CAPITULO 4
_______ había albergado esperanzas de que Tom la amara
aún, de que se
hubiera casado con ella día porque todavía sentía algo
por ella, no solo por lástima,
pero el día de la boda la había convencido que, si había
quedado en él algún resquicio
de aquel amor, se había desvanecido por completo a causa
de la amargura de los
últimos seis años.
No sabía cómo superar sus propios temores y el resentimiento
de él. Su
matrimonio se presentaba ante sus ojos tan vacío como
había sido su vida hasta
entonces. No habría en ella bebes con el pelo negro de
Tom a los que criar, no harían
el amor dulcemente a oscuras, como había soñado, no
compartirían el gozo de
construir una vida juntos... Solo tendrían dormitorios
separados, vidas separadas, y la
sed de venganza de él.
Se había ido deprimida a dormir la noche anterior, pero
los días que siguieron no
fueron mejores. Tom toleraba su presencia, pero casi
siempre estaba fuera.
Durante las comidas solo le dirigía la palabra si era
necesario, y nunca la tocaba.
Era como un anfitrión educado en vez de un marido.
_______ estaba empezando a sentirse desesperada Barry
Holman le había dado
unos días libres, para luna de miel, pero, ¿qué luna de
miel podía esperar? Al día
siguiente a la boda, Tom se había despedido de ella de un
modo impersonal tras el
desayuno, y había marchado directamente a la nave.
_______ trato de entretenerse,
yendo incluso con la loca de Misty hacer rafting y
puenting, pero al cabo de varios
días sintió que ni siquiera las emociones fuertes la
llenaban, y llamó a la oficina para
saber cómo iban las cosas. Echaba muchísimo de menos el
trabajo porque, era lo único
que la ayudaba a no pensar en su desastroso matrimonio y
en sus problemas.
La secretaria suplente, Tammy Lester, contestó el
teléfono. Por el tono
entrecortado de su voz era más que evidente que la poca
paciencia del señor Holman
estaba volviéndola loca, así que _______ se puso un
vestido veraniego blanco y rojo y
decidió irse a la oficina.
El viejo sedán se estropeó en medio de la carretera y
tuvo que llamar para que lo
remolcaran hasta el taller-concesionario de Jacobsville.
Una vez allí, como si fuera cosa del destino, los ojos de
________ se posaron sobre
el pequeño coche deportivo que fuera de Abby y está había
vendido al concesionario.
El verlo le trajo muchos recuerdos. Ella había conducido
uno muy parecido durante los
seis meses más oscuros de su vida, los meses que había
pasado en Suiza después de
devolverle a Tom su anillo. Le encantaba aquel coche,
pero había tenido un accidente
con él y había quedado inservible. En contra de lo que se
pudiera pensar, el choque no
la había hecho perder el entusiasmo por los coches
rápidos, y allí estaba aquel,
tentándola. Siempre le había gustado la sensación de
libertad que daba conducir a
toda velocidad por las autopistas.
Como el tipo del concesionario sabía quién era ni
siquiera le requirió un aval,
y acordaron el pago en varios plazos que ella podía pagar
de su propio salario.
Así pues, ________ salió del concesionario conduciendo su
coche seminuevo, y al
aparcarlo junto a la oficina y bajarse, se quedó
admirándolo un buen rato, satisfecha.
Estaba encantada de poder pagarlo sin ayuda de Tom. Hasta
entonces había
dependido siempre del dinero de su padre, y poder tener
independencia económica le
resultaba muy satisfactorio. En ese momento le dio un
poco de rabia haberse
precipitado a casarse por el miedo a estar sola. Aspiraba
a algo más en la vida que a
tener un techo bajo el que cobijarse, pero eso ya no iba
a suceder.
Cuando entró en la oficina halló a Barry Holman caminado
arriba y abajo,
mientras la secretaria suplente gimoteba. Ambos se
volvieron al verla entrar.
—¿Qué ocurre? —inquirió dejando el bolso sobre la mesa de
la secretaria y sonriendo.
La chica se puso a llorar aún más ruidosamente.
—¡No hace más que chillarme! —sollozó señalando a Barry
Holman, que parecía
furioso.
—¡Porque eres una incompetente! —le espetó él. – Esta
bien, está bien... —los
tranquilizó _______—. me encargaré de todo. Tammy, ¿por
qué no le haces una taza de
café al señor Holman mientras yo arreglo lo que te ha
salido mal? Luego te enseñaré a
actualizar los archivos para mantenerte ocupada, ¿de
acuerdo?
Tammy sonrió, secándose los ojos castaños.
—De acuerdo.
Se levantó para dejar el asiento a _______ y fue a la
sala donde estaba la máquina
del café.
—Estás de permiso por tu luna de miel, _______ no
deberías estar aquí — le dijo
su jefe.
—¿Por qué? Tom está trabajando, no veo porque no puedo
hacerlo yo
también.
—Bueno... —murmuró él frunciendo el entrecejo
— Dígame qué hay que hacer —lo interrumpió ella. No
quería hablar más de ese
tema.
El señor Holman le tendió dos folios a mano y llenos de
abreviaturas; que quería
que fueran transcritos a cristiano, y le explicó que
quería cincuenta copias dirigidas a
distintos destinatarios con sus direcciones
correspondientes.
—Simple, ¿verdad? —le dijo arrojando los brazos al aire—.
Pues fue darle eso y
se puso a llorar como una magdalena —hizo un gesto
irritado con la cabeza hacia la
puerta tras la que había desaparecido Tammy.
_______ también quería llorar. Sudaba tinta cada vez que
tenía que traducir los
garabatos del señor Holman, y todas aquellas abreviaturas
legales eran una auténtica
pesadilla.
—Hasta me preguntó para qué servía esto — exclamó Barry
Holman tomando un
disquete y enseñándoselo a ________—. ¡Creía que eran
negativos!
________ tuvo que morderse el labio inferior para no
reírse.
—Es que no tiene conocimientos de informática —la
disculpó.
—Sí, pero eso no es excusa para que no tenga
cerebro —espetó él exaltado.
La pobre Tammy volvía a entrar en ese momento con el café
y se quedó
mirándolo con la boca abierta y las cejas fruncidas,
totalmente indignada.
—¡Eso es muy grosero e injusto por su parte, señor
Holman!
—¿No te dijeron en la empresa de trabajo temporal que
para este puesto tenías
que saber manejar un ordenador?-rugió él.
—Sí que sé manejar un ordenador! —se defendió la chica—.
He jugado con el
Atari de mi hermano un par de veces.
Entonces fue al señor Holman a quien parecieron entrarle
ganas de llorar. Apretó
los dientes, masculló algo incomprensible y se metió en
su oficina dando un portazo.
—No me dijeron nada de que tuviera que usar uno de estos
chismes —le confesó
Tammy a _______—. Me preguntaron si tenía formación como
administrativa y la
tengo..., pero no sé leer sánscrito —murmuró señalando
los garabatos de su jefe.
________ se echó a reír. Era maravilloso poder reír de
nuevo. Le dio las gracias
mentalmente a Dios por su trabajo , porque era lo único
que podía ayudarla a
mantener la cordura estando casada con un hombre que la
detestaba. Sacudió la cabeza y se
dispuso a explicarle a Tammy cómo utilizar el programa.
Tras el almuerzo, el señor
Holman estaba más relajado, e incluso empezaba dar
muestras de tolerar a la secretaria
suplente. De hecho ni siquiera gruñó cuando ________ le
sugirió que no iría mal hacer fija a la chica porque el volumen de trabajo se
había incrementado en las últimas semanas. Cuando finalizó su jornada, ________
volvió a subirse al flamante deportivo y puso rumbo a casa. Al tomar la
autopista pisó el acelerador, encantada de ver que iba como la seda. Adoraba la
velocidad, el viento despeinándole el cabello, y esa maravillosa sensación
libertad. A partir de entonces, se prometió a sí misma, iba a disfrutar de la
vida.
Delante de ella iba una camioneta bastante lenta, pero,
en vez de aminorar la
velocidad, _______ pisó el pedal del acelerador y la
adelantó, volviéndose a meter en su
carril justo antes de que un coche blanco que iba en
dirección contraria chocara con
ella. Le pareció que le resultaba familiar, pero no se
molestó en mirar por el retrovisor
cuando lo dejó atrás. Tomó el desvío, aumentando un poco
más la velocidad. No tenía
ganas de volver todavía a su «celda» en el rancho,
todavía no.
Calhoun maldijo entre dientes al aparcar frente a la
nave. Aquel coche que casi
había chocado con el que era el antiguo deportivo de
Abby, y era _________ quien iba al
volante. La había visto en unas décimas de segundo, pero
le habían bastado para
reconocerla. Iba riendo como una loca, como si disfrutara
con la velocidad, y su cabello
negro ondeaba al viento.
Entró en el despacho de Tom, quien se extrañó al verlo
allí.
—Ya es casi la hora de cerrar —comentó echando una mirada
a su Rolex —. No
sabía que regresabas hoy de Montana.
— Echaba de menos a Abby —contestó Calhoun con una
sonrisa—. Y hablando de
Abby... —añadió sentándose en el filo del escritorio de
su hermano—. Hace un rato
casi me estrello contra una salvaje que iba conduciendo
su antiguo deportivo. Iba al
menos a ciento veinte.
—Oh, ¿al final se lo vendió el del concesionario?
— Ya lo creo que sí, no me hacía ninguna gracia que
condujera un coche tan poco
seguro.
—Ya veo —contestó Tom repasando unos papeles—. Supongo
que la mujer de
algún otro tonto lo habrá comprado.
—Em... te pasaré por alto lo de haber sido el primer
tonto —contestó Calhoun
frunciendo los labios—, pero no creo que te haga gracia
saber que tú eres el otro.
Al comprender a qué se refería, Tom se quedó de piedra y
alzó la cabeza al
momento.
—¿Me estás diciendo que ________ iba conduciendo ese
deportivo?
—Me temo que sí —murmuró Calhoun, contrayendo el rostro
ante la furia de su
hermano mayor.
Tom no podía creer lo que estaba oyendo. Sabía que
________ no era feliz a su
lado, pero estaba tratando con todas sus fuerzas de
evitar confrontaciones, de
ayudarla a adaptarse, e incluso estaba guardando las
distancias a la vez que intentaba
ocultarle su frustración cuando ella daba un respingo
cada vez que lo veía aparecer.
Pero... ¡comprarse un deportivo para intentar matarse!
Aquello era demasiado. Se
levantó, agarró el sombrero del perchero y se detuvo
frente a la puerta para
preguntarle a Calhoun:
—¿Iba en dirección a casa?
—No, iba en la dirección opuesta —contestó él. Se quedó
mirándolo con los ojos
entornados—. Tom... no van bien las cosas entre vosotros,
¿verdad?
Su hermano mayor lo miró furibundo.
—Mi vida privada no es asunto tuyo.
Calhoun se cruzó de brazos con terquedad.
—Abby dice que a _______ le ha dado por hacer muchas
locuras últimamente, y
que tú no haces nada por detenerla. Sin ir más lejos, me
ha contado que el fin de
semana pasado se fue a hacer puenting con Misty... ¿Tan
empeñado estás en vengarte
de ella?
—Lo estás poniendo como si fuera una suicida — repuso Tom
fríamente—, y no
lo es.
—Si fuera feliz no iría por ahí tratando de romperse la
crisma —insistió su
hermano—. Tienes que intentar dejar atrás el pasado. Ya
es hora de que olvides lo que
ocurrió.
—Para ti es fácil decirlo —le espetó Tom con una mirada
peligrosa—. ¡Me dejó
tirado por un tipo con el que se acostaba mientras salía
conmigo!
Calhoun se quedó mirándolo de nuevo.
— Bueno, tal vez no hayas sido tan mujeriego como lo fui
yo antes de pasar por el
altar — le dijo —, pero tampoco se puede decir que hayas
sido un santo, hermano. ¿Y si
________ no pudiera aceptar que haya habido mujeres en tu
pasado?
—Estábamos prometidos; era mía. Yo, como un imbécil, tuve
todo el tiempo
mucho cuidado de no fastidiar nuestra relación: apretaba
los dientes para contener mi
deseo, para no asustarla, porque cada vez que la tocaba
se apartaba de mí... Y luego me
enteré de que había estado engañándome con ese niñato
rico desde el principio. ¿Cómo
crees que me siento? —rugió—. Y encima tuvo la
desfachatez de restregármelo por la
cara, diciéndome que yo era demasiado pobre como para
satisfacer sus caros gustos,
que quería a alguien con dinero.
—Pero no se casó con Wheelor, ¿verdad? —repuso Calhoun—.
Según me contó
Tyler, se fue a Europa y le dio por hacer locuras, igual
que está haciendo ahora. Tuvo
un accidente en Suiza, Tom, en un deportivo —añadió—, un
deportivo como el de
Abby.
Tom lo estaba mirando entre horrorizado e incrédulo.
—Nadie me había contado eso.
—¿Acaso has escuchado alguna vez a alguien que tratara de
hablarte de algo
relacionado con los Jacobs? — replicó Calhoun—. Solo hace
unos meses que te has
calmado lo suficiente como para que se te pueda hablar de
los Jacobs sin que saltes.
—Yo la quería —murmuró Tom—. No puedes imaginarte cómo me
sentí cuando
rompió nuestro compromiso.
— Sí que puedo —contestó Calhoun quedamente—. Estaba
allí, y sé por lo que
pasaste, pero nunca te paraste a pensar que tal vez ella
tuviera una razón para hacer
lo que hizo. Trató de explicártelo en una ocasión, pero
tú ni siquiera quisiste
escucharla.
— ¿Qué había que escuchar? —lo cortó Tom perdiendo la
paciencia—. Ya me había contado la verdad.
—Yo jamás he creído que aquello fuera la verdad —repuso
Calhoun—. Y tú
tampoco lo habrías creído de no haber sido porque por
primera vez en tu vida te
habías enamorado, y porque te sentías tremendamente
inseguro, porque no te
valorabas lo suficiente como para creer que una chica
como ________ quisiese estar a tu
lado. Estabas siempre preocupado por la posibilidad de
perderla por otro hombre...
Incluso ante mí, ¿recuerdas?
Tom no podía negar que estaba diciendo la verdad. Sabía
que había sido muy
posesivo con respecto a _______. Diablos, aún lo era,
pero, ¿cómo no iba a serlo? Ella
era preciosa y él... él...
—Tu forma de actuar solo la aleja de ti, Tom.
—¿Y qué quieres que haga, que la ate y la encierre en el
sótano? —le espetó su
hermano con una risa amarga—. No puedo hacer que se quede
a mi lado si ella no
quiere. Demonios... ni siquiera me deja tocarla. Cuando
intenté hacerle el amor la
noche que nos prometimos, se apartó de mí como si tuviera
la peste — dijo apartando
la vista—. Me tiene miedo.
—¿Y no te parece curioso —murmuró Calhoun escogiendo
cuidadosamente las
palabras— que a una mujer que ha tenido un amante le dé
pánico el sexo?
Y antes de que Tom pudiera responder, salió del despacho
y abandonó la
oficina.
Tom se quedó allí de pie, anonadado por las revelaciones
de su hermano, hasta
que recordó la situación, y se dio cuenta de que habían pasado
varios minutos. Calhoun
lo había entretenido demasiado. ¿Y si a ________ le había
ocurrido algo mientras
tanto...? No quería ni pensarlo.
Recorrió la carretera en una y otra dirección con su
coche, pero no vio signo
alguno del deportivo.
Más tarde, cuando llegó a la casa, casi cayó de rodillas,
aliviado, al verlo aparcado
frente al porche.
Inspiró profundamente antes de entrar, procurando
controlar el temblor de sus
manos que le había causado el miedo a encontrarla en
alguna cuneta.
________ estaba en el comedor charlando con María acerca
de una receta.
Cuando lo oyó entrar, alzó la vista, y entonces la risa y
la animación se disiparon
de su rostro, como si se hubiese producido de pronto un
eclipse.
—He cambiado de coche —le dijo a Tom desafiante antes de
que él pudiera
decir nada—. ¿Te gusta? Es el que tenía Abby antes. Ni
siquiera me han pedido un aval,
y voy a pagarlo a plazos... de mi salario —le aclaró.
Tom lanzó a María una mirada cuyo significado esta
conocía muy bien, y se
levantó de inmediato para dejarlos a solas. Tom se sentó
a la cabecera de la mesa y
encendió un cigarrillo, recostándose en la silla para
mirarla fijamente.
—Lo último que necesitas es un coche deportivo, porque,
según he oído, ya
conduces a demasiada velocidad.
_______ escrutó sus ojos negros, leyendo la preocupación
en ellos.
—Alguien me vio en el coche esta tarde —adivinó.
Tom asintió con la cabeza.
—Calhoun—le dijo.
— Sí, me pareció que era él —murmuró _______ dándole
vueltas a la fina alianza
de oro en su dedo—. No soy una imprudente, es solo que me
gusta la velocidad —le dijo
incómoda.
—Pues a mí no me gustan los funerales —le espetó él—. Y
no tengo intención de
asistir al tuyo, así que mañana devolverás el coche o lo
devolveré yo.
— ¡Es mío! —exclamó ella. Sus ojos verdes relampaguearon
de ira—, ¡y no voy a
devolverlo!
—No pienso discutir esto contigo, cariño. Calhoun me ha
dicho que destrozaste
un deportivo como el de Abby en Europa.
—Eso fue un accidente —se defendió ella sonrojándose.
—Pues aquí no tendrás ninguno —le dijo Tom—. No voy a
dejar que te mates.
— ¡Por amor de Dios, Tom, no soy una suicida! —protestó
ella.
—No he dicho que lo seas, pero por lo visto necesitas a
alguien que te ponga
firme.
—Yo no soy Abby, Tom —le espetó _______. Los dulces
rasgos de su rostro se
endurecieron—. No necesito un tutor.
Él no contestó a eso, pero se quedó mirándola un buen
rato en silencio.
—Y ya que estamos hablando de esto... Tampoco me gusta
que trabajes para
Barry Holman.
La irritación se estaba apoderando de _______. Era como
si de repente sintiera
que le estaban quitando el control de su vida.
—Tom, yo no te pregunté si te gustaba o no —le recordó—.
Antes de casarnos
te dije que quería seguir trabajando.
—Aquí hay mucho que hacer. Puedes ocuparte de organizar
las tareas de la casa.
_______ lo miró indignada.
—María sabe muy bien lo que hay que hacer. Y antes de que
se te ocurra
sugerirlo, no quiero quedarme en casa todo el día en
pijama y bata de seda, dando
fiestas un día sí y otro también. Ya he tenido bastante de
eso en mi vida.
—Yo creía que echarías de menos esas cosas, esa época en
que no tenías que
mover un dedo.
_______ suspiró.
—Mi padre me veía solo como un florero —le confesó con
tirantez—. Se habría
puesto furioso si hubiera intentado cambiar esa imagen.
—¿Le tenías miedo? —inquirió Tom frunciendo el ceño
ligeramente.
—Me consideraba como algo de su propiedad — alzó la
mirada, y la sorprendió
ver curiosidad en los ojos negros de él—. No era fácil
vivir con un hombre como él, y
tenía formas bastante desagradables de ajustamos las
cuentas cuando a Tyler o a mí
se nos ocurría desobedecer —le explicó—. Tú fuiste el
segundo hombre con el que me
dejó salir, y el primero con el que podía quedar a solas
—vio que se reflejaba sorpresa
en el rostro de él —. ¿Te extraña lo que te estoy
contando? —inquirió riéndose sin
alegría—. ¿Qué creías?, ¿Qué mi padre me permitía llevar
la vida de una fresca? Le
aterraba la idea de que pudiera seducirme un
cazafortunas; nuestra casa era para mí
como una jaula dorada.
Tom no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Ladeó un
poco la cabeza y
entornó los ojos.
—¿Te importaría repetir eso? ¿Dices que no habías estado
a solas con un hombre
hasta que saliste conmigo?
_______ asintió con la cabeza.
—No me atreví a escapar de la vigilancia de mi padre
hasta después de romper
nuestro compromiso, cuando me marché a Suiza —añadió con
una sonrisa triste—.
Supongo que entonces la sensación de libertad fue
demasiado para mí, porque me
descontrolé e hice locura tras locura. Aquel coche deportivo
era como una válvula de
escape para mí, una forma de celebrar esa libertad recién
encontrada... No era mi
intención estrellarlo.
—¿Saliste muy mal parada?
—No, la verdad es que tuve suerte, solo me rompí la
pierna y un par de costillas.
— No sabía que te tuviera tan controlada — murmuró Tom
suavemente. Estaba
empezando a comprender lo inocente que había sido ella en
aquel entonces. Si como
decía solo había salido con otro hombre antes de él, era
más que probable que su
primer contacto con el sexo hubiera sido aquella noche
con él. Al pensar en aquello, se
puso tenso. Entonces, aunque estaba seguro de que era
virgen, había pensado que
tendría al menos alguna experiencia, por poca que fuera.
Pero si como le estaba
diciendo no había tenido ninguna, eso explicaría
por qué la había asustado su ardor de
esa manera.
—No podía hablar de estas cosas contigo en aquella época
—le confesó ________—.
Era demasiado joven, y terriblemente ingenua.
Tom se quedó mirándola fijamente, como si estuviera
dudando entre creerla o
no.
—Te asuste la noche que nos prometimos, ¿verdad? —le
preguntó de repente—.
¿Fue por eso por lo que te apartaste de mí...?, ¿No por
qué te repugnara?
— ¡Tú nunca me repugnaste! —exclamó _______, espantada de
que pensara algo
así—. ¡Oh, Tom, no...! ¿No creerías eso?
— Apenas nos conocíamos, _______ —dijo él con voz ronca—.
Supongo que
teníamos una idea equivocada del otro. Yo te veía como a
una mujer elegante,
sofisticada. Sabía que eras inocente, pero pensé que
habrías tenido alguna experiencia
con los hombres. Si hubiera imaginado siquiera por un
momento lo que me has dicho, te
aseguro que no me habría mostrado tan exigente contigo.
_______ enrojeció y apartó la mirada de él. ¿Por qué no
podía encontrar las
palabras? Era increíble que, a pesar de que estuviesen
casados y de que ella tuviese
veintisiete años, esa clase de conversación la pusiese
nerviosa.
—Tuve miedo de que no pudieras parar —murmuró sin
levantar la cabeza. Tom
suspiró con pesadez.
— Yo también —le confesó inesperadamente—, hacía mucho
tiempo que no
estaba con una mujer.
—Nunca hubiera pensado que... —murmuró ________ alzando
la vista al fin hacia
él—. Quiero decir, hoy día la sociedad es muy permisiva,
nadie vería mal que un hombre
soltero...
—Puede que la sociedad sea permisiva, pero yo no lo soy
conmigo mismo —le dijo
él sin rodeos—. Un caballero no va por ahí seduciendo
vírgenes, ni se aprovecha de las
mujeres inexpertas, y eso solo deja en la lista a las
chicas de cascos ligeros —le
explicó—. Y para serte sincero, cariño, esas nunca han
sido mi tipo.
Los ojos verdes de _______ recorrieron los duros rasgos
de Tom, deteniéndose
en los labios.
—Pero imagino que no te habrán faltado las ocasiones
—murmuró bajando la vista
a su regazo.
—Tengo dinero, _______ —le recordó él con cinismo—; por
supuesto que ha habido
ocasiones —la miró a la cara, esperando ver el efecto de
lo que iba a admitir a
continuación—. De hecho, se me presentó una el fin de
semana pasado, cuando tuve
que ir a Nuevo México, a pesar incluso de que llevaba el
anillo de casado.
_______ apretó los dientes. No quería que él se diera
cuenta de que estaba celosa,
pero resultaba difícil ocultar un sentimiento tan fuerte.
—¿Y tú... accediste?
—Eres tan posesiva respecto a mí como lo soy yo respecto
a ti —dijo él de
pronto. Los ojos de ambos se encontraron en ese momento,
y fue como si saltaran
chispas—. No te hace gracia la idea de que otras mujeres
se fijen en mí, ¿no es cierto,
________?
Ella asintió incómoda, y Tom sonrió burlón mientras
encendía un cigarrillo.
— Si te vas a quedar más tranquila, la rechacé. Nunca te
engañaría, cariño.
—Yo nunca he pensado que pudieras engañarme... igual que
yo jamás te engañaría
a ti —contestó ella.
—Si lo que me has contado es verdad, y basándome en las
dos semanas que
llevamos casados, eso sería casi inconcebible... Cada vez
que me acerco a ti actúas
como un cordero al que fuera a sacrificar.
________ inspiró despacio, tratando de mantener la calma.
— Lo sé —respondió avergonzada—. Soy consciente de mis
defectos, Tom, y
supongo que no lo creerás, pero nadie se siente tan
culpable como yo de lo que ocurrió
entre nosotros.
Tom frunció el ceño enfadado consigo mismo. No había
pretendido hacer que
se pusiera a la defensiva. Su orgullo saltaba sin que
pudiera evitarlo, pero no quería
seguir hiriéndola; ya la había herido bastante.
—No era eso lo quería decir... —murmuró cansado—. Las
cosas sucedieron como
sucedieron. Eso es todo. Destrozaste mi orgullo, _______,
y uno tarda mucho tiempo en
recuperarse de un golpe así. De hecho, creo que aún no lo
he hecho.
—Yo también salí malparada de aquello —murmuró ________—;
y he sufrido mucho
por lo que te hice.
—¿Y entonces por qué lo hiciste?
_______ cerró los ojos y contrajo el rostro.
—Lo hice por tu bien —susurró.
Tom dejó escapar una risotada de irritación.
—Vaya, eso es nuevo... —apagó el cigarrillo a medio fumar
y se puso de pie—.
Discúlpame, pero tengo que repasar unos papeles antes de
que María sirva la cena.
Sin embargo, antes de salir del comedor, se detuvo junto
a la silla donde estaba
sentada ella, observando cómo se tensaba al acercársele.
Extendió la mano, enredando
los dedos en sus cabellos, y tiró suavemente hacia atrás
para escudriñar sus ojos. Su
expresión no dejaba lugar a dudas.
—Miedo —masculló—, eso es lo que veo en tus ojos cada vez
que me acerco a ti.
Pero tranquila, no te obligaré a hacer ese sacrificio que
temes, no estoy tan
desesperado. .
Le soltó el cabello y se alejó enfadado.
________ sintió acudir las lágrimas, pero no hizo nada
por detenerlas. Él no sabía
por qué lo temía, y tampoco sabía cómo explicárselo.
¿Cómo podía haber llegado a
creer que lo había rechazado porque le repugnaba? Nada
más lejos de la verdad.
Ansiaba hacer el amor con él, desesperadamente, pero
quería que fuera tierno con
ella, que pudiera controlarse, y por lo que recordaba, no
estaba segura de que pudiera
serlo.
HOLA!!! OTRO MAS ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO CHICAS :))
Siguelaa!! ;)
ResponderEliminarSube pronto *.*
ResponderEliminarMe encantoooo subeee
ResponderEliminarSubeeeee vurgiiii
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