lunes, 11 de abril de 2016

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CAPITULO 4
_______ había albergado esperanzas de que Tom la amara aún, de que se
hubiera casado con ella día porque todavía sentía algo por ella, no solo por lástima,
pero el día de la boda la había convencido que, si había quedado en él algún resquicio
de aquel amor, se había desvanecido por completo a causa de la amargura de los
últimos seis años.
No sabía cómo superar sus propios temores y el resentimiento de él. Su
matrimonio se presentaba ante sus ojos tan vacío como había sido su vida hasta
entonces. No habría en ella bebes con el pelo negro de Tom a los que criar, no harían
el amor dulcemente a oscuras, como había soñado, no compartirían el gozo de
construir una vida juntos... Solo tendrían dormitorios separados, vidas separadas, y la
sed de venganza de él.
Se había ido deprimida a dormir la noche anterior, pero los días que siguieron no
fueron mejores. Tom toleraba su presencia, pero casi siempre estaba fuera.
Durante las comidas solo le dirigía la palabra si era necesario, y nunca la tocaba.
Era como un anfitrión educado en vez de un marido.
_______ estaba empezando a sentirse desesperada Barry Holman le había dado
unos días libres, para luna de miel, pero, ¿qué luna de miel podía esperar? Al día
siguiente a la boda, Tom se había despedido de ella de un modo impersonal tras el
desayuno, y había marchado directamente a la nave. _______ trato de entretenerse,
yendo incluso con la loca de Misty hacer rafting y puenting, pero al cabo de varios
días sintió que ni siquiera las emociones fuertes la llenaban, y llamó a la oficina para
saber cómo iban las cosas. Echaba muchísimo de menos el trabajo porque, era lo único
que la ayudaba a no pensar en su desastroso matrimonio y en sus problemas.
La secretaria suplente, Tammy Lester, contestó el teléfono. Por el tono
entrecortado de su voz era más que evidente que la poca paciencia del señor Holman
estaba volviéndola loca, así que _______ se puso un vestido veraniego blanco y rojo y
decidió irse a la oficina.
El viejo sedán se estropeó en medio de la carretera y tuvo que llamar para que lo
remolcaran hasta el taller-concesionario de Jacobsville.
Una vez allí, como si fuera cosa del destino, los ojos de ________ se posaron sobre
el pequeño coche deportivo que fuera de Abby y está había vendido al concesionario.
El verlo le trajo muchos recuerdos. Ella había conducido uno muy parecido durante los
seis meses más oscuros de su vida, los meses que había pasado en Suiza después de
devolverle a Tom su anillo. Le encantaba aquel coche, pero había tenido un accidente
con él y había quedado inservible. En contra de lo que se pudiera pensar, el choque no
la había hecho perder el entusiasmo por los coches rápidos, y allí estaba aquel,
tentándola. Siempre le había gustado la sensación de libertad que daba conducir a
toda velocidad por las autopistas.
Como el tipo del concesionario sabía quién era ni siquiera le requirió un aval,
y acordaron el pago en varios plazos que ella podía pagar de su propio salario.
Así pues, ________ salió del concesionario conduciendo su coche seminuevo, y al
aparcarlo junto a la oficina y bajarse, se quedó admirándolo un buen rato, satisfecha.
Estaba encantada de poder pagarlo sin ayuda de Tom. Hasta entonces había
dependido siempre del dinero de su padre, y poder tener independencia económica le
resultaba muy satisfactorio. En ese momento le dio un poco de rabia haberse
precipitado a casarse por el miedo a estar sola. Aspiraba a algo más en la vida que a
tener un techo bajo el que cobijarse, pero eso ya no iba a suceder.
Cuando entró en la oficina halló a Barry Holman caminado arriba y abajo,
mientras la secretaria suplente gimoteba. Ambos se volvieron al verla entrar.
—¿Qué ocurre? —inquirió dejando el bolso sobre la mesa de la secretaria y sonriendo.
La chica se puso a llorar aún más ruidosamente.
—¡No hace más que chillarme! —sollozó señalando a Barry Holman, que parecía
furioso.
—¡Porque eres una incompetente! —le espetó él. – Esta bien, está bien... —los
tranquilizó _______—. me encargaré de todo. Tammy, ¿por qué no le haces una taza de
café al señor Holman mientras yo arreglo lo que te ha salido mal? Luego te enseñaré a
actualizar los archivos para mantenerte ocupada, ¿de acuerdo?
Tammy sonrió, secándose los ojos castaños.
—De acuerdo.
Se levantó para dejar el asiento a _______ y fue a la sala donde estaba la máquina
del café.
—Estás de permiso por tu luna de miel, _______ no deberías estar aquí — le dijo
su jefe.
—¿Por qué? Tom está trabajando, no veo porque no puedo hacerlo yo
también.
—Bueno... —murmuró él frunciendo el entrecejo
— Dígame qué hay que hacer —lo interrumpió ella. No quería hablar más de ese
tema.
El señor Holman le tendió dos folios a mano y llenos de abreviaturas; que quería
que fueran transcritos a cristiano, y le explicó que quería cincuenta copias dirigidas a
distintos destinatarios con sus direcciones correspondientes.
—Simple, ¿verdad? —le dijo arrojando los brazos al aire—. Pues fue darle eso y
se puso a llorar como una magdalena —hizo un gesto irritado con la cabeza hacia la
puerta tras la que había desaparecido Tammy.
_______ también quería llorar. Sudaba tinta cada vez que tenía que traducir los
garabatos del señor Holman, y todas aquellas abreviaturas legales eran una auténtica
pesadilla.
—Hasta me preguntó para qué servía esto — exclamó Barry Holman tomando un
disquete y enseñándoselo a ________—. ¡Creía que eran negativos!
________ tuvo que morderse el labio inferior para no reírse.
—Es que no tiene conocimientos de informática —la disculpó.
—Sí, pero eso no es excusa para que no tenga cerebro —espetó él exaltado.
La pobre Tammy volvía a entrar en ese momento con el café y se quedó
mirándolo con la boca abierta y las cejas fruncidas, totalmente indignada.
—¡Eso es muy grosero e injusto por su parte, señor Holman!
—¿No te dijeron en la empresa de trabajo temporal que para este puesto tenías
que saber manejar un ordenador?-rugió él.
—Sí que sé manejar un ordenador! —se defendió la chica—. He jugado con el
Atari de mi hermano un par de veces.
Entonces fue al señor Holman a quien parecieron entrarle ganas de llorar. Apretó
los dientes, masculló algo incomprensible y se metió en su oficina dando un portazo.
—No me dijeron nada de que tuviera que usar uno de estos chismes —le confesó
Tammy a _______—. Me preguntaron si tenía formación como administrativa y la
tengo..., pero no sé leer sánscrito —murmuró señalando los garabatos de su jefe.
________ se echó a reír. Era maravilloso poder reír de nuevo. Le dio las gracias
mentalmente a Dios por su trabajo , porque era lo único que podía ayudarla a
mantener la cordura estando casada con un hombre que la detestaba. Sacudió la cabeza y se
dispuso a explicarle a Tammy cómo utilizar el programa. Tras el almuerzo, el señor
Holman estaba más relajado, e incluso empezaba dar muestras de tolerar a la secretaria
suplente. De hecho ni siquiera gruñó cuando ________ le sugirió que no iría mal hacer fija a la chica porque el volumen de trabajo se había incrementado en las últimas semanas. Cuando finalizó su jornada, ________ volvió a subirse al flamante deportivo y puso rumbo a casa. Al tomar la autopista pisó el acelerador, encantada de ver que iba como la seda. Adoraba la velocidad, el viento despeinándole el cabello, y esa maravillosa sensación libertad. A partir de entonces, se prometió a sí misma, iba a disfrutar de la vida.
Delante de ella iba una camioneta bastante lenta, pero, en vez de aminorar la
velocidad, _______ pisó el pedal del acelerador y la adelantó, volviéndose a meter en su
carril justo antes de que un coche blanco que iba en dirección contraria chocara con
ella. Le pareció que le resultaba familiar, pero no se molestó en mirar por el retrovisor
cuando lo dejó atrás. Tomó el desvío, aumentando un poco más la velocidad. No tenía
ganas de volver todavía a su «celda» en el rancho, todavía no.

Calhoun maldijo entre dientes al aparcar frente a la nave. Aquel coche que casi
había chocado con el que era el antiguo deportivo de Abby, y era _________ quien iba al
volante. La había visto en unas décimas de segundo, pero le habían bastado para
reconocerla. Iba riendo como una loca, como si disfrutara con la velocidad, y su cabello
negro ondeaba al viento.
Entró en el despacho de Tom, quien se extrañó al verlo allí.
—Ya es casi la hora de cerrar —comentó echando una mirada a su Rolex —. No
sabía que regresabas hoy de Montana.
— Echaba de menos a Abby —contestó Calhoun con una sonrisa—. Y hablando de
Abby... —añadió sentándose en el filo del escritorio de su hermano—. Hace un rato
casi me estrello contra una salvaje que iba conduciendo su antiguo deportivo. Iba al
menos a ciento veinte.
—Oh, ¿al final se lo vendió el del concesionario?
— Ya lo creo que sí, no me hacía ninguna gracia que condujera un coche tan poco
seguro.
—Ya veo —contestó Tom repasando unos papeles—. Supongo que la mujer de
algún otro tonto lo habrá comprado.
—Em... te pasaré por alto lo de haber sido el primer tonto —contestó Calhoun
frunciendo los labios—, pero no creo que te haga gracia saber que tú eres el otro.
Al comprender a qué se refería, Tom se quedó de piedra y alzó la cabeza al
momento.
—¿Me estás diciendo que ________ iba conduciendo ese deportivo?
—Me temo que sí —murmuró Calhoun, contrayendo el rostro ante la furia de su
hermano mayor.
Tom no podía creer lo que estaba oyendo. Sabía que ________ no era feliz a su
lado, pero estaba tratando con todas sus fuerzas de evitar confrontaciones, de
ayudarla a adaptarse, e incluso estaba guardando las distancias a la vez que intentaba
ocultarle su frustración cuando ella daba un respingo cada vez que lo veía aparecer.
Pero... ¡comprarse un deportivo para intentar matarse! Aquello era demasiado. Se
levantó, agarró el sombrero del perchero y se detuvo frente a la puerta para
preguntarle a Calhoun:
—¿Iba en dirección a casa?
—No, iba en la dirección opuesta —contestó él. Se quedó mirándolo con los ojos
entornados—. Tom... no van bien las cosas entre vosotros, ¿verdad?
Su hermano mayor lo miró furibundo.
—Mi vida privada no es asunto tuyo.
Calhoun se cruzó de brazos con terquedad.
—Abby dice que a _______ le ha dado por hacer muchas locuras últimamente, y
que tú no haces nada por detenerla. Sin ir más lejos, me ha contado que el fin de
semana pasado se fue a hacer puenting con Misty... ¿Tan empeñado estás en vengarte
de ella?
—Lo estás poniendo como si fuera una suicida — repuso Tom fríamente—, y no
lo es.
—Si fuera feliz no iría por ahí tratando de romperse la crisma —insistió su
hermano—. Tienes que intentar dejar atrás el pasado. Ya es hora de que olvides lo que
ocurrió.
—Para ti es fácil decirlo —le espetó Tom con una mirada peligrosa—. ¡Me dejó
tirado por un tipo con el que se acostaba mientras salía conmigo!
Calhoun se quedó mirándolo de nuevo.
— Bueno, tal vez no hayas sido tan mujeriego como lo fui yo antes de pasar por el
altar — le dijo —, pero tampoco se puede decir que hayas sido un santo, hermano. ¿Y si
________ no pudiera aceptar que haya habido mujeres en tu pasado?
—Estábamos prometidos; era mía. Yo, como un imbécil, tuve todo el tiempo
mucho cuidado de no fastidiar nuestra relación: apretaba los dientes para contener mi
deseo, para no asustarla, porque cada vez que la tocaba se apartaba de mí... Y luego me
enteré de que había estado engañándome con ese niñato rico desde el principio. ¿Cómo
crees que me siento? —rugió—. Y encima tuvo la desfachatez de restregármelo por la
cara, diciéndome que yo era demasiado pobre como para satisfacer sus caros gustos,
que quería a alguien con dinero.
—Pero no se casó con Wheelor, ¿verdad? —repuso Calhoun—. Según me contó
Tyler, se fue a Europa y le dio por hacer locuras, igual que está haciendo ahora. Tuvo
un accidente en Suiza, Tom, en un deportivo —añadió—, un deportivo como el de
Abby.
Tom lo estaba mirando entre horrorizado e incrédulo.
—Nadie me había contado eso.
—¿Acaso has escuchado alguna vez a alguien que tratara de hablarte de algo
relacionado con los Jacobs? — replicó Calhoun—. Solo hace unos meses que te has
calmado lo suficiente como para que se te pueda hablar de los Jacobs sin que saltes.
—Yo la quería —murmuró Tom—. No puedes imaginarte cómo me sentí cuando
rompió nuestro compromiso.
— Sí que puedo —contestó Calhoun quedamente—. Estaba allí, y sé por lo que
pasaste, pero nunca te paraste a pensar que tal vez ella tuviera una razón para hacer
lo que hizo. Trató de explicártelo en una ocasión, pero tú ni siquiera quisiste
escucharla.
— ¿Qué había que escuchar? —lo cortó Tom perdiendo la paciencia—. Ya me había contado la verdad.
—Yo jamás he creído que aquello fuera la verdad —repuso Calhoun—. Y tú
tampoco lo habrías creído de no haber sido porque por primera vez en tu vida te
habías enamorado, y porque te sentías tremendamente inseguro, porque no te
valorabas lo suficiente como para creer que una chica como ________ quisiese estar a tu
lado. Estabas siempre preocupado por la posibilidad de perderla por otro hombre...
Incluso ante mí, ¿recuerdas?
Tom no podía negar que estaba diciendo la verdad. Sabía que había sido muy
posesivo con respecto a _______. Diablos, aún lo era, pero, ¿cómo no iba a serlo? Ella
era preciosa y él... él...
—Tu forma de actuar solo la aleja de ti, Tom.
—¿Y qué quieres que haga, que la ate y la encierre en el sótano? —le espetó su
hermano con una risa amarga—. No puedo hacer que se quede a mi lado si ella no
quiere. Demonios... ni siquiera me deja tocarla. Cuando intenté hacerle el amor la
noche que nos prometimos, se apartó de mí como si tuviera la peste — dijo apartando
la vista—. Me tiene miedo.
—¿Y no te parece curioso —murmuró Calhoun escogiendo cuidadosamente las
palabras— que a una mujer que ha tenido un amante le dé pánico el sexo?
Y antes de que Tom pudiera responder, salió del despacho y abandonó la
oficina.
Tom se quedó allí de pie, anonadado por las revelaciones de su hermano, hasta
que recordó la situación, y se dio cuenta de que habían pasado varios minutos. Calhoun
lo había entretenido demasiado. ¿Y si a ________ le había ocurrido algo mientras
tanto...? No quería ni pensarlo.
Recorrió la carretera en una y otra dirección con su coche, pero no vio signo
alguno del deportivo.
Más tarde, cuando llegó a la casa, casi cayó de rodillas, aliviado, al verlo aparcado
frente al porche.
Inspiró profundamente antes de entrar, procurando controlar el temblor de sus
manos que le había causado el miedo a encontrarla en alguna cuneta.
________ estaba en el comedor charlando con María acerca de una receta.
Cuando lo oyó entrar, alzó la vista, y entonces la risa y la animación se disiparon
de su rostro, como si se hubiese producido de pronto un eclipse.
—He cambiado de coche —le dijo a Tom desafiante antes de que él pudiera
decir nada—. ¿Te gusta? Es el que tenía Abby antes. Ni siquiera me han pedido un aval,
y voy a pagarlo a plazos... de mi salario —le aclaró.
Tom lanzó a María una mirada cuyo significado esta conocía muy bien, y se
levantó de inmediato para dejarlos a solas. Tom se sentó a la cabecera de la mesa y
encendió un cigarrillo, recostándose en la silla para mirarla fijamente.
—Lo último que necesitas es un coche deportivo, porque, según he oído, ya
conduces a demasiada velocidad.
_______ escrutó sus ojos negros, leyendo la preocupación en ellos.
—Alguien me vio en el coche esta tarde —adivinó.
Tom asintió con la cabeza.
—Calhoun—le dijo.
— Sí, me pareció que era él —murmuró _______ dándole vueltas a la fina alianza
de oro en su dedo—. No soy una imprudente, es solo que me gusta la velocidad —le dijo
incómoda.
—Pues a mí no me gustan los funerales —le espetó él—. Y no tengo intención de
asistir al tuyo, así que mañana devolverás el coche o lo devolveré yo.
— ¡Es mío! —exclamó ella. Sus ojos verdes relampaguearon de ira—, ¡y no voy a
devolverlo!
—No pienso discutir esto contigo, cariño. Calhoun me ha dicho que destrozaste
un deportivo como el de Abby en Europa.
—Eso fue un accidente —se defendió ella sonrojándose.
—Pues aquí no tendrás ninguno —le dijo Tom—. No voy a dejar que te mates.
— ¡Por amor de Dios, Tom, no soy una suicida! —protestó ella.
—No he dicho que lo seas, pero por lo visto necesitas a alguien que te ponga
firme.
—Yo no soy Abby, Tom —le espetó _______. Los dulces rasgos de su rostro se
endurecieron—. No necesito un tutor.
Él no contestó a eso, pero se quedó mirándola un buen rato en silencio.
—Y ya que estamos hablando de esto... Tampoco me gusta que trabajes para
Barry Holman.
La irritación se estaba apoderando de _______. Era como si de repente sintiera
que le estaban quitando el control de su vida.
—Tom, yo no te pregunté si te gustaba o no —le recordó—. Antes de casarnos
te dije que quería seguir trabajando.
—Aquí hay mucho que hacer. Puedes ocuparte de organizar las tareas de la casa.
_______ lo miró indignada.
—María sabe muy bien lo que hay que hacer. Y antes de que se te ocurra
sugerirlo, no quiero quedarme en casa todo el día en pijama y bata de seda, dando
fiestas un día sí y otro también. Ya he tenido bastante de eso en mi vida.
—Yo creía que echarías de menos esas cosas, esa época en que no tenías que
mover un dedo.
_______ suspiró.
—Mi padre me veía solo como un florero —le confesó con tirantez—. Se habría
puesto furioso si hubiera intentado cambiar esa imagen.
—¿Le tenías miedo? —inquirió Tom frunciendo el ceño ligeramente.
—Me consideraba como algo de su propiedad — alzó la mirada, y la sorprendió
ver curiosidad en los ojos negros de él—. No era fácil vivir con un hombre como él, y
tenía formas bastante desagradables de ajustamos las cuentas cuando a Tyler o a mí
se nos ocurría desobedecer —le explicó—. Tú fuiste el segundo hombre con el que me
dejó salir, y el primero con el que podía quedar a solas —vio que se reflejaba sorpresa
en el rostro de él —. ¿Te extraña lo que te estoy contando? —inquirió riéndose sin
alegría—. ¿Qué creías?, ¿Qué mi padre me permitía llevar la vida de una fresca? Le
aterraba la idea de que pudiera seducirme un cazafortunas; nuestra casa era para mí
como una jaula dorada.
Tom no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Ladeó un poco la cabeza y
entornó los ojos.
—¿Te importaría repetir eso? ¿Dices que no habías estado a solas con un hombre
hasta que saliste conmigo?
_______ asintió con la cabeza.
—No me atreví a escapar de la vigilancia de mi padre hasta después de romper
nuestro compromiso, cuando me marché a Suiza —añadió con una sonrisa triste—.
Supongo que entonces la sensación de libertad fue demasiado para mí, porque me
descontrolé e hice locura tras locura. Aquel coche deportivo era como una válvula de
escape para mí, una forma de celebrar esa libertad recién encontrada... No era mi
intención estrellarlo.
—¿Saliste muy mal parada?
—No, la verdad es que tuve suerte, solo me rompí la pierna y un par de costillas.
— No sabía que te tuviera tan controlada — murmuró Tom suavemente. Estaba
empezando a comprender lo inocente que había sido ella en aquel entonces. Si como
decía solo había salido con otro hombre antes de él, era más que probable que su
primer contacto con el sexo hubiera sido aquella noche con él. Al pensar en aquello, se
puso tenso. Entonces, aunque estaba seguro de que era virgen, había pensado que
tendría al menos alguna experiencia, por poca que fuera. Pero si como le estaba
diciendo no había tenido ninguna, eso explicaría por qué la había asustado su ardor de
esa manera.
—No podía hablar de estas cosas contigo en aquella época —le confesó ________—.
Era demasiado joven, y terriblemente ingenua.
Tom se quedó mirándola fijamente, como si estuviera dudando entre creerla o
no.
—Te asuste la noche que nos prometimos, ¿verdad? —le preguntó de repente—.
¿Fue por eso por lo que te apartaste de mí...?, ¿No por qué te repugnara?
— ¡Tú nunca me repugnaste! —exclamó _______, espantada de que pensara algo
así—. ¡Oh, Tom, no...! ¿No creerías eso?
— Apenas nos conocíamos, _______ —dijo él con voz ronca—. Supongo que
teníamos una idea equivocada del otro. Yo te veía como a una mujer elegante,
sofisticada. Sabía que eras inocente, pero pensé que habrías tenido alguna experiencia
con los hombres. Si hubiera imaginado siquiera por un momento lo que me has dicho, te
aseguro que no me habría mostrado tan exigente contigo.
_______ enrojeció y apartó la mirada de él. ¿Por qué no podía encontrar las
palabras? Era increíble que, a pesar de que estuviesen casados y de que ella tuviese
veintisiete años, esa clase de conversación la pusiese nerviosa.
—Tuve miedo de que no pudieras parar —murmuró sin levantar la cabeza. Tom
suspiró con pesadez.
— Yo también —le confesó inesperadamente—, hacía mucho tiempo que no
estaba con una mujer.
—Nunca hubiera pensado que... —murmuró ________ alzando la vista al fin hacia
él—. Quiero decir, hoy día la sociedad es muy permisiva, nadie vería mal que un hombre
soltero...
—Puede que la sociedad sea permisiva, pero yo no lo soy conmigo mismo —le dijo
él sin rodeos—. Un caballero no va por ahí seduciendo vírgenes, ni se aprovecha de las
mujeres inexpertas, y eso solo deja en la lista a las chicas de cascos ligeros —le
explicó—. Y para serte sincero, cariño, esas nunca han sido mi tipo.
Los ojos verdes de _______ recorrieron los duros rasgos de Tom, deteniéndose
en los labios.
—Pero imagino que no te habrán faltado las ocasiones —murmuró bajando la vista
a su regazo.
—Tengo dinero, _______ —le recordó él con cinismo—; por supuesto que ha habido
ocasiones —la miró a la cara, esperando ver el efecto de lo que iba a admitir a
continuación—. De hecho, se me presentó una el fin de semana pasado, cuando tuve
que ir a Nuevo México, a pesar incluso de que llevaba el anillo de casado.
_______ apretó los dientes. No quería que él se diera cuenta de que estaba celosa,
pero resultaba difícil ocultar un sentimiento tan fuerte.
—¿Y tú... accediste?
—Eres tan posesiva respecto a mí como lo soy yo respecto a ti —dijo él de
pronto. Los ojos de ambos se encontraron en ese momento, y fue como si saltaran
chispas—. No te hace gracia la idea de que otras mujeres se fijen en mí, ¿no es cierto,
________?
Ella asintió incómoda, y Tom sonrió burlón mientras encendía un cigarrillo.
— Si te vas a quedar más tranquila, la rechacé. Nunca te engañaría, cariño.
—Yo nunca he pensado que pudieras engañarme... igual que yo jamás te engañaría
a ti —contestó ella.
—Si lo que me has contado es verdad, y basándome en las dos semanas que
llevamos casados, eso sería casi inconcebible... Cada vez que me acerco a ti actúas
como un cordero al que fuera a sacrificar.
________ inspiró despacio, tratando de mantener la calma.
— Lo sé —respondió avergonzada—. Soy consciente de mis defectos, Tom, y
supongo que no lo creerás, pero nadie se siente tan culpable como yo de lo que ocurrió
entre nosotros.
Tom frunció el ceño enfadado consigo mismo. No había pretendido hacer que
se pusiera a la defensiva. Su orgullo saltaba sin que pudiera evitarlo, pero no quería
seguir hiriéndola; ya la había herido bastante.
—No era eso lo quería decir... —murmuró cansado—. Las cosas sucedieron como
sucedieron. Eso es todo. Destrozaste mi orgullo, _______, y uno tarda mucho tiempo en
recuperarse de un golpe así. De hecho, creo que aún no lo he hecho.
—Yo también salí malparada de aquello —murmuró ________—; y he sufrido mucho
por lo que te hice.
—¿Y entonces por qué lo hiciste?
_______ cerró los ojos y contrajo el rostro.
—Lo hice por tu bien —susurró.
Tom dejó escapar una risotada de irritación.
—Vaya, eso es nuevo... —apagó el cigarrillo a medio fumar y se puso de pie—.
Discúlpame, pero tengo que repasar unos papeles antes de que María sirva la cena.
Sin embargo, antes de salir del comedor, se detuvo junto a la silla donde estaba
sentada ella, observando cómo se tensaba al acercársele. Extendió la mano, enredando
los dedos en sus cabellos, y tiró suavemente hacia atrás para escudriñar sus ojos. Su
expresión no dejaba lugar a dudas.
—Miedo —masculló—, eso es lo que veo en tus ojos cada vez que me acerco a ti.
Pero tranquila, no te obligaré a hacer ese sacrificio que temes, no estoy tan
desesperado. .
Le soltó el cabello y se alejó enfadado.
________ sintió acudir las lágrimas, pero no hizo nada por detenerlas. Él no sabía
por qué lo temía, y tampoco sabía cómo explicárselo. ¿Cómo podía haber llegado a
creer que lo había rechazado porque le repugnaba? Nada más lejos de la verdad.
Ansiaba hacer el amor con él, desesperadamente, pero quería que fuera tierno con
ella, que pudiera controlarse, y por lo que recordaba, no estaba segura de que pudiera
serlo.


HOLA!!! OTRO MAS ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO CHICAS :))

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