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EL LINK DE LA SIG .. PASENSE Y COMENTEN :))
TOM - 2 (ADAPTADA-TERMINADA)
Aquel ranchero estaba resentido por cosas del pasado y había soñado miles de veces con que ________ le pedía que la ayudara... pero cuando por fin ella lo necesitaba... ¿sería capaz de negarle su ayuda? NOMBRE REAL: JUSTIN Y SHELBY
lunes, 18 de abril de 2016
11 - FINAL
Capítulo 11
Calhoun y Abby no sabían qué hacer. Tom se había quedado
catatónico cuando
la mujer tras el mostrador le dijo que el avión ya había
despegado. Se desmoronó, y
cayó al suelo, quedándose sentado con las piernas
flexionadas, temblando
incontrolablemente. Las lágrimas rodaban por sus
mejillas, y miraba fijamente las
losetas con los ojos muy abiertos, espantado por lo que
había hecho.
No paraba de repetir «la he perdido, la he perdido...», y
de nada servía que le
dijeran que la encontrarían, costara lo que costara.
Solo entonces, al levantar Calhoun la cabeza un instante,
vio entre la gente que
iba y venía, una figura de pie, a lo lejos, observándolos,
con una maleta en las manos.
_______ se acercó lentamente donde se encontraban, y se
detuvo frente a Tom.
Este, como atraído por un imán, alzó los ojos hacia ella,
y Abby y Calhoun se alejaron
discretamente, dejándolos a solas.
—Estás aquí... —murmuró Tom incrédulo.
—Iba a marcharme —admitió _______ con lágrimas en los
ojos—... pero no pude.
Siento haber huido de este modo, pero ya no podía
aguantar más.
—No tienes por qué disculparte —repuso Tom secándole las
mejillas con los
pulgares—. Nunca te di una oportunidad. Creí que te había
perdido... Y no podía
soportarlo, no podía soportar la idea de perder todo lo
que amo...
________ esbozó una sonrisa y le tomó la mano entre las
suyas.
—¿Por qué no me dijiste nunca que me amabas? Yo jamás he
dejado de amarte,
Tom, y nunca podré dejar de amarte. Tú eres lo único que
yo quiero.
La otra mano de Tom se aferró a las suyas.
—¿Acaso no lo sabías... aunque no te lo dijera con
palabras? —murmuró mirándola
a los ojos con amor—. Habría cruzado brasas descalzo si
tú me lo hubieras pedido. Tú
eres todo mi mundo, _______. Te amo...
________ se acercó más a él y lo rodeó con sus brazos.
Tom la tomó por la
cintura y la besó en la frente.
—Oh, Dios, ______... Si tú supieras... Yo creía que te
habías casado conmigo solo
porque estabas sola y asustada.
—Y yo creía que me lo habías pedido porque te daba
lástima —le contestó ella sin
tratar de retener ya las lágrimas.
Tom se puso de pie y la abrazó con fuerza, y la besó con
ternura en los labios.
—Salgamos de aquí... Oh, _______, ________, creí que me
moriría... Creí que te había
perdido...
Calhoun y Abby los llevaron directamente a casa.
—¿Por qué no venís a casa a cenar? —les propuso Abby
cuando se bajaron del
coche—. María me dijo que ella y López se van a casa de
su hermana, y no creo que
ninguno de los dos tengáis muchas ganas de cocinar.
—Eso sería estupendo —se lo agradeció Tom—. Gracias por
todo... a los dos.
—Vosotros haríais lo mismo por nosotros —contestó Calhoun
asomándose por la
ventanilla de Abby y guiñándoles un ojo—. Os esperamos a
las siete.
Los despidieron y entraron en la casa, siendo recibidos
por una María eufórica
de ver de vuelta a _______. Tom la alzó en sus brazos y
le plantó un sonoro beso en la
mejilla.
—Gracias por haber llamado a Abby, María, te estaremos
agradecidos
eternamente —le dijo _______ abrazándola.
La mujer se sonrojó, asegurándoles que no había hecho
nada excepcional, y
después se disculpó, diciéndoles que tenía que ayudar a
López a recoger las cosas,
porque se iban dentro de media hora.
Tom y _______ entraron de la mano en la casa, se sentaron
en el salón,
abrazados el uno al otro.
—Te quiero, _______, aunque nunca haya encontrado el modo
de decírtelo —le dijo
besándola dulcemente.
—Acabas de hacerlo —sonrió _______ devolviéndole el beso
apasionadamente.
—Si pudiera te compensaría por esos seis años, y por el
tiempo que llevamos
casados y no te he tratado como debería.
—Ya me has compensado por ello, Tom —le dijo ella con
dulzura. Tomó su mano
y la colocó despacio sobre su vientre—. Llevo dentro de
mí un hijo tuyo — le dijo
mirándolo a los ojos.
Tom ya lo sabía, pero oírlo de labios de ella lo hizo
cien veces más hermoso, y
más real. Le acarició el vientre con suavidad mientras
volvía a besarla.
—Voy a dejar el trabajo —le dijo ella de pronto—. Creo
que Tammy y el señor
Holman se las apañarán muy bien sin mí.
—No tienes por qué hacerlo por mí, ________. He sido muy
egoísta.
—No se trata de eso, Tom. Ahora nuestro bebé es mi
prioridad. Además, tal
vez haga unos cursos, o vuelva a hacer labores de
voluntariado social.
Tom se rio.
— ¿De cuántos meses estás?
—Creo que solo de seis semanas —murmuró ella.
—La primera vez que hicimos el amor —comentó él haciendo
cálculos mentales.
_______ ocultó el rostro en el hueco de su cuello,
sonrojándose.
—Sí, creo que sí —asintió entre risas.
—No está mal, ¿eh? A la primera —se pavoneó Tom con una
sonrisa lobuna.
—No está «nada» mal —murmuró ella alzando la cabeza hacia
él.
Tom agachó la suya para tomar sus labios, y ella se
relajó, dejando que la
acariciara. Suspiró dentro de su boca, y le echó los
brazos al cuello para atraerlo más
hacia sí. Los besos se fueron volviendo más apasionados,
y pronto ________ pudo notar
que él la deseaba. Había aprendido sus señales, pero
aquella vez sería diferente, porque
sabía que él la amaba y él sabía que ella a él también.
—La primera vez que lo hicimos... también fue aquí
—murmuró _______ mientras
Tom le iba desabrochando uno a uno los botones de la
camisa.
—Si lo prefieres siempre nos queda la alfombra... —bromeó
él.
—Tom... —se rio ella ante la ocurrencia.
—¿Qué? Es bastante gruesa, mullida y suave. Y además
nadie nos verá. Y para
aseguramos...
Se levantó, aún sonriendo, y fue a cerrar la puerta del
salón con pestillo. Se
quitó la camisa observando como ella miraba su torso
desnudo con puro deleite.
Después, Tom la tumbó sobre la alfombra, echándose junto
a ella, le
desabrochó la falda, y se deshizo de la ropa interior con
destreza y sensualidad.
Los temores de _______ se habían desvanecido después de
la primera vez, y su
cuerpo confiaba plenamente en ______, sabiendo los
placeres que le aguardaban más
adelante.
Durante largo rato, no satisfecho con verla estremecerse
y gemir, Tom se
dedicó por entero a excitarla, hasta que la tuvo
completamente a su merced. Solo
entonces se fue desvistiendo él también, mientras iba
devorando las suaves curvas de
ella y su cremosa piel.
_______ alzó la vista, enturbiada por el deseo, cuando
vio que Tom se arqueaba
sobre ella, apoyando el peso en los brazos, y se
concentró maravillada en el contacto
entre ambos cuando la poseyó.
— ¡Oh, Tom! —gimió al sentir que comenzaba a moverse
dentro de ella.
—Te quiero —susurró él—. Nunca te he demostrado cuánto,
pero ahora voy a
hacerlo... No te muevas, cariño, voy a llevarte directo a
las estrellas.
Posó su boca sobre la de ella, y comenzó a murmurarle
palabras de amor,
palabras que subrayaba con pequeños besos y caricias.
Aquella vez no tenía que
contenerse, no había barreras, pero aun así, ajustó sus
movimientos a las necesidades
del cuerpo de _______, tratándola con exquisita ternura.
Y de pronto, en medio de aquel
fuego lento, la escuchó gemir cada vez con más fuerza
mientras se adentraba con él
en el remolino del placer.
Cuando hubieron alcanzado la cima, _______ notaba que no
podía dejar de temblar,
y se agarró a los fuertes hombros de Tom, pero él estaba
igual.
—Está bien, no pasa nada... —la tranquilizó él besándola
en la frente—. Es
normal... es lo que pasa cuando se desciende de repente
de las alturas a las que
nosotros hemos volado.
—Nunca antes había sido tan increíble —murmuró ________.
—Eso es porque nunca lo habíamos hecho con tanta pasión,
abriéndonos el uno al
otro.
_______ le tocó el rostro con dedos temblorosos.
—No quiero parar, Tom.
—Yo tampoco... —susurró él—. Y tampoco tenemos por qué
hacerlo. Estamos
solos, y no tenemos otra cosa que hacer. ¿Qué te parece
si subimos arriba y
averiguamos si podemos superarlo?
Y se levantó, ofreciéndole una mano para ayudarla.
________ la tomó y se incorporó
también, pero echó un vistazo al montón de prendas
desperdigadas por el suelo.
—Tom... ¿y nuestra ropa?
Pero él ya la había tomado en brazos y se dirigía con
ella hacia la puerta.
— Seguirá ahí cuando bajemos —le prometió divertido.
Ya había atardecido cuando se despertaron, exhaustos pero
satisfechos.
—Um... qué sed tengo... —murmuró _______.
—Yo también —dijo él levantándose de la cama y
estirándose—. ¿Qué te
apetece? ¿Un poco de té helado y algo de comer?
— Estupendo —asintió ella—. No tardes —dijo tumbándose
mimosa.
Tom miró en derredor buscando algo con lo que taparse,
pero se habían
quedado en la habitación de invitados porque era la que
estaba más cerca, y
finalmente tuvo que ir al baño a por una toalla para
liársela en torno a las caderas. La
más grande era una toalla de playa con una rana gigante
estampada en ella.
—Por Dios, ________... ¿No podías haber comprado algo más
discreto? —gruñó.
A ella sin embargo daba la impresión de parecerle muy
divertido.
—¿Qué tiene de malo? Me encantan las ranas.
Tom ignoró sus risitas y bajó a la cocina, donde preparó
unos sandwiches, y los
colocó en una bandeja con unos vasos y la jarra de té
helado.
Sin embargo, justo cuando salía y se dirigía hacia las
escaleras, se abrió la
puerta de la casa y apareció Calhoun. Se quedó de piedra,
mirando con los ojos como
platos a su serio hermano, vestido solo con una toalla
con una rana gigante estampada.
—Eee... Pensé que ibais a venir a cenar a casa — comenzó
Calhoun.
Tom lo había olvidado por completo.
—Como eran más de las siete y media llamamos, pero no
contestabais y pensamos
que habría ocurrido algo y por eso vine a ver...
—continuó Calhoun sin poder apartar los
ojos de la rana.
Tom recordó que había descolgado el telefono antes de
llevar a _______ arriba.
—Um... No, no ha pasado nada. Estaba... dándome una ducha
—improvisó, algo
avergonzado de que su hermano pequeño lo hubiera pillado
en una situación tan
comprometedora, aunque estuviera en su propia casa.
Calhoun vio la puerta del salón abierta, y el reguero de
ropa por el suelo.
—¿Y esa ropa? —dijo para picarlo.
—Iba a... meterla a la lavadora. Y me entró hambre.
—Pero si os habíamos invitado a cenar.
—Bueno, solo iba a tomar un tentempié —farfulló Tom
sonrojándose por la
insistencia.
—¿Y dónde está _______?
—Em... arriba, estaba cansada y se echó.
Pero entonces, la voz de _______ se escuchó desde el piso
de arriba.
—Tom... ¿vas a subir ya? Me siento sola —dijo como
haciendo pucheros.
Tom se puso rojo como un tomate mientras Calhoun se
aguantaba la risa a
duras penas.
—Bueno, cuando acabes de meter la ropa en la lavadora,
darte esa ducha y tomarte el
tentempié, venid a casa —le dijo — . Pero ponte algo
menos... llamativo —y se marchó.
Tom subió las escaleras con la poca dignidad que le
quedaba y dejó la bandeja
sobre la cama.
—Me ha parecido oír la voz de alguien hablando contigo
abajo —le dijo _______
mientras se servía té.
—Era Calhoun. ¿Te acordabas tú de que nos habían invitado
a cenar?
— ¡Cielos, no, lo había olvidado! —exclamó ella
llevándose una mano a la boca.
—Y yo.
—No te preocupes, Tom —le dijo _______ al verlo tan
enfurruñado—. Calhoun y
Abby lo entenderán, están casados.
—Lo sé, pero resulta un poco incómodo —repuso él—. Y
conociendo a mi hermano,
prepárate, va a pasarse toda la cena picándonos.
Ella se rio y lo besó en la mejilla.
—________... —le dijo él de pronto—. ¿Me habrías dicho lo
del bebé si te hubieras
marchado?
Ella asintió con la cabeza.
—Tenías derecho a saberlo. Además, nunca pensé en
abandonarte, Tom, solo
necesitaba tiempo para pensar. Habría vuelto a tu lado:
ya no sé vivir sin ti. Y tú,
¿habrías ido tras de mí?
—Por supuesto. Ya me imaginaba recorriendo la ciudad
meses y meses, pero no
habría desesperado, habría buscado hasta en el último
rincón.
—Lo sé —murmuró ella besándolo suavemente. Lo quería
tanto que sentía que el
corazón le iba a explotar de felicidad—. Um... tengo un
hambre terrible, me comería
una vaca entera.
—Llamaré a Abby para que la vaya preparando...
_______ se rio. Fuera, la noche estaba cayendo, y a unos
kilómetros de allí, Abby
estaba recalentando el estofado de carne con verduras que
había preparado, mientras
Calhoun descorchaba una botella de champán. Había tratado
de decirle que esa bebida
no iba precisamente con la comida tan sencilla que había
preparado, pero él insistió, así
que, entre risas, Abby fue a buscar las copas de champán.
En el fondo, Calhoun tenía
razón: había mucho que celebrar.
Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 2 – Justin.
HOLA!!! BUENO PUES ... ESTE ES EL FINAL DE ESTA HERMOSA HISTORIA ... AHORA A CONTINUACION TENDREMOS A TYLER, EL HERMANO DE SHELBY ... BUENO GRACIAS POR LEER ESTA HERMOSA SERIE ... HAY MUCHO MAS ... HASTA PRONTO :))
AUTORA: DIANA PALMER
TOM KAULITZ: JUSTIN BALLANGER
_________: SHELBY JACOBS ...
domingo, 17 de abril de 2016
9 Y 10 - ANTEPENULTIMO Y PENULTIMO CAPITULOS
Capítulo 9
Durante los días que Tom estuvo fuera, el señor Holman
tuvo dos pleitos por
divorcio, otro por una disputa sobre unos terrenos, otro
por un accidente de tráfico, y
también tuvo que defender a un hombre acusado de
asesinato, por lo que Tammy y
________ estuvieron más atareadas que nunca.
—Siento que tengas que hacer tantas horas extra esta
semana —le dijo esa
mañana Barry Holman a ________— pero andamos tan escasos
de tiempo y hay tanto que
preparar...
—No se preocupe —lo tranquilizó ella— Tom está fuera de
la ciudad, así que no
pasa nada porque me quede unas horas más.
—Bueno, lo que él pierde yo lo gano —murmuró el abogado
sonriendo—. Gracias,
________, no sé qué haría sin ti. Me voy corriendo al
juzgado. Si alguien preguntara por
mí después estaré en el Carson's Café almorzando, y
volveré sobre la una.
—De acuerdo.
Al ir a salir, el señor Holman se chocó con Tammy casi la
hizo caer, pero la
sostuvo a tiempo por la cintura mientras que ella apoyó
las manos en su pecho para no
perder el equilibrio. Se quedaron como paralizados un
momento, mirándose
embelesados el uno al otro. «¡Qué tierna escena!», pensó
_______ divertida.
—¿Estás bien, Tammy? —le preguntó él.
—Sí —balbució ella aturdida, sonrojándose y quedándose
con los labios
entreabiertos. Finalmente Barry Holman la soltó.
—Bueno, ten más cuidado, no quiero quedarme sin
secretaria —le dijo
suavemente con una sonrisa.
—Sí, señor —murmuró Tammy dócilmente. Los ojos del señor
Holman
descendieron brevemente a los gruesos labios de ella
antes de darse media vuelta y
salir.
________ tuvo que reprimir una sonrisa: de llevarse como
el perro y el gato habían
pasado a mostrarse tímidos el uno con el otro, y Tammy
parecía iluminarse como un
árbol de navidad cada vez que él aparecía.
— Yo um... voy a pasar unas notas —balbució Tammy.
________ sonrió.
— Pues yo iba a salir. ¿Quieres que te traiga algo de
comer?
—Oh, sí, gracias. Una ensalada con atún y unas galletas
saladas estaría bien.
Gracias, _______, mañana iré yo.
—Trato hecho. Bueno, volveré enseguida.
Tras pagar sus compras en el supermercado de la esquina,
________ vio a Abby
mirando unas tarjetas de felicitación junto a las cajas
registradoras.
—¡Eh, hola!
— ¡Oh, hola, ________! —la saludó sonriente su cuñada—.
Estaba buscando una
tarjeta para el cumpleaños de Calhoun... Es ya la semana
que viene.
—Oh, sí, no lo he olvidado. Sé que tenía que haberte
llamado para hablar de los
preparativos, pero he estado muy ocupada y... —murmuró
sin poder evitar sonrojarse.
La verdad era que la tarde que había querido llamarla,
Tom se había puesto juguetón
y no la había dejado.
—Las cosas os van bien, ¿eh? —adivinó Abby con una sonrisa
pícara al verla tan
colorada—. Calhoun dice que Tom se pasa todo el día en su
despacho mirando una
foto tuya y soñando despierto.
—¿En serio? —contestó ________ riéndose encantada.
—Humm... la vida de recién casados es maravillosa —dijo
Abby—. Me alegra que
os vaya bien. De algún modo sabía que sería así. Estáis
hechos el uno para el otro.
Incluso Tyler lo dijo aquel día en el baile, que erais
como las dos mitades de un todo.
—Calhoun no sabe nada de la fiesta, ¿verdad? —le preguntó
_______ cambiando
de tema.
—Oh, no, no me lo sacaría ni a punta de pistola. Por
cierto, Tom me llamó
anoche para decirme que había invitado a una persona que
no está en la lista que hice.
¿No te ha comentado nada de eso a ti?
—Pues no —contestó ________ frunciendo el entrecejo—. ¿De
quién se tratará?
Espero que no sea una de sus antiguas novias —murmuró
celosa.
—No lo creo —la tranquilizó Abby—. Tendremos que esperar
para averiguarlo
—suspiró.
—Bueno, tengo que dejarte ya, he dejado sola a Tammy.
Espero que le
encuentres una buena tarjeta — le dijo _________
sonriendo. .
—Hasta luego.
Aquella noche, cuando Tom la llamó desde Wyoming,
________ pensó en
preguntarle sobre ese invitado o invitada sorpresa, pero
cuando él le dijo que no
volvería hasta el lunes, se le fue por completo de la
cabeza.
—¡Oh, Tom...! —gimió ella—. En fin, yo también estoy
bastante fastidiada... El
señor Holman está con pleitos toda la semana próxima, lo
que significa que tendré que
hacer un montón de horas extras — inspiró.
— Si me hicieras caso y dejarás ese trabajo... — murmuró
Tom. ________ casi
podía imaginarlo meneando la cabeza—. Bueno, tengo que
dejarte, cariño, mañana he de levantarme temprano. Nos vemos el lunes por la
noche, ¿de acuerdo?
—De acuerdo. Oye, si llegas a casa y no estoy, podrias
venir a recogerme a la
oficina.
—Muy bien. Buenas noches. —Buenas noches, Tom —musitó ella besando el auricular
antes de colgar.
El fin de semana pasó lentamente, pero el lunes estaba
tan atareada, que casi no
tuvo tiempo ni de echar de menos a su marido. El teléfono
no paraba de sonar, y
Tammy tuvo que ir corriendo dos veces a llevar unos
papeles al señor Holman al
juzgado.
Hacia el final de la jornada, ________ estaba ya
desesperada, preguntándose
cuánto faltaría para poder irse a casa. El señor Holman
entró en ese momento con
unas cartas que quería que le pasara a máquina: Paginas y
paginas...
Entretanto, Tammy entraba y salía haciéndole recibos a su
impaciente jefe, y
________ se olía que iba a haber problemas cuando vio que
en un momento dado Tammy
se mordió el labio inferior furiosa y lanzó una mirada
furibunda hacia el despacho del
señor Holman. Entonces, hacia las nueve, este fue a la
mesa de la joven y le hizo un
comentario sarcástico acerca de algo que había escrito
incorrectamente. Tammy
explotó.
— ¡Es que usted quiere que haga milagros! — le espetó muy
ofendida—. ¡Llevamos
varios días haciendo horas extra, y todavía no hemos
cenado! ¡Y casi he tenido que
ponerme de rodillas para conseguir parte la información
que me había pedido, y
encima me grita! ¡Lo odio!
— ¡Eres una blandengue! —replicó él—. ¿Qué crees?, ¿que
lo que haces es un
trabajo muy duro?, yo te daría unos días del mío para que
lo probaras...
Y con una sonrisa de autosuficiencia, se giró sobre los
talones y volvió a su
despacho.
—¿Qué se ha creído? —exclamó Tammy. Lo siguió, y cerró la
puerta del despacho
con violencia.
_______ oyó más gritos, y algo que caía al suelo pero de
pronto se hizo un silencio
muy sospechóso. ________ sonrió. Bueno, parecía que al
fin el amor lo había atrapado.
Sin embargo, al hombre que había fuera, en la calle,
sentado en un Thunderbird
negro, las dos siluetas amalgamadas en un ardiente beso
que vio a través de las
cortinillas del despacho del abogado no le parecieron las
de Barry Holman y Tammy
Lester, sino las de Barry Holman y ________.
Por un momento fue como si se le parara el corazón. Había
llegado al aeropuerto
y se había dirigido directamente a la ciudad, ansioso por
ver a su esposa y se
encontraba con... aquello.
Le pareció que el dolor que lo atenazaba no remitíría
nunca. Lo estaba matando
verla en los brazos de aquel hombre... No, no podía ser
cierto... ¿Cómo podía haberle
hecho aquello? ¡Él había confiado en ella y había vuelto
a apuñalarlo por la espalda!
Volvió a poner en marcha el coche y pisó el acelerador
para alejarse de allí.
¿Cómo podía haberle hecho eso? Había sido un idiota. Ella
lo había traicionado en el
pasado, pero él lo había olvidado todo por sus vidas, sus
besos y las noches de pasión.
¿Cómo pudo haber olvidado lo que le había hecho? Tal vez
no se hubiera acostado con
Gregor Wheelor, pero aun así lo había traicionado, había
roto su compromiso.
Llegó a casa sin siquiera saber cómo, con el corazón roto
de dolor. ¿Cómo podía
haberle hecho aquello?
Mientras Tom se dirigía a casa, _________ había recogido
ya sus cosas para
marcharse, dejando a los tortolitos a solas, y había
llamado a casa para preguntarle a
María si este había llegado, pero la mujer le había dicho
que no, así que dejó una nota
en la puerta de la oficina por si él pasaba por allí,
tomó su coche y se fue.
¡Cuál sería su sorpresa al llegar y encontrarse con el
Thunderbird allí aparcado!
Corrió dentro ilusionada por abrazarlo. Tom estaba en su
estudio.
—¡Hola!—lo saludó alegremente. Los ojos negros del hombre
que se volvió a
mirarla no se parecían en nada a los del tierno amante
que había salido para Wyoming
el miércoles. Estaba fumando un cigarrillo, y por la
mirada que le había dirigido, podría
haber sido un extraño.
—Llegas tarde —le dijo.
—Yo... estamos muy atareados —balbució ________—. Bueno,
te dije que tendría
que hacer horas extra.
— Es cierto —asintió él dando una larga calada al
cigarrillo—. Pareces
preocupada. ¿Ocurre algo?
— Pensé que te alegrarías de verme —murmuró ella con una
sonrisa insegura.
Tom le sonrió también, pero no de un modo cordial. Estaba
muriéndose por
dentro, pero no iba a dejar que se diera cuenta del daño
que le había hecho.
—¿Eso creías? —le espetó—. ¿Acaso crees que se me ha
olvidado lo que me
hiciste hace seis años. Siento decepcionarte si creías
que había vuelto a caer bajo tu
hechizo. Lo que te he dado estas últimas semanas no ha
sido más que una pequeña
revancha por la angustia que me provocaste en el pasado.
¿No esperarías que lo
olvidara todo y construyera un futuro a tu lado como si
nada? —se rio cruelmente—.
Lo siento cariño, con una vez me bastó. Pero tampoco
creas que seré incapaz de vivir
sin ti. Eres como el vino: no necesito emborracharme, me
conformo con una copa de
vez en cuando.
________ no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Se
había puesto lívida.
Estaba embarazada de el y Tom estaba diciéndole que no la
quería a su lado.
— Yo creí... que habías comprendido que no me había
acostado con Gregor.
— Y es verdad —admitió él—, pero rompiste nuestro
compromiso de todos
modos, y me dijiste que no era lo suficientemente rico
como para hacerte feliz— un
brillo frío cruzó sus ojos — . Ahora ha llegado la hora
de mi venganza. Ahora yo soy el
hombre rico, no te necesito. ¿Qué tal te sienta eso?
_______ salió corriendo del estudio, llorosa, y fue a
refugiarse en la habitación de
invitados. Era como una horrible pesadilla. Quería
despertar.
Pasaron varios minutos, durante los cuales ella espero
que Tom no hubiera
dicho en serio lo que le había dicho. Se quedó
escuchando, en silencio, aguardando que
en cualquier momento entrara y le pidiera disculpas, pero
no fue así.
Mucho más tarde escuchó los pasos de Tom subiendo las
escaleras, pero se
dirigieron hacia su dormitorio, y oyó la puerta cerrarse
con un golpe seco. Por más
vueltas que le daba _______ no lograba imaginar qué había
hecho mal. Cuando Tom se
marchó a Wyoming todo iba como la seda entre ellos.
Pero esa noche la había mirado con desprecio, como si no
le importara nada, y lo
que le había dicho le había hecho añicos el corazón,
entre lágrimas, con los ojos rojos
e hinchados, se quedó finalmente dormida, preguntándose
qué iba a hacer. Tendría que
afrontar que definitivamente había perdido todo lo que
amaba, incluido Tom.
Al final del pasillo, el hombre que había regresado de
Wyoming no podía pegar
ojo. Echaba de menos la respiración acompasada de _______
al dormir, y la calidez de
su cuerpo en la oscuridad. Se sentía culpable de cómo le
había hablado, y por haberla
hecho llorar, pero él también estaba dolido. Había
llegado a creer que ________ lo
amaba, cuando en realidad ella solo se había casado con
él para tener un hogar y una
cierta seguridad. Había vuelto a jugar con él, con un
amante en la sombra, y el hecho
de que fuera su atractivo jefe le sentaba aún peor. Ahora
sabía por qué ella se había
negado una y otra vez a dejar su trabajo, y por qué había
defendido a Holman...
Apenas podía soportar el dolor que sentía en el pecho, no
sabía cómo iba a hacer para
seguir viviendo con ella después de lo que había visto.
Por un instante consideró la posibilidad de ir a verla y
pedirle explicaciones,
pero, ¿de qué serviría? La había interrogado acerca de lo
ocurrido en el pasado y le
había mentido. ¡Qué desgraciada coincidencia que hubiera
llegado antes de lo previsto
a la ciudad y hubiera ido directamente a recogerla! Pero
ya no podría volver a
engañarlo. La había visto tal y como era.
Con un suspiro de frustración, cerró los ojos y se obligó
a sacarla de su mente, y
no fue casi hasta las cuatro de la madrugada que se quedó
dormido.
A la mañana siguiente, cuando bajó las escalera lo hizo
con una expresión bien
estudiada, para que ________ no pudiera entrever las emociones
que lo sacudían. ________
estaba ya levantada, y la encontró tomando café y
mordisqueando sin ganas una
tostada. Alzó la vista hacia él cuando lo oyó llegar, y
él vio que tenía los ojos rojos e
hinchados, y leyó la incertidumbre en su rostro.
—Tom... Lo que dijiste anoche... no lo dijiste en serio,
¿verdad? —inquirió
escrutándolo con sus ojos verdes.
Él pasó a su lado y se sentó a la cabecera de la mesa. Se
sirvió un café antes de
contestar.
—Lo decía muy en serio, cada palabra que dije —se sirvió
bacon y huevos
revueltos—. Sigue comiendo.
________ se estremeció y lo miró espantada.
Tom le devolvió la mirada con los ojos entornados. Parecía
cansada y estaba
muy pálida.
—No tengo hambre —murmuró.
—Tú misma —dijo él como si no le importara.
En realidad él tampoco tenía el menor apetito, pero se
forzó a comer para que
ella no supiera que estaba destrozado. Sin embargo, al
cabo de un rato, la mirada fija
y horrorizada de ________ empezó a hacerlo sentír
incómodo.
—¿Qué clase de relación esperas que tengamos a partir de
ahora? —le preguntó
ella en un hilo de voz con la poca dignidad que
le quedaba.
Tom apartó su plato y tomó un sorbo de café.
— Seguirás viviendo en mi casa y te mantendré, pero
dormiremos en
habitaciones separadas y llevaremos vidas separadas.
________ cerró los ojos llena de angustia. «¿Y qué va ser
del bebé que llevo dentro
de mí?», quería preguntar, «¿qué hay de nuestro hijo?»
—Imagino que ya no te importará dormir sola... ahora que
ya has satisfecho tú
curiosidad — le espetó Tom.
—No, no me importa —murmuró _______ con voz ronca. Se
levantó muy
despacio—. Voy a llegar tarde si no me marcho ya.
—Sí, Dios no permita que llegues tarde al... trabajo —dijo
Tom con puro veneno
en la voz.
Sin embargo, ________ se sentía demasiado mal como para
captar la indirecta, y
salió por la puerta sin mirar atrás.
En el trabajo tuvo que ir al cuarto de baño en cuanto
llegó por las fuertes
náuseas, y vomitó lo poco que había desayunado. Se lavó
la cara y se sentó frente a su
mesa, tratando de tranquilizarse. Tenía que hacerlo por
el bien del bebé, era lo único
que le quedaba. Le sería muy difícil volver a
acostumbrarse al Tom frío y rencoroso.
Era como haber visto un pedazo de cielo azul a través de
las nubes y tener que
hacerse otra vez a los días nublados. No estaba segura de
poder soportar el seguir
viviendo con él, pero, ¿dónde podría ir?
— ¿No te has olvidado del cumpleaños de Calhoum, verdad?
—le preguntó ________
a Tom durante la cena el día anterior a la fiesta.
Tom alzó la vista hacia ella, y no pudo evitar admitir
que tenía muy mal aspecto. Sabía
que era por la frialdad con que la estaba volviendo a
tratar, pero no podía sacarse de
encima el resentimiento por su traición.
—No, no lo he olvidado le contestó — . No tienes buena
cara.
—Ha sido una semana muy larga —mintió ella —No tienes por
qué preocuparte
—le aseguró con una risa apagada—. Estoy bien. Tengo un
techo bajo el que cobijarme,
y comida en la mesa, y un trabajo. ¿Que más puedo pedir?
He conseguido todo lo que
me prometiste cuando nos casamos. No tengo ninguna queja.
Soltó el tenedor, incapaz de permanecer más en la misma
habitación que él, y se
levantó, pero lo hizo demasiado rápido y le entraron
mareos, haciéndola tambalearse
ligeramente. Se agarró al respaldo de la silla rogando a
Dios para que Tom no lo
hubiese notado pero él estaba ya a su lado.
—¿Seguro que estás bien? —le preguntó. Se detestaba.
¿Cómo podía estar
tratándola de aquel modo. Era increíble que tuviera que
sentirse culpable cuando era
ella quien lo había herido a él, pero no podía soportar
verla así.
—Estoy perfectamente, ya te lo he dicho —murmuró ________.
Y salió del comedor
con la cabeza lo más alta que pudo.
La noche de la fiesta, ________ se había echado a
descansar un poco para que
nadie notara demasiado su estado. Cuando se levantó, se
puso un vestido que tenía de
color esmeralda, se recogió el cabello y se maquilló lo
mejor que pudo para disimular el
cansancio de su rostro. Se preguntaba qué pensaría
Calhoun cuando la viera aquella
noche. Seguramente Abby le habría dicho lo feliz que la
había encontrado aquel día en
el supermercado, y le chocaría mucho verla en ese estado,
y notaría también sin duda
la tensión y frialdad de Tom. Esperaba que no le dijera
nada, no quería otra
confrontación.
Se llevó una mano al vientre, preguntándose cuánto tiempo
más debería esperar
antes de ir a ver a un médico. No podría ser el doctor
Sims, porque la comunidad de
Jacobsville era pequeña, y ella no quería que Tom se
enterase. Tal vez si fuera a
Houston...
Escuchó música abajo. La orquesta que habían contratado
ya había empezado a
tocar. Se puso unas gotas de perfume y bajó las escaleras
con cuidado, agarrándose a
la barandilla. Se sentía temblorosa, no solo por el
embarazo, sino también por toda la
tensión de la semana, causada por la frialdad de Tom.
En cuanto llegó al rellano inferior vio a Calhoun y Abby
entre la gente. Estaban
agarrados del brazo, y parecían tan felices que le
entraron ganas de llorar.
_______ no vio a Tom hasta un momento después. Allí
estaba, tan elegante...
________ se preguntó si pretendía actuar delante de los
invitados para que nadie se
diese cuenta de que tenían problemas. No quería mirarlo a
los ojos, no quería que se
diese cuenta de la desesperación que reflejaban los
suyos.
Se dio la vuelta y fue junto a María y López, que estaban
al lado de la puerta,
dando la bienvenida a las personas que iban llegando. Y
entonces vio a alguien a quien
no querría haber vuelto a ver en su vida. ________ se
quedó paralizada y sus ojos
relampaguearon.
No podía creerlo, no podía creer la desfachatez que había
tenido Tom para
invitar a esa sanguijuela. Era el cumpleaños de Calhoun,
y sabía que estaría muy mal
montar una escena, pero no pudo evitar que la sangre le
hirviera mientras avanzaba
hacia él, e ignorando a todos, agarró un jarrón y siguió
caminando hacia él.
—Hola, Gregor —lo saludó en un tono gélido—. Cuánto me
alegro de verte.
Y sin pensarlo, levantó el jarrón con las dos manos, y lo
lanzó a la cabeza de Gregor
Wheelor.
Capítulo 10
_________ observó, fascinada, como el jarrón pasaba a
pocos centímetros de la
oreja izquierda de Gregor y se hacía añicos al caer
estruendosamente contra el suelo.
—¿_______? —fue todo lo que acertó a decir el hombre
antes de dar un paso
atrás.
_________ agarró una pequeña estatuilla de bronce de una
librería.
—¡_______, no!, ¡espera!—exclamó Gregor Wheelor
poniéndose las manos sobre la
cabeza y corriendo hacia la puerta.
_______ lo siguió fuera a la carrera, con la estatuilla
en la mano, ignorando las
miradas de asombro de los invitados y de su marido.
— ¡Insecto! —le gritó—. ¡Sanguijuela!
Le arrojó la estatuilla, fallando por poco, y Gregor casi
perdió el equilibrio en las
escaleras de la entrada. Sin pararse siquiera a mirar
atrás, corrió como alma que lleva
el diablo hacia su todoterreno y se perdió en la noche.
_______ lo observó alejarse con verdaderas llamas en los
ojos. Aquel hombre
había sido responsable, aunque indirectamente, del dolor
que había sufrido durante
seis años, del dolor que aún sufría. ¿Cómo podía tener la
desfachatez de presentarse
aquella noche, de todas las noches? No, ¿cómo había
tenido Tom la desfachatez de
invitarlo?
Dio media vuelta y volvió a subir los escalones de la
entrada, sin dignarse a mirar
a Tom.
—Buenas noches —saludó a una pareja que acababa de
llegar, como si no hubiera
pasado nada. Después, fue junto a Calhoun—. ¡Felicidades,
Calhoun! Estamos tan
contentos de que Abby nos permitiera celebrar aquí tu
fiesta de cumpleaños —le dijo
besándolo en la mejilla.
— Um... Gracias, _______ —murmuró su cuñado.
—¿Pasamos a cenar? —les dijo _______, como la perfecta
anfitriona al resto de
los invitados.
La mayoría eran amigos de Tom y Calhoun a quienes apenas
conocía.
—¿A qué diablos ha venido todo eso? —le siseó Tom,
agarrándola del brazo y
llevándola aparte mientras los demás pasaban al comedor.
________ ignoró la pregunta.
—¿Cómo te has atrevido a invitar a ese hombre? —le dijo
señalando hacia la
puerta por donde había salido—. ¿Cómo te has atrevido a
traerlo a nuestra casa,
después de saber que colaboró con mi padre para separarnos?
—Quería saber si aún te quedaba algún rescoldo de amor
por él —le contestó
Tom con una sonrisa cínica.
— ¿Rescoldo? —masculló ________ fuera de sí— Tienes
suerte de que no lo haya
matado... Lamento no haberlo hecho.
—Qué temperamento... —murmuró él chasqueando la lengua
desaprobador.
—Vete al infierno, Tom —le espetó ella con una sonrisa
tan cínica como la de
él. Estaba harta de sus celos y su suspicacia—. Y llévate
contigo tu mal humor y tus
deseos de venganza.
Entró en el comedor, donde los demás ya estaban tomando
asiento.
—¿No vas a contarme otra vez esa historia de cómo tu
padre quería hacernos
romper? —le pregunte él con toda la intención,
siguiéndola.
—¿Por qué no quieres creerme?
—Muy sencillo —contestó él—, porque fue el dinero de tu
padre el que nos ayudó
a sacar a flote de nuevo nuestro negocio —observó
sorpresa en los ojos de ella—. Sí,
eso hizo, ¿te parece que puedo dudar de un hombre que me
ayudó de ese modo? _______ sintió que se iba a desmayar, y casi le faltó
tiempo para sentarse.
—¿Te encuentras bien? —le preguntó Tom.
—No, no estoy bien —murmuró ella con una risa temblorosa.
Abby, que había reparado en su inusitada palidez, se
sentó a su lado.
—¿Quieres que te traiga algo, _______? —le susurró.
—No, gracias, estaré bien... si te llevas a Tom lejos de
mí —dijo alzando la
vista hacia él furiosa.
—No te preocupes, ya me iba —le espetó él irguiéndose y
dirigiéndose al otro
extremo de la mesa.
_______ no sabría jamás cómo había sobrevivido a aquella
noche. Contestaba a las
preguntas de los invitados y sonreía como un autómata. En
un momento dado, logró
escabullirse con la excusa de retocarse el maquillaje, y
Abby la siguió arriba, a la
habitación de invitados.
— ¿Qué ha ocurrido, _______? —le preguntó sin preámbulos.
—Para empezar, estoy embarazada —le respondió _______ muy
tensa.
Abby se quedó boquiabierta.
— ¡Oh, ________...! ¿Lo sabe Tom?
—No, no lo sabe, y no quiero que se lo digas —se apresuró
a advertirle _______
sentándose en el borde de la cama—. Vuelve a estar
furioso por lo que le hice hace
seis años. Durante unas semanas pareció que todo iba
bien, pero cuando volvió de
Wyoming no lo reconocí. ¿Y cómo voy a contarle lo del
bebé cuando me odia? No quiero
su compasión... —se llevó las manos al rostro—. Nunca
funcionará, Abby, no puede
dejar atrás el pasado, y yo ya no sé qué hacer... No lo
soporto más.
Las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, y Abby
fue a su lado a
consolarla como pudo.
—¿Y qué piensas hacer? —le preguntó con suavidad, mientras
________ se secaba
las lágrimas con un pañuelo.
— Me iré a Houston. Tengo una prima allí, y sé que no le
importará que me quede
un par de días con ella, hasta que averigüe qué hacer con
mi vida.
— ¿Y si intentaras hablar con Tom? Sé que te quiere,
________.
—Bonita manera la suya de demostrarlo —repuso ________
con ironía—. ¡Primero
me dice que vamos a llevar vidas separadas y luego trae
a... a esa sabandija aquí!
—Bueno, creo que al menos se habrá dado cuenta de que no estabas
enamorada
de él —dijo Abby con una sonrisa, recordando cómo le
había arrojado aquel florero.
—Y lo peor es que cree que mi padre era un santo. Acaba
de decirme que le dio
dinero para reflotar el negocio... No me extraña que
piense que yo le miento.
—Necesitas descansar —le dijo Abby—. ¿Por qué no te
acuestas? Yo haré de
anfitriona en tu lugar, le diré a Tom que...
—¿Qué tienes que decirme? —inquirió Tom apareciendo en
ese momento.
Las dos alzaron la vista, sobresaltadas.
—Hay una chica que pregunta por ti —le dijo Tom a _______—.
Una Tammy
no-sé qué. Dice que trabaja contigo en el bufete...
—¿Qué quiere?
—Está subiendo. Ahora podrás preguntárselo tú.
Y en efecto, al momento asomó la cabeza de Tammy. Se
quedó un poco cortada al
ver el cuadro.
—Um... Lo siento, veo que no es un buen momento...
—No, Tammy, espera, ¿qué ocurre? —dijo _______
levantándose y reteniéndola
por el brazo.
La joven se volvió hacia ella con los ojos brillantes.
—Solo venía a decirte que... ¡me ha pedido que me case
con él! —casi chilló como
una adolescente histérica—. Mira, ¡hasta me ha comprado
un anillo! —le dijo
mostrándoselo emocionada—. Ha sido una suerte que se haya
decidido, porque estoy
segura de que toda la ciudad estaba empezando a murmurar.
Amanda Jones, una de las
dependientas del supermercado nos vio el otro día
besándonos al señor Holman y a mí
en el despacho, imagínate... la cortinilla estaba echada,
claro, pero podía verse desde
fuera... qué vergüenza...
Tom se había puesto lívido, pero _______ y Abby no lo
advirtieron.
—Me alegro mucho por vosotros, Tammy, felicidades —le
dijo _______
abrazándola.
—Gracias —murmuró la chica—. Bueno, solo quería decirte
eso... Perdón por la
intrusión. Buenas noches.
Abby acompañó a la joven abajo, y Tom se quedó allí de pie,
tratando de
averiguar cómo deshacer aquel entuerto. _______ parecía
tan dolida, tan frágil... Era
solo culpa suya, por haber sacado conclusiones antes de
cerciorarse de que lo que
había visto que era lo que creía haber visto.
—________, yo...
—Tom, por favor, márchate, no tengo nada más que decirte.
No quiero ni
mirarte después de lo que has hecho... ¡Traer aquí a ese
hombre!
—Necesitaba saber...
— ¡Yo te dije la verdad! —le espetó ________ enfadada—. Y
tú no me escuchaste.
Nunca me has escuchado, pero ya no me importa lo que
pienses de mí.
—Es que hay algo que no comprendo, ________... si lo que
tu padre quería era
separarnos... ¿Por qué me prestó ese dinero?
_______ lo miró cansada.
—Tom, no lo sé, no sé más de lo que te he contado. Hace
mucho tiempo de eso,
y yo no quiero vivir eternamente revolcándome en el fango
del pasado. Si no te importa
me voy a la cama —le dijo dirigiéndose hacia la puerta.
Tom abrió la boca, pero no sabía que decir.
—Yo... los vi besándose. Bueno, creí que eras tú... en la
ventana de la oficina,
cuando fui a recogerte la noche que regresé de Wyoming
—le confesó titubeante.
________ se quedó paralizada, y se giró sobre los talones
con los ojos muy abiertos.
— ¿Pensaste que estaba besándome con el señor Holman?
Tom se encogió de hombros.
—Lo cierto es que esa chica y tú tenéis una figura
parecida, y la misma estatura,
y la vi a través de la cortina y... Tú no me contaste que
había entrado a trabajar otra
chica con vosotros.
—Muchas gracias —le contestó ________ con voz ronca,
ofendida—, muchas gracias
por tu maravillosa opinión de mi moralidad, Tom.
Él enrojeció, entre avergonzado y airado.
—¿Qué querías que creyera? ¡Tú me traicionaste una vez!,
¡me abandonaste por
otro!
—Yo jamás hice eso. ¡Jamás! Mi padre me amenazó con
llevarte a la ruina, y me
hizo decirte lo que te dije para evitarlo. Me prometió
que si rompía contigo te salvaría,
pero nunca imaginé que sería prestándote dinero. Salí con
Gregor solo para seguir con la
pantomima, pero me negué a casarme con él. La vida sin ti
esos seis años fue un
infierno, y más sabiendo que creías que te había
traicionado y que no podía
demostrártelo. He intentado explicártelo de todas las
maneras posibles, pero tú nunca
me escuchas —las lágrimas le nublaban la vista—. Estoy
cansada, Tom, estoy
cansada. Estás demasiado resentido como para dejar atrás
el pasado, y yo ya no puedo
seguir viviendo así. Sé que yo, con mi cobardía, he
tenido mucha culpa de lo que nos ha
ocurrido, pero lo que hice lo hice para protegerte. Tú
has sido lo único que yo siempre
he querido, pero a ti yo únicamente te interesaba en un
sentido, y supongo que ahora
que has... ¿cómo lo expresaste...? Oh, sí, «satisfecho tu
deseo»... Supongo que ahora
que has satisfecho tu deseo por mí ya no te intereso.
—Oh, Dios, ______... —masculló él apretando los dientes.
—Sin confianza no tenemos nada, Tom. Creí que lo nuestro
podría funcionar,
pero si sigues sin confiar en mí, no hay nada que podamos
hacer. Y ahora, si no te
importa, me gustaría que te fueras, estoy cansada y
quiero acostarme.
Tom quería abrazarla, decirle que su frialdad se había
debido solo a los celos,
porque era incapaz de creer que una mujer tan preciosa y
maravillosa pudiese amarlo.
Sin embargo, ciertamente parecía muy cansada, y le pareció
que sería cruel seguir
discutiendo. Sí, lo mejor sería dejarla dormir.
—Está bien, mañana hablaremos... —le Tom apenas pudo dormir en toda la noche y al rayar el
alba entró sigiloso en la
habitación de invitados. _______ se había quedado dormida
sobre la colcha, vestida. Con
mucho cuidado de no despertarla, Tom le quitó los zapatos
y la tapó, quedándose
después admirando su hermoso rostro.
—Te quiero tanto... —susurró—. ¡Dios!, ¿por qué no puedo
decírtelo cuando estás
despierta? Anoche me dijiste que no confiaba en ti, pero
no es así: no confío en mí
mismo. Te mereces a alguien más comprensivo que yo,
alguien menos posesivo. Me
estaría bien merecido si te perdiera, pero no sé si sería
capaz de seguir viviendo...
Le acarició suavemente la mejilla y salió de la
habitación.
Una hora después, ________ se despertó. La sorprendió
verse tapada, pero se dijo
que tal vez hubieran sido Abby o María. No importaba, no
había tiempo, tenía que
acabar con aquello.
Llamó por teléfono para reservar un billete en el vuelo
de mediodía que salía del
aeropuerto de Jacobsville con destino Houston, y después
pidió un taxi. Hizo a toda
prisa una maleta con lo estrictamente imprescindible, y
salió de su cuarto, bajando las
escaleras sigilosamente.
Sin embargo, al llegar a la puerta, se encontró con
María.
— ¡Señorita! —exclamó al verla con la maleta.
— Solo me voy fuera un par de días —mintió _______—. Abby
sabe dónde estaré,
pero no le digas nada a Tom, María, prométemelo.
La pobre mujer no pudo hacer otra cosa que darle su
palabra, y, consternada, la
vio marcharse. Sin embargo, en cuanto se hubo ido, se le
ocurrió una idea: le había
prometido a ______ que ella no se lo diría a Tom, pero no
que se lo diría a Abby.
Tom se despertó zarandeado por alguien. Se habría dormido
hacía apenas una
hora y media... ¿Por qué tenían que despertarlo?
—Tom... Tom, despierta.
La voz de Abby lo sobresaltó y se incorporó de inmediato.
—¿Qué... qué pasa?
El rostro de Abby le dijo que algo no iba bien, y un
horrible presagio lo asaltó.
—María me llamó para que viniera. ________ le hizo
prometer que no te diría nada y
por eso me llamó a mí... —le explicó haciéndose un lío
por los nervios—. Yo... no sé cómo
decirte esto...
La mirada de él se ensombreció.
—Me ha dejado, ¿no es cierto, Abby?
Ella asintió con tristeza.
—Pero la pregunta es qué vas a hacer al respecto.
Tom se había tapado la cara con las manos.
—Dejarla marchar —dijo al cabo de un minuto—. Ya le he
hecho bastante daño.
— ¡Tom, no! Va a tomar un vuelo a Houston, aún estás a
tiempo... Calhoun está
abajo en el coche esperándonos y...
—No sabes cómo la he tratado, Abby... Lo que le he hecho
pasar, y todo por culpa
de mis estúpidos celos, del miedo a perderla por otro...
¿Qué puedo ofrecerle yo?
—¿Por qué no tratas simplemente de decirle que la amas?
Es lo único que ella
quiere.
—Tal vez sea lo mejor que se vaya —farfulló poniéndose de
pie y caminando
arriba y abajo por la habitación—. Puede que encuentre a
alguien mejor que yo y...
Así no llegarían a ningún sitio, se dijo Abby. En otras
circunstancias se lo habría
dicho con mayor delicadeza, pero no había tiempo:
—_______ está embarazada —le soltó.
Tom, que se iba a sentar en ese momento en una silla, no
calculó bien por la
repentina noticia y se cayó al suelo. Se agarró al borde
de la cómoda para levantarse,
tembloroso y con los ojos como platos.
—¿Embarazada? —repitió—. ¿Está embarazada y no me lo
había dicho?
No hizo falta decirle nada más a Tom. Se pusieron en
camino de inmediato, y
corrieron por todo el aeropuerto, pero cuando llegaron a
las puertas de embarque, el
vuelo hacia Houston ya había salido.
HOLA!!!! BUENO YA MAÑANA TERMINA ... SON DOS CAPS PORQUE AYER NO LES PUDE AGREGAR Y EL OTRO ES EL DE HOY ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA EL FINAL Y LA PROXIMA NOVELA ... BUENO CUIDENSE Y QUE ESTEN BN :))
viernes, 15 de abril de 2016
8
Capítulo 8
Ya había oscurecido cuando Tom regresó a casa, cansado y
de muy mal humor.
Al pasar por el comedor, donde ________ estaba cenando
sola, le lanzó una mirada dura,
y se dirigió a las escaleras sin siquiera decir hola.
_______ suspiró y se preguntó si las cosas podían
empeorar más. Al cabo de un
rato, cuando ya había terminado de cenar, reapareció Tom,
recién duchado a juzgar
por el cabello todavía húmedo, pero aún con una cara de
siete metros. Se sentó a la
cabecera de la mesa y empezó a servirse el estofado de
ternera.
—Puedo decirle a María que te lo caliente un poco —le
propuso _______.
— Si quiero que María haga algo, se lo diré yo mismo
—replicó Tom irritado.
_______ dejó la servilleta sobre la mesa y se alisó la
falda de su vestido rojo y
blanco. Se lo había puesto al llegar a casa porque a Tom
le había parecido sexy, pero
no parecía que aquella estratagema fuera a servirle de
nada cuando él ni siquiera
levantaba la vista del plato. Se quedó un buen rato
observándolo en silencio sin saber
cómo abordarle.
—Tom —comenzó finalmente — si estás enfadado por lo de
esta tarde... El
señor Holman me dijo que quería cerrar una hora antes, y
la nave le pillaba de camino.
Tom alzó por primera vez la mirada hacia ella, sus ojos
relampagueaban.
— Sabes perfectamente lo que pienso de tu maldito jefe.
— Sí, lo sé —asintió ella molesta por su cabezoneria—,
pero no pensé que te
molestaría que me llevara a la nave. Se comporta muy
correctamente cuando está
conmigo. Te lo he dicho un millón de veces.
— Podrías haberme llamado —replicó él—. Habría ido a
recogerte.
— Llamé a la nave y me dijeron que habías salido— murmuró
apartando el plato
del postre a un lado—, más, no estaba segura de si
querrías venir a recogerme después
de cómo te marchaste al dejarme en el trabajo por la
mañana, sin siquiera decir adiós.
Tom soltó el tenedor:
—Holman estaba esperándote, paseándose impaciente arriba
y abajo —le espetó
en un tono gélido— Un poco más y te saca del coche en
volandas para llevarte dentro.
Te juro que estuve a punto de partirle la cara. No me
gusta que te toquen otros
hombres.
Aunque lo normal hubiera sido que la posesividad de Tom
molestara a _______,
estaba tan ansiosa porque él diera una señal de que
sentía algo por ella, con tan
vehemente declaración de celos, se quedó mirándolo
emocionada. Suspiró aliviada y le
sonrió.
—Me alegro.
—¿De qué? —inquirió él frunciendo el ceño.
—De que no quieras que me toquen otros hombres... porque
a mí tampoco me
gusta que te toquen otras mujeres.
Tom enrojeció ligeramente.
—No estábamos hablando de eso —murmuró incómodo.
_______ sonrió divertida.
—Calhoun me ha dicho que lo sacaste de una reunión para
que me trajera a casa.
—Es que estaba enojado —farfulló Tom frotándose la nuca.
_______ habría querido probar lo que le había dicho
Calhoun de incitar un poco a
Tom para quitarle el mal humor, y había pasado un buen
rato ideando maneras de
llevarlo a cabo, pero lo cierto era que resultaba más
fácil pensarlo que hacerlo.
—Me ha llegado por correo una película que había pedido
—dijo Tom de
repente en un tono despreocupado, como si quisiera hacer
las paces. Parecía que
después de todo había comprendido que su enfado no tenía
fundamento—. Es una
película de guerra en blanco y negro de los años
cuarenta. Podrías verla conmigo... si
quieres —murmuró esperando que su voz no delatara cuánto
le gustaría que ella
aceptará.
—Me encantaría —sonrió ______—, me gustan las películas
de guerra antiguas.
—¿De veras? —inquirió Tom emocionado—. ¿Y las de ciencia
ficción?
La mirada de _______ se iluminó al ver que la tensión
desaparecía.
—Oh, sí, también.
—Pues tengo toda una colección —se rio Tom.
Minutos después estaban los dos sentados frente al
televisor en el salón. A
medida que avanzaba la película, ______ se encontró cada
vez sentada más cerca de
Tom. Quería poner su mano sobre la de él, pero se detuvo.
Tom giró la cabeza con una media sonrisa.
— _______, no tienes que pedirme permiso para tocarme —
le dijo suavemente.
Sonrió con timidez, pero entrelazó finalmente los dedos
con los de él, y volvieron
a centrar su atención en la pantalla. Sin embargo,
_______ no se estaba enterando de
nada de lo que ocurría en la película, porque Tom había
empezado a hacerle pequeñas
caricias en el dorso de la mano con el pulgar y se notaba
temblorosa. Entreabrió los
labios excitada al recordar una vez que habían estado
juntos en el sofá... y lo que habían
hecho. Recordaba vividamente la agradable frescura del
cuero bajo su espalda, y el
peso del cuerpo de Tom encima de ella. Sus mejillas se
encendieron al instante.
—¿Te gustan las películas de misterio? — murmuró con la
boca seca por decir
algo.
—Claro —respondió Tom—, tengo unas cuantas de Hitchcock,
y también tengo
Arsénico por compasión, con Cary Grant.
—¡Oh, me encanta esa! —exclamó _______—. Me reí muchísimo
cuando la vi por
primera vez.
Tom se quedó un momento observándola, admirando lo
preciosa que estaba con
aquel vestido blanco y rojo.
—Siempre hemos tenido muchos gustos en común— murmuró—.¿Sigues
tocando la
guitarra?
— La verdad es que hace mucho que no — contestó ella—
Podríamos volver a
tocar juntos algún día — propuso con voz queda.
—Estaría bien —asintió Tom sonriendo.
_______ sonrió también. Se quedaron mirándose a los ojos
largo rato, y pronto a
ambos les pareció que las voces y disparos del televisor
les llegaban de muy lejos.
_______ se acurrucó junto a él y apoyó la cara en el
hueco de su cuello.
—Hueles a gardenia —murmuró Tom—. El olor que siempre me
ha recordado a
ti.
—Es el perfume que uso.
Tom le soltó la mano para alzar a _______ y colocarla en
su regazo, con la
cabeza apoyada en su pecho.
—Si quieres podemos ver otra cosa —le susurró sabiendo
que ninguno de los dos
estaba prestando atención a la película.
—No, esto está bien —le aseguró ella.
Tom le acariciaba el cabello a la vez que sostenía la
pequeña mano de ella
contra su tórax, haciendo como que le interesaba mucho la
película. Sin embargo, ella
no estaba dispuesta a dejarse engañar, y decidió
incitarlo un poco, como le había dicho
Calhoun. Comenzó a trazar arabescos en la camisa de Tom,
y pronto este sintió que
el deseo se apoderaba de él. Bajó los ojos buscando los
de ella, y al ver reflejado en
ellos la misma ansia que él sentía, abandonó todo
fingimiento. Sin prisas, desabrochó
uno a uno los botones de su camisa, y tomó la mano de
_______ colocándola de nuevo
sobre su torso desnudo para que lo acariciara. Mientras
ella lo complacía, Tom,
imprimió suaves besos en la frente de ella, en los
párpados, la nariz, las mejillas, la
barbilla y la garganta.
______ notó que su respiración se volvía más y más
entrecortada cuando él la
atrajo hacia sí y tomó sus labios. El contacto produjo el
mismo efecto que una
explosión dentro de ella, y gimió encantada al sentir que
Tom hacía el beso más
íntimo, a la vez que deslizaba los dedos entre sus
cabellos.
Los latidos de su corazón se habían descontrolado hacía
rato, y sin comprender
qué la movió a hacer aquello, le clavó las uñas en el pecho
a Tom.
— Perdón —musitó al oírlo gemir.
Tom sacudió la cabeza y volvió a besarla mordiéndole
ligeramente el labio
inferior.
— Me ha gustado —le susurró—. Bésame sin miedo, _______
—la instó.
Y ella, olvidándose de todas sus inhibiciones, puso las
manos a ambos lados de la
cabeza de Tom y le dio un beso largo y húmedo.
Entre los suspiros de ambos, y los ruidos de batalla
fondo, que ninguno de ellos
oían ya, Tom comenzó a bajar la cremallera del vestido de
ella, para desabrochar a
continuación el cierre del sostén y quitárselo, _______
gimió extasiada al sentir la piel
desnuda de Tom contra sus senos. Era delicioso estar de
piel contra piel, como
aquella otra noche, solo en ese momento, sus miedos
habían disminuido y sabía que lo
que Tom le hiciera no iba a doler, porque sabía que iba a
ser cuidadoso y paciente,
noto cómo sus fuertes manos deslizaban el vestido más allá
de sus caderas, acariciándole
los muslos temblorosos.
—Tranquila —le susurró Tom sonriendo—, no voy a
apresurarme, y en cualquier
momento podemos parar si tú quieres —le aseguró.
_______ volvió a relajarse poco a poco, dejando que sus
manos recorrieran a
placer la espalda de Tom. Era glorioso poder tocarlo así,
con tanta libertad,
aprender cada secreto de su cuerpo.
—¡Oh, Tom! —murmuró con voz ronca—. ¡Esto es tan
dulce...!
El agachó la cabeza para devorar otra vez sus labios
hinchados, y deslizó las
manos por sus costados, quitándole la última prenda. Le
encantaba cómo se erizaba la
piel bajo sus manos, y su tacto era suave como el satén.
La deseaba de tal modo que no estaba seguro de poder
parar, pero a juzgar por
el modo vehemente que respondía a sus besos y caricias,
ella no parecía demasiado
preocupada en esa ocasión. Se quitó el resto de la ropa
mientras seguía besándola.
________ se estremeció al sentirlo completamente desnudo,
pero lo notó y fue un poco
más despacio, excitándola otra vez con exquisita
paciencia hasta que vio que la pasión
sacudía su esbelto cuerpo.
—Ahora... —le susurró Tom al ver que gemía desesperada
por que le diera lo
que ansiaba. Tom se posecionó, y la tomó por la barbilla
para alzarle el rostro—.
—No apartes la cara, _______, necesito verte para
asegurarme de que todo va bien.
Ella se sonrojó, pero no dejó de mirarlo, ni siquiera
cuando empezó a tomar
posesión de ella.
Tom entreabrió los labios extasiado. Aquella era la
experiencia más intensa
que había tenido en su vida. Después de tantos años, de
tanto soñarla... iba a ocurrir.
Era suya, ya no había más barreras, y sintió que lo
aceptaba plenamente dentro de sí.
_______ se puso un poco tensa ante aquella invasión que
era nueva para ella, ante
lo íntimo que resultaba, y Tom se detuvo.
—Está bien —le susurró tiernamente, besándola para que se
fuera haciendo a
ello poco a poco—. Eso es, así... —se rio ante la
facilidad con que se iba hundiendo en
ella, y ante la exquisita sensación de ser uno solo—.
¡Oh, _______!
Ella estaba roja como la grana, pero no apartó la cara.
La expresión de Tom
era victoriosa, y los ojos le brillaban como nunca antes
lo habían hecho.
—Sigue, Tom —murmuró _______ contra sus labios. Gimió
maravillada al sentirlo
moverse dentro de ella—. No pares...
Las palabras de _______ acabaron con el control de Tom.
No podía creer lo que
estaba sintiendo, era como cabalgar sobre una enorme ola.
_______ también estaba
sorprendida de sí misma, porque sentía que debería estar
al menos un poco asustada
pero los movimientos de Tom estaban creando una tensión
deliciosa que iba aumento,
haciéndola olvidarse de todo lo demás. El éxtasis parecía
estar al límite de
su mano, y ______ sintió que llegaba a él cuando Tom la
tomó por las caderas y tiró
de ellas hacia sí.
_______ notó como si los cimientos del mundo se
tambalearan debajo de ellos, y
gritó su nombre una y otra y otra...
Tom se rio y le sembró un reguero de besos en las sienes,
en las mejillas, en los
labios... besos tiernos y reconfortantes.
_______ abrió los ojos, registrando los últimos acordes
de un placer como nunca
había soñado que pudiera existir. Alzó la mirada hacia
Tom, maravillándose de lo
transformado que estaba: parecía años más joven, tenía el
cabello húmedo, el rostro
empapado en sudor, los ojos brillantes...
—¿Tom? —murmuró desorientada.
— ¿Estás bien, mi vida? —le preguntó él—. ¿Te he hecho
daño?
— No —lo tranquilizó ella sonrojándose y bajando la vista
hacia la vena palpitante
de su garganta.
— Mírame, cobarde— se rio Tom. _______ se obligó a alzar
la cabeza, y Tom
aprovechó el momento para besarla otra vez.
— Yo nunca... nunca imaginé que esto pudiera ser din...
—balbució ella hundiendo
el rostro en el hombro de él.
Tom la abrazó como si no quisiera dejarla ir jamás.
—¿Has dormido bien?
—Creo que todavía estoy dormida —murmuró ella en sus
labios—. Tengo miedo de
haberlo soñado y no quiero despertar.
— No fue un sueño —le confirmó Tom—. ¿Te hice mucho daño?
— Oh, no... —se apresuró a responder ella—, no, en
absoluto.
Tom la miró con adoración.
— A partir de hoy dormirás en mi dormitorio... en nuestro
dormitorio. No más
muros, ni más mirar atrás. Nuestra vida vuelve a empezar
aquí, ahora, juntos.
—Sí —asintió ella con el corazón en la mirada— No vayas a
trabajar, Tom...
— Me temo que tengo que hacerlo —repuso él—. Y tu también
tienes que ir
—añadió frunciendo el ceño ante la idea—, pero no más
paseos en coche con el jefe,
¿entendido?
—Te llamaré para que vengas a recogerme, te lo prometo
—dijo ella besándolo en
la mejilla—. Pero no puede ser que estés celoso después
de esta noche.
— No te engañes —murmuró Tom pasando la palma de la mano
por uno de sus
senos—. Ahora que hemos hecho el amor, seré diez veces
más posesivo. Eres solo
mía.
— Siempre lo he sido, Tom —le aseguró ella quedamente.
Lo miró preocupada. ¿Ni siquiera entonces tras una noche
de pasión y entrega
había recobrado su confianza? ¿Qué más pruebas necesitaba
de su amor? Tom
recorrió su esbelto cuerpo con la mirada, devorándolo.
— Eres exquisita —susurró—, toda tú. Nunca en la vida
había sentido nada tan
profundo como lo que he sentido esta noche. Me sentía...
completo.
El corazón de _______ dio un brinco, porque así era
exactamente como ella se
había sentido, pero mientras que ella lo amaba, él
únicamente sentía deseo, pensó
apesadumbrada.
—Yo he sentido lo mismo —le confesó.
—Sí, pero tú eras virgen, cariño —murmuró él divertido—,
y yo no.
—Eso era bastante obvio —dijo ella un poco irritada,
recordando su maestría y
preguntándose con cuantas mujeres habría hecho lo mismo.
Tom, en vez de molestarse, se sintió orgulloso que ella estuviera
celosa.
— De eso hace ya mucho tiempo, y en los últimos seis años
no he besado siquiera
a otra mujer. No tienes motivos para estar celosa.
—Lo siento —murmuró ________ abrazándolo apoyando la
cabeza contra su tórax.
—No tienes por qué disculparte —repuso él
besandola en la frente con ternura—.Tengo que ir al trabajo. Preferiría no tener que hacerlo,
pero Calhoun está fuera y
alguien tiene que ocuparse de todo.
—¿Me dejarás en la oficina? —inquirió _______.
—Claro. ¿Qué te apetece para desayunar?
Ella alzó la vista hacia él con la respuesta escrita en
sus ojos brillantes. Tom
se rio y se bajó de la cama, observando como ella se
estiraba sobre el colchón mimosa,
tratando de conseguir que volviera a la cama.
— Oh, no, ahora no, _______... —murmuró Tom—. Vamos,
vístete antes de que mi
estoico control se desvanezca.
—Aguafiestas —le espetó ella con un mohín.
—No quiero pasarme —le dijo él poniéndose serio de
repente—. Hasta anoche
eras virgen, y no quiero hacerte daño.
Los ojos de _______ lo miraron enternecidos mientras
meneaba la cabeza.
—¡Y pensar que te tenía miedo!
—Era comprensible —respondió él—, pero ya no tienes por
qué temerme... nunca
más —Tom se estiró un gran bostezo—. Bueno, entonces,
¿qué te apetece para
desayunar?
Era increíble como una noche podía haber cambiado tanto
las cosas. Finalmente
parecía que iban camino a lograr tener una relación
sólida y duradera, y los días que
siguieron lo pusieron de relieve. _______ no podía dejar
de pensar en Tom cuando estaba
en la oficina, y cuando llegaban a casa no había más
discuciones, ni más barreras.
Tom la besaba a cada momento, y cada noche hacían el amor
y dormían el uno en los
brazos del otro. Era como haber subido al cielo, se decía
_______, como estar soñando
despierta. Pasaban juntos todo su tiempo libre: montando
a caballo, tocando la
guitarra, viendo películas de video... Era un buen
comienzo, y a ________ le parecía que lo
que tenían era casi perfecto.
Sin embargo, aunque había habido entre ellos acercamiento
físico, y aunque
pasaban más tiempo juntos, ________ podía notar que
todavía había una distancia
emocional. Tom no parecía corresponder al amor que ella
sentía por él. Hasta la
fecha no le había dicho que la quería, ni siquiera cuando
estaban a solas. Tampoco
hablaba del pasado ni del futuro. Era como si quisiera
vivir únicamente el presente, sin
preocuparse por el mañana.
En el bufete, Barry Holman había conseguido que Tammy
volviera, y las cosas
iban mejor entre ellos: no hacían más que lanzarse miraditas,
y ________ sospechaba que
el día menos pensado estallaría el amor.
Había otra novedad. ________ aún no le había dicho nada a
Tom, pero estaba casi
segura de que estaba embarazada. La posibilidad de que
fuera así la había puesto
contentísima. Tener un hijo con Tom la haría completamente
feliz. Él le había dicho
que también quería tener una familia, así que tal vez
cuando naciera el bebé, empezara
a quererla a ella también.
Aquella tarde, estaba echada en el sofá cuando entro Tom
con un aire
preocupado.
—¿Ocurre algo? —le preguntó ________ incorporándose.
— Tengo que ir a Wyoming. Me han pedido que actúe como
testigo en el juicio de
Quinn Sutton, un amigo al que han demandado —le explicó
él con un suspiro—. No me
apetece nada ir, pero es un buen tipo y sé que haría lo
mismo por mí. Es un feo asunto.
Se sentó junto a ella, atrayéndola hacia sí y le explicó
que lo habían acusado de
vender carne de vaca en mal estado a una envasadora.
—¿Y estás seguro de que no lo hizo? —inquirió ella.
Tom asintió y la besó en la frente.
—Te llevaría conmigo —le dijo—, pero Sutton no se lleva
demasiado bien con las
mujeres. Su mujer los abandonó a él y a su hijo y se fue
con otro hombre. No sé qué
será del chico si meten a su padre en la cárcel —dijo
meneando la cabeza.
—Espero que se solucione todo —murmuró ella—. Te echaré
de menos.
Tom la abrazó.
—No más de lo que yo te echaré de menos a ti, cariño.
Pero te llamaré cada
noche, y tal vez el juicio acabe antes de lo previsto — y
volvió a besarla—. No se te
ocurra correr con el coche mientras estoy fuera —le
advirtió levantando el índice.
_______ se rio. Difícilmente podría correr con el pequeño
utilitario que Tom le
había comprado.
— No lo haré —le aseguró.
Sin embargo, la mirada seria no se borró del rostro de
Tom.
— Tom, ¿hay algo más que te preocupe?
— No, yo... _______, ¿no estás cansándote de estar casada
conmigo, verdad?
________ lo miró boquiabierta.
—¿Qué?
—Yo no puedo darte todo lo que tenías con tu padre, y...
_______ lo tomó por las mejillas para que la mirara.
—Tom, tú eres todo lo que quiero. — Y lo besó
apasionadamente para
demostrárselo con hechos.—¿Cuándo tienes que marcharte?
—le preguntó al despegar
sus labios de los de él.
— Mañana.
—¿Tan pronto?
Tom la atrajo hacia sí.
— Pero tenemos toda la noche por delante... — suspiro
antes de besarla de
nuevo.—¡Dios, te deseo tanto, ________, no puedo dejar de
pensar en ti...!
_______ quería decirle que lo amaba, y revelarle la
noticia que ya se había
confirmado, pero no pudo, ya que, él continuó besándola
casi sin pausa y la alzó
volandas para llevarla arriba. Y, como siempre, la chispa
del deseo apartó de su mente
todo pensamiento. A la mañana siguiente, cuando se
despertó, Tom se había
marchado ya, y ella solo recordaba vagamente un suave
beso cuando estaba adormilada
y como le había susurrado un «adiós».
HOLA!!! BUENO AQUI ESTA EL CAPS ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... OIGAN YA HICIERON ESOS DOS COSITAS ... Y LA ______ (SHELBY) ESTA EMBARAZADA ... BUENO NOS VEMOS MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
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