Capítulo 9
Durante los días que Tom estuvo fuera, el señor Holman
tuvo dos pleitos por
divorcio, otro por una disputa sobre unos terrenos, otro
por un accidente de tráfico, y
también tuvo que defender a un hombre acusado de
asesinato, por lo que Tammy y
________ estuvieron más atareadas que nunca.
—Siento que tengas que hacer tantas horas extra esta
semana —le dijo esa
mañana Barry Holman a ________— pero andamos tan escasos
de tiempo y hay tanto que
preparar...
—No se preocupe —lo tranquilizó ella— Tom está fuera de
la ciudad, así que no
pasa nada porque me quede unas horas más.
—Bueno, lo que él pierde yo lo gano —murmuró el abogado
sonriendo—. Gracias,
________, no sé qué haría sin ti. Me voy corriendo al
juzgado. Si alguien preguntara por
mí después estaré en el Carson's Café almorzando, y
volveré sobre la una.
—De acuerdo.
Al ir a salir, el señor Holman se chocó con Tammy casi la
hizo caer, pero la
sostuvo a tiempo por la cintura mientras que ella apoyó
las manos en su pecho para no
perder el equilibrio. Se quedaron como paralizados un
momento, mirándose
embelesados el uno al otro. «¡Qué tierna escena!», pensó
_______ divertida.
—¿Estás bien, Tammy? —le preguntó él.
—Sí —balbució ella aturdida, sonrojándose y quedándose
con los labios
entreabiertos. Finalmente Barry Holman la soltó.
—Bueno, ten más cuidado, no quiero quedarme sin
secretaria —le dijo
suavemente con una sonrisa.
—Sí, señor —murmuró Tammy dócilmente. Los ojos del señor
Holman
descendieron brevemente a los gruesos labios de ella
antes de darse media vuelta y
salir.
________ tuvo que reprimir una sonrisa: de llevarse como
el perro y el gato habían
pasado a mostrarse tímidos el uno con el otro, y Tammy
parecía iluminarse como un
árbol de navidad cada vez que él aparecía.
— Yo um... voy a pasar unas notas —balbució Tammy.
________ sonrió.
— Pues yo iba a salir. ¿Quieres que te traiga algo de
comer?
—Oh, sí, gracias. Una ensalada con atún y unas galletas
saladas estaría bien.
Gracias, _______, mañana iré yo.
—Trato hecho. Bueno, volveré enseguida.
Tras pagar sus compras en el supermercado de la esquina,
________ vio a Abby
mirando unas tarjetas de felicitación junto a las cajas
registradoras.
—¡Eh, hola!
— ¡Oh, hola, ________! —la saludó sonriente su cuñada—.
Estaba buscando una
tarjeta para el cumpleaños de Calhoun... Es ya la semana
que viene.
—Oh, sí, no lo he olvidado. Sé que tenía que haberte
llamado para hablar de los
preparativos, pero he estado muy ocupada y... —murmuró
sin poder evitar sonrojarse.
La verdad era que la tarde que había querido llamarla,
Tom se había puesto juguetón
y no la había dejado.
—Las cosas os van bien, ¿eh? —adivinó Abby con una sonrisa
pícara al verla tan
colorada—. Calhoun dice que Tom se pasa todo el día en su
despacho mirando una
foto tuya y soñando despierto.
—¿En serio? —contestó ________ riéndose encantada.
—Humm... la vida de recién casados es maravillosa —dijo
Abby—. Me alegra que
os vaya bien. De algún modo sabía que sería así. Estáis
hechos el uno para el otro.
Incluso Tyler lo dijo aquel día en el baile, que erais
como las dos mitades de un todo.
—Calhoun no sabe nada de la fiesta, ¿verdad? —le preguntó
_______ cambiando
de tema.
—Oh, no, no me lo sacaría ni a punta de pistola. Por
cierto, Tom me llamó
anoche para decirme que había invitado a una persona que
no está en la lista que hice.
¿No te ha comentado nada de eso a ti?
—Pues no —contestó ________ frunciendo el entrecejo—. ¿De
quién se tratará?
Espero que no sea una de sus antiguas novias —murmuró
celosa.
—No lo creo —la tranquilizó Abby—. Tendremos que esperar
para averiguarlo
—suspiró.
—Bueno, tengo que dejarte ya, he dejado sola a Tammy.
Espero que le
encuentres una buena tarjeta — le dijo _________
sonriendo. .
—Hasta luego.
Aquella noche, cuando Tom la llamó desde Wyoming,
________ pensó en
preguntarle sobre ese invitado o invitada sorpresa, pero
cuando él le dijo que no
volvería hasta el lunes, se le fue por completo de la
cabeza.
—¡Oh, Tom...! —gimió ella—. En fin, yo también estoy
bastante fastidiada... El
señor Holman está con pleitos toda la semana próxima, lo
que significa que tendré que
hacer un montón de horas extras — inspiró.
— Si me hicieras caso y dejarás ese trabajo... — murmuró
Tom. ________ casi
podía imaginarlo meneando la cabeza—. Bueno, tengo que
dejarte, cariño, mañana he de levantarme temprano. Nos vemos el lunes por la
noche, ¿de acuerdo?
—De acuerdo. Oye, si llegas a casa y no estoy, podrias
venir a recogerme a la
oficina.
—Muy bien. Buenas noches. —Buenas noches, Tom —musitó ella besando el auricular
antes de colgar.
El fin de semana pasó lentamente, pero el lunes estaba
tan atareada, que casi no
tuvo tiempo ni de echar de menos a su marido. El teléfono
no paraba de sonar, y
Tammy tuvo que ir corriendo dos veces a llevar unos
papeles al señor Holman al
juzgado.
Hacia el final de la jornada, ________ estaba ya
desesperada, preguntándose
cuánto faltaría para poder irse a casa. El señor Holman
entró en ese momento con
unas cartas que quería que le pasara a máquina: Paginas y
paginas...
Entretanto, Tammy entraba y salía haciéndole recibos a su
impaciente jefe, y
________ se olía que iba a haber problemas cuando vio que
en un momento dado Tammy
se mordió el labio inferior furiosa y lanzó una mirada
furibunda hacia el despacho del
señor Holman. Entonces, hacia las nueve, este fue a la
mesa de la joven y le hizo un
comentario sarcástico acerca de algo que había escrito
incorrectamente. Tammy
explotó.
— ¡Es que usted quiere que haga milagros! — le espetó muy
ofendida—. ¡Llevamos
varios días haciendo horas extra, y todavía no hemos
cenado! ¡Y casi he tenido que
ponerme de rodillas para conseguir parte la información
que me había pedido, y
encima me grita! ¡Lo odio!
— ¡Eres una blandengue! —replicó él—. ¿Qué crees?, ¿que
lo que haces es un
trabajo muy duro?, yo te daría unos días del mío para que
lo probaras...
Y con una sonrisa de autosuficiencia, se giró sobre los
talones y volvió a su
despacho.
—¿Qué se ha creído? —exclamó Tammy. Lo siguió, y cerró la
puerta del despacho
con violencia.
_______ oyó más gritos, y algo que caía al suelo pero de
pronto se hizo un silencio
muy sospechóso. ________ sonrió. Bueno, parecía que al
fin el amor lo había atrapado.
Sin embargo, al hombre que había fuera, en la calle,
sentado en un Thunderbird
negro, las dos siluetas amalgamadas en un ardiente beso
que vio a través de las
cortinillas del despacho del abogado no le parecieron las
de Barry Holman y Tammy
Lester, sino las de Barry Holman y ________.
Por un momento fue como si se le parara el corazón. Había
llegado al aeropuerto
y se había dirigido directamente a la ciudad, ansioso por
ver a su esposa y se
encontraba con... aquello.
Le pareció que el dolor que lo atenazaba no remitíría
nunca. Lo estaba matando
verla en los brazos de aquel hombre... No, no podía ser
cierto... ¿Cómo podía haberle
hecho aquello? ¡Él había confiado en ella y había vuelto
a apuñalarlo por la espalda!
Volvió a poner en marcha el coche y pisó el acelerador
para alejarse de allí.
¿Cómo podía haberle hecho eso? Había sido un idiota. Ella
lo había traicionado en el
pasado, pero él lo había olvidado todo por sus vidas, sus
besos y las noches de pasión.
¿Cómo pudo haber olvidado lo que le había hecho? Tal vez
no se hubiera acostado con
Gregor Wheelor, pero aun así lo había traicionado, había
roto su compromiso.
Llegó a casa sin siquiera saber cómo, con el corazón roto
de dolor. ¿Cómo podía
haberle hecho aquello?
Mientras Tom se dirigía a casa, _________ había recogido
ya sus cosas para
marcharse, dejando a los tortolitos a solas, y había
llamado a casa para preguntarle a
María si este había llegado, pero la mujer le había dicho
que no, así que dejó una nota
en la puerta de la oficina por si él pasaba por allí,
tomó su coche y se fue.
¡Cuál sería su sorpresa al llegar y encontrarse con el
Thunderbird allí aparcado!
Corrió dentro ilusionada por abrazarlo. Tom estaba en su
estudio.
—¡Hola!—lo saludó alegremente. Los ojos negros del hombre
que se volvió a
mirarla no se parecían en nada a los del tierno amante
que había salido para Wyoming
el miércoles. Estaba fumando un cigarrillo, y por la
mirada que le había dirigido, podría
haber sido un extraño.
—Llegas tarde —le dijo.
—Yo... estamos muy atareados —balbució ________—. Bueno,
te dije que tendría
que hacer horas extra.
— Es cierto —asintió él dando una larga calada al
cigarrillo—. Pareces
preocupada. ¿Ocurre algo?
— Pensé que te alegrarías de verme —murmuró ella con una
sonrisa insegura.
Tom le sonrió también, pero no de un modo cordial. Estaba
muriéndose por
dentro, pero no iba a dejar que se diera cuenta del daño
que le había hecho.
—¿Eso creías? —le espetó—. ¿Acaso crees que se me ha
olvidado lo que me
hiciste hace seis años. Siento decepcionarte si creías
que había vuelto a caer bajo tu
hechizo. Lo que te he dado estas últimas semanas no ha
sido más que una pequeña
revancha por la angustia que me provocaste en el pasado.
¿No esperarías que lo
olvidara todo y construyera un futuro a tu lado como si
nada? —se rio cruelmente—.
Lo siento cariño, con una vez me bastó. Pero tampoco
creas que seré incapaz de vivir
sin ti. Eres como el vino: no necesito emborracharme, me
conformo con una copa de
vez en cuando.
________ no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Se
había puesto lívida.
Estaba embarazada de el y Tom estaba diciéndole que no la
quería a su lado.
— Yo creí... que habías comprendido que no me había
acostado con Gregor.
— Y es verdad —admitió él—, pero rompiste nuestro
compromiso de todos
modos, y me dijiste que no era lo suficientemente rico
como para hacerte feliz— un
brillo frío cruzó sus ojos — . Ahora ha llegado la hora
de mi venganza. Ahora yo soy el
hombre rico, no te necesito. ¿Qué tal te sienta eso?
_______ salió corriendo del estudio, llorosa, y fue a
refugiarse en la habitación de
invitados. Era como una horrible pesadilla. Quería
despertar.
Pasaron varios minutos, durante los cuales ella espero
que Tom no hubiera
dicho en serio lo que le había dicho. Se quedó
escuchando, en silencio, aguardando que
en cualquier momento entrara y le pidiera disculpas, pero
no fue así.
Mucho más tarde escuchó los pasos de Tom subiendo las
escaleras, pero se
dirigieron hacia su dormitorio, y oyó la puerta cerrarse
con un golpe seco. Por más
vueltas que le daba _______ no lograba imaginar qué había
hecho mal. Cuando Tom se
marchó a Wyoming todo iba como la seda entre ellos.
Pero esa noche la había mirado con desprecio, como si no
le importara nada, y lo
que le había dicho le había hecho añicos el corazón,
entre lágrimas, con los ojos rojos
e hinchados, se quedó finalmente dormida, preguntándose
qué iba a hacer. Tendría que
afrontar que definitivamente había perdido todo lo que
amaba, incluido Tom.
Al final del pasillo, el hombre que había regresado de
Wyoming no podía pegar
ojo. Echaba de menos la respiración acompasada de _______
al dormir, y la calidez de
su cuerpo en la oscuridad. Se sentía culpable de cómo le
había hablado, y por haberla
hecho llorar, pero él también estaba dolido. Había
llegado a creer que ________ lo
amaba, cuando en realidad ella solo se había casado con
él para tener un hogar y una
cierta seguridad. Había vuelto a jugar con él, con un
amante en la sombra, y el hecho
de que fuera su atractivo jefe le sentaba aún peor. Ahora
sabía por qué ella se había
negado una y otra vez a dejar su trabajo, y por qué había
defendido a Holman...
Apenas podía soportar el dolor que sentía en el pecho, no
sabía cómo iba a hacer para
seguir viviendo con ella después de lo que había visto.
Por un instante consideró la posibilidad de ir a verla y
pedirle explicaciones,
pero, ¿de qué serviría? La había interrogado acerca de lo
ocurrido en el pasado y le
había mentido. ¡Qué desgraciada coincidencia que hubiera
llegado antes de lo previsto
a la ciudad y hubiera ido directamente a recogerla! Pero
ya no podría volver a
engañarlo. La había visto tal y como era.
Con un suspiro de frustración, cerró los ojos y se obligó
a sacarla de su mente, y
no fue casi hasta las cuatro de la madrugada que se quedó
dormido.
A la mañana siguiente, cuando bajó las escalera lo hizo
con una expresión bien
estudiada, para que ________ no pudiera entrever las emociones
que lo sacudían. ________
estaba ya levantada, y la encontró tomando café y
mordisqueando sin ganas una
tostada. Alzó la vista hacia él cuando lo oyó llegar, y
él vio que tenía los ojos rojos e
hinchados, y leyó la incertidumbre en su rostro.
—Tom... Lo que dijiste anoche... no lo dijiste en serio,
¿verdad? —inquirió
escrutándolo con sus ojos verdes.
Él pasó a su lado y se sentó a la cabecera de la mesa. Se
sirvió un café antes de
contestar.
—Lo decía muy en serio, cada palabra que dije —se sirvió
bacon y huevos
revueltos—. Sigue comiendo.
________ se estremeció y lo miró espantada.
Tom le devolvió la mirada con los ojos entornados. Parecía
cansada y estaba
muy pálida.
—No tengo hambre —murmuró.
—Tú misma —dijo él como si no le importara.
En realidad él tampoco tenía el menor apetito, pero se
forzó a comer para que
ella no supiera que estaba destrozado. Sin embargo, al
cabo de un rato, la mirada fija
y horrorizada de ________ empezó a hacerlo sentír
incómodo.
—¿Qué clase de relación esperas que tengamos a partir de
ahora? —le preguntó
ella en un hilo de voz con la poca dignidad que
le quedaba.
Tom apartó su plato y tomó un sorbo de café.
— Seguirás viviendo en mi casa y te mantendré, pero
dormiremos en
habitaciones separadas y llevaremos vidas separadas.
________ cerró los ojos llena de angustia. «¿Y qué va ser
del bebé que llevo dentro
de mí?», quería preguntar, «¿qué hay de nuestro hijo?»
—Imagino que ya no te importará dormir sola... ahora que
ya has satisfecho tú
curiosidad — le espetó Tom.
—No, no me importa —murmuró _______ con voz ronca. Se
levantó muy
despacio—. Voy a llegar tarde si no me marcho ya.
—Sí, Dios no permita que llegues tarde al... trabajo —dijo
Tom con puro veneno
en la voz.
Sin embargo, ________ se sentía demasiado mal como para
captar la indirecta, y
salió por la puerta sin mirar atrás.
En el trabajo tuvo que ir al cuarto de baño en cuanto
llegó por las fuertes
náuseas, y vomitó lo poco que había desayunado. Se lavó
la cara y se sentó frente a su
mesa, tratando de tranquilizarse. Tenía que hacerlo por
el bien del bebé, era lo único
que le quedaba. Le sería muy difícil volver a
acostumbrarse al Tom frío y rencoroso.
Era como haber visto un pedazo de cielo azul a través de
las nubes y tener que
hacerse otra vez a los días nublados. No estaba segura de
poder soportar el seguir
viviendo con él, pero, ¿dónde podría ir?
— ¿No te has olvidado del cumpleaños de Calhoum, verdad?
—le preguntó ________
a Tom durante la cena el día anterior a la fiesta.
Tom alzó la vista hacia ella, y no pudo evitar admitir
que tenía muy mal aspecto. Sabía
que era por la frialdad con que la estaba volviendo a
tratar, pero no podía sacarse de
encima el resentimiento por su traición.
—No, no lo he olvidado le contestó — . No tienes buena
cara.
—Ha sido una semana muy larga —mintió ella —No tienes por
qué preocuparte
—le aseguró con una risa apagada—. Estoy bien. Tengo un
techo bajo el que cobijarme,
y comida en la mesa, y un trabajo. ¿Que más puedo pedir?
He conseguido todo lo que
me prometiste cuando nos casamos. No tengo ninguna queja.
Soltó el tenedor, incapaz de permanecer más en la misma
habitación que él, y se
levantó, pero lo hizo demasiado rápido y le entraron
mareos, haciéndola tambalearse
ligeramente. Se agarró al respaldo de la silla rogando a
Dios para que Tom no lo
hubiese notado pero él estaba ya a su lado.
—¿Seguro que estás bien? —le preguntó. Se detestaba.
¿Cómo podía estar
tratándola de aquel modo. Era increíble que tuviera que
sentirse culpable cuando era
ella quien lo había herido a él, pero no podía soportar
verla así.
—Estoy perfectamente, ya te lo he dicho —murmuró ________.
Y salió del comedor
con la cabeza lo más alta que pudo.
La noche de la fiesta, ________ se había echado a
descansar un poco para que
nadie notara demasiado su estado. Cuando se levantó, se
puso un vestido que tenía de
color esmeralda, se recogió el cabello y se maquilló lo
mejor que pudo para disimular el
cansancio de su rostro. Se preguntaba qué pensaría
Calhoun cuando la viera aquella
noche. Seguramente Abby le habría dicho lo feliz que la
había encontrado aquel día en
el supermercado, y le chocaría mucho verla en ese estado,
y notaría también sin duda
la tensión y frialdad de Tom. Esperaba que no le dijera
nada, no quería otra
confrontación.
Se llevó una mano al vientre, preguntándose cuánto tiempo
más debería esperar
antes de ir a ver a un médico. No podría ser el doctor
Sims, porque la comunidad de
Jacobsville era pequeña, y ella no quería que Tom se
enterase. Tal vez si fuera a
Houston...
Escuchó música abajo. La orquesta que habían contratado
ya había empezado a
tocar. Se puso unas gotas de perfume y bajó las escaleras
con cuidado, agarrándose a
la barandilla. Se sentía temblorosa, no solo por el
embarazo, sino también por toda la
tensión de la semana, causada por la frialdad de Tom.
En cuanto llegó al rellano inferior vio a Calhoun y Abby
entre la gente. Estaban
agarrados del brazo, y parecían tan felices que le
entraron ganas de llorar.
_______ no vio a Tom hasta un momento después. Allí
estaba, tan elegante...
________ se preguntó si pretendía actuar delante de los
invitados para que nadie se
diese cuenta de que tenían problemas. No quería mirarlo a
los ojos, no quería que se
diese cuenta de la desesperación que reflejaban los
suyos.
Se dio la vuelta y fue junto a María y López, que estaban
al lado de la puerta,
dando la bienvenida a las personas que iban llegando. Y
entonces vio a alguien a quien
no querría haber vuelto a ver en su vida. ________ se
quedó paralizada y sus ojos
relampaguearon.
No podía creerlo, no podía creer la desfachatez que había
tenido Tom para
invitar a esa sanguijuela. Era el cumpleaños de Calhoun,
y sabía que estaría muy mal
montar una escena, pero no pudo evitar que la sangre le
hirviera mientras avanzaba
hacia él, e ignorando a todos, agarró un jarrón y siguió
caminando hacia él.
—Hola, Gregor —lo saludó en un tono gélido—. Cuánto me
alegro de verte.
Y sin pensarlo, levantó el jarrón con las dos manos, y lo
lanzó a la cabeza de Gregor
Wheelor.
Capítulo 10
_________ observó, fascinada, como el jarrón pasaba a
pocos centímetros de la
oreja izquierda de Gregor y se hacía añicos al caer
estruendosamente contra el suelo.
—¿_______? —fue todo lo que acertó a decir el hombre
antes de dar un paso
atrás.
_________ agarró una pequeña estatuilla de bronce de una
librería.
—¡_______, no!, ¡espera!—exclamó Gregor Wheelor
poniéndose las manos sobre la
cabeza y corriendo hacia la puerta.
_______ lo siguió fuera a la carrera, con la estatuilla
en la mano, ignorando las
miradas de asombro de los invitados y de su marido.
— ¡Insecto! —le gritó—. ¡Sanguijuela!
Le arrojó la estatuilla, fallando por poco, y Gregor casi
perdió el equilibrio en las
escaleras de la entrada. Sin pararse siquiera a mirar
atrás, corrió como alma que lleva
el diablo hacia su todoterreno y se perdió en la noche.
_______ lo observó alejarse con verdaderas llamas en los
ojos. Aquel hombre
había sido responsable, aunque indirectamente, del dolor
que había sufrido durante
seis años, del dolor que aún sufría. ¿Cómo podía tener la
desfachatez de presentarse
aquella noche, de todas las noches? No, ¿cómo había
tenido Tom la desfachatez de
invitarlo?
Dio media vuelta y volvió a subir los escalones de la
entrada, sin dignarse a mirar
a Tom.
—Buenas noches —saludó a una pareja que acababa de
llegar, como si no hubiera
pasado nada. Después, fue junto a Calhoun—. ¡Felicidades,
Calhoun! Estamos tan
contentos de que Abby nos permitiera celebrar aquí tu
fiesta de cumpleaños —le dijo
besándolo en la mejilla.
— Um... Gracias, _______ —murmuró su cuñado.
—¿Pasamos a cenar? —les dijo _______, como la perfecta
anfitriona al resto de
los invitados.
La mayoría eran amigos de Tom y Calhoun a quienes apenas
conocía.
—¿A qué diablos ha venido todo eso? —le siseó Tom,
agarrándola del brazo y
llevándola aparte mientras los demás pasaban al comedor.
________ ignoró la pregunta.
—¿Cómo te has atrevido a invitar a ese hombre? —le dijo
señalando hacia la
puerta por donde había salido—. ¿Cómo te has atrevido a
traerlo a nuestra casa,
después de saber que colaboró con mi padre para separarnos?
—Quería saber si aún te quedaba algún rescoldo de amor
por él —le contestó
Tom con una sonrisa cínica.
— ¿Rescoldo? —masculló ________ fuera de sí— Tienes
suerte de que no lo haya
matado... Lamento no haberlo hecho.
—Qué temperamento... —murmuró él chasqueando la lengua
desaprobador.
—Vete al infierno, Tom —le espetó ella con una sonrisa
tan cínica como la de
él. Estaba harta de sus celos y su suspicacia—. Y llévate
contigo tu mal humor y tus
deseos de venganza.
Entró en el comedor, donde los demás ya estaban tomando
asiento.
—¿No vas a contarme otra vez esa historia de cómo tu
padre quería hacernos
romper? —le pregunte él con toda la intención,
siguiéndola.
—¿Por qué no quieres creerme?
—Muy sencillo —contestó él—, porque fue el dinero de tu
padre el que nos ayudó
a sacar a flote de nuevo nuestro negocio —observó
sorpresa en los ojos de ella—. Sí,
eso hizo, ¿te parece que puedo dudar de un hombre que me
ayudó de ese modo? _______ sintió que se iba a desmayar, y casi le faltó
tiempo para sentarse.
—¿Te encuentras bien? —le preguntó Tom.
—No, no estoy bien —murmuró ella con una risa temblorosa.
Abby, que había reparado en su inusitada palidez, se
sentó a su lado.
—¿Quieres que te traiga algo, _______? —le susurró.
—No, gracias, estaré bien... si te llevas a Tom lejos de
mí —dijo alzando la
vista hacia él furiosa.
—No te preocupes, ya me iba —le espetó él irguiéndose y
dirigiéndose al otro
extremo de la mesa.
_______ no sabría jamás cómo había sobrevivido a aquella
noche. Contestaba a las
preguntas de los invitados y sonreía como un autómata. En
un momento dado, logró
escabullirse con la excusa de retocarse el maquillaje, y
Abby la siguió arriba, a la
habitación de invitados.
— ¿Qué ha ocurrido, _______? —le preguntó sin preámbulos.
—Para empezar, estoy embarazada —le respondió _______ muy
tensa.
Abby se quedó boquiabierta.
— ¡Oh, ________...! ¿Lo sabe Tom?
—No, no lo sabe, y no quiero que se lo digas —se apresuró
a advertirle _______
sentándose en el borde de la cama—. Vuelve a estar
furioso por lo que le hice hace
seis años. Durante unas semanas pareció que todo iba
bien, pero cuando volvió de
Wyoming no lo reconocí. ¿Y cómo voy a contarle lo del
bebé cuando me odia? No quiero
su compasión... —se llevó las manos al rostro—. Nunca
funcionará, Abby, no puede
dejar atrás el pasado, y yo ya no sé qué hacer... No lo
soporto más.
Las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, y Abby
fue a su lado a
consolarla como pudo.
—¿Y qué piensas hacer? —le preguntó con suavidad, mientras
________ se secaba
las lágrimas con un pañuelo.
— Me iré a Houston. Tengo una prima allí, y sé que no le
importará que me quede
un par de días con ella, hasta que averigüe qué hacer con
mi vida.
— ¿Y si intentaras hablar con Tom? Sé que te quiere,
________.
—Bonita manera la suya de demostrarlo —repuso ________
con ironía—. ¡Primero
me dice que vamos a llevar vidas separadas y luego trae
a... a esa sabandija aquí!
—Bueno, creo que al menos se habrá dado cuenta de que no estabas
enamorada
de él —dijo Abby con una sonrisa, recordando cómo le
había arrojado aquel florero.
—Y lo peor es que cree que mi padre era un santo. Acaba
de decirme que le dio
dinero para reflotar el negocio... No me extraña que
piense que yo le miento.
—Necesitas descansar —le dijo Abby—. ¿Por qué no te
acuestas? Yo haré de
anfitriona en tu lugar, le diré a Tom que...
—¿Qué tienes que decirme? —inquirió Tom apareciendo en
ese momento.
Las dos alzaron la vista, sobresaltadas.
—Hay una chica que pregunta por ti —le dijo Tom a _______—.
Una Tammy
no-sé qué. Dice que trabaja contigo en el bufete...
—¿Qué quiere?
—Está subiendo. Ahora podrás preguntárselo tú.
Y en efecto, al momento asomó la cabeza de Tammy. Se
quedó un poco cortada al
ver el cuadro.
—Um... Lo siento, veo que no es un buen momento...
—No, Tammy, espera, ¿qué ocurre? —dijo _______
levantándose y reteniéndola
por el brazo.
La joven se volvió hacia ella con los ojos brillantes.
—Solo venía a decirte que... ¡me ha pedido que me case
con él! —casi chilló como
una adolescente histérica—. Mira, ¡hasta me ha comprado
un anillo! —le dijo
mostrándoselo emocionada—. Ha sido una suerte que se haya
decidido, porque estoy
segura de que toda la ciudad estaba empezando a murmurar.
Amanda Jones, una de las
dependientas del supermercado nos vio el otro día
besándonos al señor Holman y a mí
en el despacho, imagínate... la cortinilla estaba echada,
claro, pero podía verse desde
fuera... qué vergüenza...
Tom se había puesto lívido, pero _______ y Abby no lo
advirtieron.
—Me alegro mucho por vosotros, Tammy, felicidades —le
dijo _______
abrazándola.
—Gracias —murmuró la chica—. Bueno, solo quería decirte
eso... Perdón por la
intrusión. Buenas noches.
Abby acompañó a la joven abajo, y Tom se quedó allí de pie,
tratando de
averiguar cómo deshacer aquel entuerto. _______ parecía
tan dolida, tan frágil... Era
solo culpa suya, por haber sacado conclusiones antes de
cerciorarse de que lo que
había visto que era lo que creía haber visto.
—________, yo...
—Tom, por favor, márchate, no tengo nada más que decirte.
No quiero ni
mirarte después de lo que has hecho... ¡Traer aquí a ese
hombre!
—Necesitaba saber...
— ¡Yo te dije la verdad! —le espetó ________ enfadada—. Y
tú no me escuchaste.
Nunca me has escuchado, pero ya no me importa lo que
pienses de mí.
—Es que hay algo que no comprendo, ________... si lo que
tu padre quería era
separarnos... ¿Por qué me prestó ese dinero?
_______ lo miró cansada.
—Tom, no lo sé, no sé más de lo que te he contado. Hace
mucho tiempo de eso,
y yo no quiero vivir eternamente revolcándome en el fango
del pasado. Si no te importa
me voy a la cama —le dijo dirigiéndose hacia la puerta.
Tom abrió la boca, pero no sabía que decir.
—Yo... los vi besándose. Bueno, creí que eras tú... en la
ventana de la oficina,
cuando fui a recogerte la noche que regresé de Wyoming
—le confesó titubeante.
________ se quedó paralizada, y se giró sobre los talones
con los ojos muy abiertos.
— ¿Pensaste que estaba besándome con el señor Holman?
Tom se encogió de hombros.
—Lo cierto es que esa chica y tú tenéis una figura
parecida, y la misma estatura,
y la vi a través de la cortina y... Tú no me contaste que
había entrado a trabajar otra
chica con vosotros.
—Muchas gracias —le contestó ________ con voz ronca,
ofendida—, muchas gracias
por tu maravillosa opinión de mi moralidad, Tom.
Él enrojeció, entre avergonzado y airado.
—¿Qué querías que creyera? ¡Tú me traicionaste una vez!,
¡me abandonaste por
otro!
—Yo jamás hice eso. ¡Jamás! Mi padre me amenazó con
llevarte a la ruina, y me
hizo decirte lo que te dije para evitarlo. Me prometió
que si rompía contigo te salvaría,
pero nunca imaginé que sería prestándote dinero. Salí con
Gregor solo para seguir con la
pantomima, pero me negué a casarme con él. La vida sin ti
esos seis años fue un
infierno, y más sabiendo que creías que te había
traicionado y que no podía
demostrártelo. He intentado explicártelo de todas las
maneras posibles, pero tú nunca
me escuchas —las lágrimas le nublaban la vista—. Estoy
cansada, Tom, estoy
cansada. Estás demasiado resentido como para dejar atrás
el pasado, y yo ya no puedo
seguir viviendo así. Sé que yo, con mi cobardía, he
tenido mucha culpa de lo que nos ha
ocurrido, pero lo que hice lo hice para protegerte. Tú
has sido lo único que yo siempre
he querido, pero a ti yo únicamente te interesaba en un
sentido, y supongo que ahora
que has... ¿cómo lo expresaste...? Oh, sí, «satisfecho tu
deseo»... Supongo que ahora
que has satisfecho tu deseo por mí ya no te intereso.
—Oh, Dios, ______... —masculló él apretando los dientes.
—Sin confianza no tenemos nada, Tom. Creí que lo nuestro
podría funcionar,
pero si sigues sin confiar en mí, no hay nada que podamos
hacer. Y ahora, si no te
importa, me gustaría que te fueras, estoy cansada y
quiero acostarme.
Tom quería abrazarla, decirle que su frialdad se había
debido solo a los celos,
porque era incapaz de creer que una mujer tan preciosa y
maravillosa pudiese amarlo.
Sin embargo, ciertamente parecía muy cansada, y le pareció
que sería cruel seguir
discutiendo. Sí, lo mejor sería dejarla dormir.
—Está bien, mañana hablaremos... —le Tom apenas pudo dormir en toda la noche y al rayar el
alba entró sigiloso en la
habitación de invitados. _______ se había quedado dormida
sobre la colcha, vestida. Con
mucho cuidado de no despertarla, Tom le quitó los zapatos
y la tapó, quedándose
después admirando su hermoso rostro.
—Te quiero tanto... —susurró—. ¡Dios!, ¿por qué no puedo
decírtelo cuando estás
despierta? Anoche me dijiste que no confiaba en ti, pero
no es así: no confío en mí
mismo. Te mereces a alguien más comprensivo que yo,
alguien menos posesivo. Me
estaría bien merecido si te perdiera, pero no sé si sería
capaz de seguir viviendo...
Le acarició suavemente la mejilla y salió de la
habitación.
Una hora después, ________ se despertó. La sorprendió
verse tapada, pero se dijo
que tal vez hubieran sido Abby o María. No importaba, no
había tiempo, tenía que
acabar con aquello.
Llamó por teléfono para reservar un billete en el vuelo
de mediodía que salía del
aeropuerto de Jacobsville con destino Houston, y después
pidió un taxi. Hizo a toda
prisa una maleta con lo estrictamente imprescindible, y
salió de su cuarto, bajando las
escaleras sigilosamente.
Sin embargo, al llegar a la puerta, se encontró con
María.
— ¡Señorita! —exclamó al verla con la maleta.
— Solo me voy fuera un par de días —mintió _______—. Abby
sabe dónde estaré,
pero no le digas nada a Tom, María, prométemelo.
La pobre mujer no pudo hacer otra cosa que darle su
palabra, y, consternada, la
vio marcharse. Sin embargo, en cuanto se hubo ido, se le
ocurrió una idea: le había
prometido a ______ que ella no se lo diría a Tom, pero no
que se lo diría a Abby.
Tom se despertó zarandeado por alguien. Se habría dormido
hacía apenas una
hora y media... ¿Por qué tenían que despertarlo?
—Tom... Tom, despierta.
La voz de Abby lo sobresaltó y se incorporó de inmediato.
—¿Qué... qué pasa?
El rostro de Abby le dijo que algo no iba bien, y un
horrible presagio lo asaltó.
—María me llamó para que viniera. ________ le hizo
prometer que no te diría nada y
por eso me llamó a mí... —le explicó haciéndose un lío
por los nervios—. Yo... no sé cómo
decirte esto...
La mirada de él se ensombreció.
—Me ha dejado, ¿no es cierto, Abby?
Ella asintió con tristeza.
—Pero la pregunta es qué vas a hacer al respecto.
Tom se había tapado la cara con las manos.
—Dejarla marchar —dijo al cabo de un minuto—. Ya le he
hecho bastante daño.
— ¡Tom, no! Va a tomar un vuelo a Houston, aún estás a
tiempo... Calhoun está
abajo en el coche esperándonos y...
—No sabes cómo la he tratado, Abby... Lo que le he hecho
pasar, y todo por culpa
de mis estúpidos celos, del miedo a perderla por otro...
¿Qué puedo ofrecerle yo?
—¿Por qué no tratas simplemente de decirle que la amas?
Es lo único que ella
quiere.
—Tal vez sea lo mejor que se vaya —farfulló poniéndose de
pie y caminando
arriba y abajo por la habitación—. Puede que encuentre a
alguien mejor que yo y...
Así no llegarían a ningún sitio, se dijo Abby. En otras
circunstancias se lo habría
dicho con mayor delicadeza, pero no había tiempo:
—_______ está embarazada —le soltó.
Tom, que se iba a sentar en ese momento en una silla, no
calculó bien por la
repentina noticia y se cayó al suelo. Se agarró al borde
de la cómoda para levantarse,
tembloroso y con los ojos como platos.
—¿Embarazada? —repitió—. ¿Está embarazada y no me lo
había dicho?
No hizo falta decirle nada más a Tom. Se pusieron en
camino de inmediato, y
corrieron por todo el aeropuerto, pero cuando llegaron a
las puertas de embarque, el
vuelo hacia Houston ya había salido.
HOLA!!!! BUENO YA MAÑANA TERMINA ... SON DOS CAPS PORQUE AYER NO LES PUDE AGREGAR Y EL OTRO ES EL DE HOY ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA EL FINAL Y LA PROXIMA NOVELA ... BUENO CUIDENSE Y QUE ESTEN BN :))
:O no puedo creer que Tom haya pensado que la que se estaba besando con el señor Holman fuera (Tn), menos mal que llego su amiga Tammy y escucho la verdad.. y ahora que pasara ya que Tom se entero del embarazo de (Tn)?? quede intrigada virgi me encantoooo ya me muero x leer el cap final
ResponderEliminarTom es u.a bestia!
ResponderEliminarEsra buenisimaa. Siguelaaaa :)
Sigueeee
ResponderEliminarSubeeeee
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