viernes, 15 de abril de 2016

8

Capítulo 8
Ya había oscurecido cuando Tom regresó a casa, cansado y de muy mal humor.
Al pasar por el comedor, donde ________ estaba cenando sola, le lanzó una mirada dura,
y se dirigió a las escaleras sin siquiera decir hola.
_______ suspiró y se preguntó si las cosas podían empeorar más. Al cabo de un
rato, cuando ya había terminado de cenar, reapareció Tom, recién duchado a juzgar
por el cabello todavía húmedo, pero aún con una cara de siete metros. Se sentó a la
cabecera de la mesa y empezó a servirse el estofado de ternera.
—Puedo decirle a María que te lo caliente un poco —le propuso _______.
— Si quiero que María haga algo, se lo diré yo mismo —replicó Tom irritado.
_______ dejó la servilleta sobre la mesa y se alisó la falda de su vestido rojo y
blanco. Se lo había puesto al llegar a casa porque a Tom le había parecido sexy, pero
no parecía que aquella estratagema fuera a servirle de nada cuando él ni siquiera
levantaba la vista del plato. Se quedó un buen rato observándolo en silencio sin saber
cómo abordarle.
—Tom —comenzó finalmente — si estás enfadado por lo de esta tarde... El
señor Holman me dijo que quería cerrar una hora antes, y la nave le pillaba de camino.
Tom alzó por primera vez la mirada hacia ella, sus ojos relampagueaban.
— Sabes perfectamente lo que pienso de tu maldito jefe.
— Sí, lo sé —asintió ella molesta por su cabezoneria—, pero no pensé que te
molestaría que me llevara a la nave. Se comporta muy correctamente cuando está
conmigo. Te lo he dicho un millón de veces.
— Podrías haberme llamado —replicó él—. Habría ido a recogerte.
— Llamé a la nave y me dijeron que habías salido— murmuró apartando el plato
del postre a un lado—, más, no estaba segura de si querrías venir a recogerme después
de cómo te marchaste al dejarme en el trabajo por la mañana, sin siquiera decir adiós.
Tom soltó el tenedor:
—Holman estaba esperándote, paseándose impaciente arriba y abajo —le espetó
en un tono gélido— Un poco más y te saca del coche en volandas para llevarte dentro.
Te juro que estuve a punto de partirle la cara. No me gusta que te toquen otros
hombres.
Aunque lo normal hubiera sido que la posesividad de Tom molestara a _______,
estaba tan ansiosa porque él diera una señal de que sentía algo por ella, con tan
vehemente declaración de celos, se quedó mirándolo emocionada. Suspiró aliviada y le
sonrió.
—Me alegro.
—¿De qué? —inquirió él frunciendo el ceño.
—De que no quieras que me toquen otros hombres... porque a mí tampoco me
gusta que te toquen otras mujeres.
Tom enrojeció ligeramente.
—No estábamos hablando de eso —murmuró incómodo.
_______ sonrió divertida.
—Calhoun me ha dicho que lo sacaste de una reunión para que me trajera a casa.
—Es que estaba enojado —farfulló Tom frotándose la nuca.
_______ habría querido probar lo que le había dicho Calhoun de incitar un poco a
Tom para quitarle el mal humor, y había pasado un buen rato ideando maneras de
llevarlo a cabo, pero lo cierto era que resultaba más fácil pensarlo que hacerlo.
—Me ha llegado por correo una película que había pedido —dijo Tom de
repente en un tono despreocupado, como si quisiera hacer las paces. Parecía que
después de todo había comprendido que su enfado no tenía fundamento—. Es una
película de guerra en blanco y negro de los años cuarenta. Podrías verla conmigo... si
quieres —murmuró esperando que su voz no delatara cuánto le gustaría que ella
aceptará.
—Me encantaría —sonrió ______—, me gustan las películas de guerra antiguas.
—¿De veras? —inquirió Tom emocionado—. ¿Y las de ciencia ficción?
La mirada de _______ se iluminó al ver que la tensión desaparecía.
—Oh, sí, también.
—Pues tengo toda una colección —se rio Tom.
Minutos después estaban los dos sentados frente al televisor en el salón. A
medida que avanzaba la película, ______ se encontró cada vez sentada más cerca de
Tom. Quería poner su mano sobre la de él, pero se detuvo.
Tom giró la cabeza con una media sonrisa.
— _______, no tienes que pedirme permiso para tocarme — le dijo suavemente.
Sonrió con timidez, pero entrelazó finalmente los dedos con los de él, y volvieron
a centrar su atención en la pantalla. Sin embargo, _______ no se estaba enterando de
nada de lo que ocurría en la película, porque Tom había empezado a hacerle pequeñas
caricias en el dorso de la mano con el pulgar y se notaba temblorosa. Entreabrió los
labios excitada al recordar una vez que habían estado juntos en el sofá... y lo que habían
hecho. Recordaba vividamente la agradable frescura del cuero bajo su espalda, y el
peso del cuerpo de Tom encima de ella. Sus mejillas se encendieron al instante.
—¿Te gustan las películas de misterio? — murmuró con la boca seca por decir
algo.
—Claro —respondió Tom—, tengo unas cuantas de Hitchcock, y también tengo
Arsénico por compasión, con Cary Grant.
—¡Oh, me encanta esa! —exclamó _______—. Me reí muchísimo cuando la vi por
primera vez.
Tom se quedó un momento observándola, admirando lo preciosa que estaba con
aquel vestido blanco y rojo.
—Siempre hemos tenido muchos gustos en común— murmuró—.¿Sigues tocando la
guitarra?
— La verdad es que hace mucho que no — contestó ella— Podríamos volver a
tocar juntos algún día — propuso con voz queda.
—Estaría bien —asintió Tom sonriendo.
_______ sonrió también. Se quedaron mirándose a los ojos largo rato, y pronto a
ambos les pareció que las voces y disparos del televisor les llegaban de muy lejos.
_______ se acurrucó junto a él y apoyó la cara en el hueco de su cuello.
—Hueles a gardenia —murmuró Tom—. El olor que siempre me ha recordado a
ti.
—Es el perfume que uso.
Tom le soltó la mano para alzar a _______ y colocarla en su regazo, con la
cabeza apoyada en su pecho.
—Si quieres podemos ver otra cosa —le susurró sabiendo que ninguno de los dos
estaba prestando atención a la película.
—No, esto está bien —le aseguró ella.
Tom le acariciaba el cabello a la vez que sostenía la pequeña mano de ella
contra su tórax, haciendo como que le interesaba mucho la película. Sin embargo, ella
no estaba dispuesta a dejarse engañar, y decidió incitarlo un poco, como le había dicho
Calhoun. Comenzó a trazar arabescos en la camisa de Tom, y pronto este sintió que
el deseo se apoderaba de él. Bajó los ojos buscando los de ella, y al ver reflejado en
ellos la misma ansia que él sentía, abandonó todo fingimiento. Sin prisas, desabrochó
uno a uno los botones de su camisa, y tomó la mano de _______ colocándola de nuevo
sobre su torso desnudo para que lo acariciara. Mientras ella lo complacía, Tom,
imprimió suaves besos en la frente de ella, en los párpados, la nariz, las mejillas, la
barbilla y la garganta.
______ notó que su respiración se volvía más y más entrecortada cuando él la
atrajo hacia sí y tomó sus labios. El contacto produjo el mismo efecto que una
explosión dentro de ella, y gimió encantada al sentir que Tom hacía el beso más
íntimo, a la vez que deslizaba los dedos entre sus cabellos.
Los latidos de su corazón se habían descontrolado hacía rato, y sin comprender
qué la movió a hacer aquello, le clavó las uñas en el pecho a Tom.
— Perdón —musitó al oírlo gemir.
Tom sacudió la cabeza y volvió a besarla mordiéndole ligeramente el labio
inferior.
— Me ha gustado —le susurró—. Bésame sin miedo, _______ —la instó.
Y ella, olvidándose de todas sus inhibiciones, puso las manos a ambos lados de la
cabeza de Tom y le dio un beso largo y húmedo.
Entre los suspiros de ambos, y los ruidos de batalla fondo, que ninguno de ellos
oían ya, Tom comenzó a bajar la cremallera del vestido de ella, para desabrochar a
continuación el cierre del sostén y quitárselo, _______ gimió extasiada al sentir la piel
desnuda de Tom contra sus senos. Era delicioso estar de piel contra piel, como
aquella otra noche, solo en ese momento, sus miedos habían disminuido y sabía que lo
que Tom le hiciera no iba a doler, porque sabía que iba a ser cuidadoso y paciente,
noto cómo sus fuertes manos deslizaban el vestido más allá de sus caderas, acariciándole
los muslos temblorosos.
—Tranquila —le susurró Tom sonriendo—, no voy a apresurarme, y en cualquier
momento podemos parar si tú quieres —le aseguró.
_______ volvió a relajarse poco a poco, dejando que sus manos recorrieran a
placer la espalda de Tom. Era glorioso poder tocarlo así, con tanta libertad,
aprender cada secreto de su cuerpo.
—¡Oh, Tom! —murmuró con voz ronca—. ¡Esto es tan dulce...!
El agachó la cabeza para devorar otra vez sus labios hinchados, y deslizó las
manos por sus costados, quitándole la última prenda. Le encantaba cómo se erizaba la
piel bajo sus manos, y su tacto era suave como el satén.
La deseaba de tal modo que no estaba seguro de poder parar, pero a juzgar por
el modo vehemente que respondía a sus besos y caricias, ella no parecía demasiado
preocupada en esa ocasión. Se quitó el resto de la ropa mientras seguía besándola.
________ se estremeció al sentirlo completamente desnudo, pero lo notó y fue un poco
más despacio, excitándola otra vez con exquisita paciencia hasta que vio que la pasión
sacudía su esbelto cuerpo.
—Ahora... —le susurró Tom al ver que gemía desesperada por que le diera lo
que ansiaba. Tom se posecionó, y la tomó por la barbilla para alzarle el rostro—.
—No apartes la cara, _______, necesito verte para asegurarme de que todo va bien.
Ella se sonrojó, pero no dejó de mirarlo, ni siquiera cuando empezó a tomar
posesión de ella.
Tom entreabrió los labios extasiado. Aquella era la experiencia más intensa
que había tenido en su vida. Después de tantos años, de tanto soñarla... iba a ocurrir.
Era suya, ya no había más barreras, y sintió que lo aceptaba plenamente dentro de sí.
_______ se puso un poco tensa ante aquella invasión que era nueva para ella, ante
lo íntimo que resultaba, y Tom se detuvo.
—Está bien —le susurró tiernamente, besándola para que se fuera haciendo a
ello poco a poco—. Eso es, así... —se rio ante la facilidad con que se iba hundiendo en
ella, y ante la exquisita sensación de ser uno solo—. ¡Oh, _______!
Ella estaba roja como la grana, pero no apartó la cara. La expresión de Tom
era victoriosa, y los ojos le brillaban como nunca antes lo habían hecho.
—Sigue, Tom —murmuró _______ contra sus labios. Gimió maravillada al sentirlo
moverse dentro de ella—. No pares...
Las palabras de _______ acabaron con el control de Tom. No podía creer lo que
estaba sintiendo, era como cabalgar sobre una enorme ola. _______ también estaba
sorprendida de sí misma, porque sentía que debería estar al menos un poco asustada
pero los movimientos de Tom estaban creando una tensión deliciosa que iba aumento,
haciéndola olvidarse de todo lo demás. El éxtasis parecía estar al límite de
su mano, y ______ sintió que llegaba a él cuando Tom la tomó por las caderas y tiró
de ellas hacia sí.
_______ notó como si los cimientos del mundo se tambalearan debajo de ellos, y
gritó su nombre una y otra y otra...
Tom se rio y le sembró un reguero de besos en las sienes, en las mejillas, en los
labios... besos tiernos y reconfortantes.

_______ abrió los ojos, registrando los últimos acordes de un placer como nunca
había soñado que pudiera existir. Alzó la mirada hacia Tom, maravillándose de lo
transformado que estaba: parecía años más joven, tenía el cabello húmedo, el rostro
empapado en sudor, los ojos brillantes...
—¿Tom? —murmuró desorientada.
— ¿Estás bien, mi vida? —le preguntó él—. ¿Te he hecho daño?
— No —lo tranquilizó ella sonrojándose y bajando la vista hacia la vena palpitante
de su garganta.
— Mírame, cobarde— se rio Tom. _______ se obligó a alzar la cabeza, y Tom
aprovechó el momento para besarla otra vez.
— Yo nunca... nunca imaginé que esto pudiera ser din... —balbució ella hundiendo
el rostro en el hombro de él.
Tom la abrazó como si no quisiera dejarla ir jamás.
—¿Has dormido bien?
—Creo que todavía estoy dormida —murmuró ella en sus labios—. Tengo miedo de
haberlo soñado y no quiero despertar.
— No fue un sueño —le confirmó Tom—. ¿Te hice mucho daño?
— Oh, no... —se apresuró a responder ella—, no, en absoluto.
Tom la miró con adoración.
— A partir de hoy dormirás en mi dormitorio... en nuestro dormitorio. No más
muros, ni más mirar atrás. Nuestra vida vuelve a empezar aquí, ahora, juntos.
—Sí —asintió ella con el corazón en la mirada— No vayas a trabajar, Tom...
— Me temo que tengo que hacerlo —repuso él—. Y tu también tienes que ir
—añadió frunciendo el ceño ante la idea—, pero no más paseos en coche con el jefe,
¿entendido?
—Te llamaré para que vengas a recogerme, te lo prometo —dijo ella besándolo en
la mejilla—. Pero no puede ser que estés celoso después de esta noche.
— No te engañes —murmuró Tom pasando la palma de la mano por uno de sus
senos—. Ahora que hemos hecho el amor, seré diez veces más posesivo. Eres solo
mía.
— Siempre lo he sido, Tom —le aseguró ella quedamente.
Lo miró preocupada. ¿Ni siquiera entonces tras una noche de pasión y entrega
había recobrado su confianza? ¿Qué más pruebas necesitaba de su amor? Tom
recorrió su esbelto cuerpo con la mirada, devorándolo.
— Eres exquisita —susurró—, toda tú. Nunca en la vida había sentido nada tan
profundo como lo que he sentido esta noche. Me sentía... completo.
El corazón de _______ dio un brinco, porque así era exactamente como ella se
había sentido, pero mientras que ella lo amaba, él únicamente sentía deseo, pensó
apesadumbrada.
—Yo he sentido lo mismo —le confesó.
—Sí, pero tú eras virgen, cariño —murmuró él divertido—, y yo no.
—Eso era bastante obvio —dijo ella un poco irritada, recordando su maestría y
preguntándose con cuantas mujeres habría hecho lo mismo.
Tom, en vez de molestarse, se sintió orgulloso que ella estuviera celosa.
— De eso hace ya mucho tiempo, y en los últimos seis años no he besado siquiera
a otra mujer. No tienes motivos para estar celosa.
—Lo siento —murmuró ________ abrazándolo apoyando la cabeza contra su tórax.
—No tienes por qué disculparte —repuso él besandola en la frente con ternura—.Tengo que ir al trabajo. Preferiría no tener que hacerlo, pero Calhoun está fuera y
alguien tiene que ocuparse de todo.
—¿Me dejarás en la oficina? —inquirió _______.
—Claro. ¿Qué te apetece para desayunar?
Ella alzó la vista hacia él con la respuesta escrita en sus ojos brillantes. Tom
se rio y se bajó de la cama, observando como ella se estiraba sobre el colchón mimosa,
tratando de conseguir que volviera a la cama.
— Oh, no, ahora no, _______... —murmuró Tom—. Vamos, vístete antes de que mi
estoico control se desvanezca.
—Aguafiestas —le espetó ella con un mohín.
—No quiero pasarme —le dijo él poniéndose serio de repente—. Hasta anoche
eras virgen, y no quiero hacerte daño.
Los ojos de _______ lo miraron enternecidos mientras meneaba la cabeza.
—¡Y pensar que te tenía miedo!
—Era comprensible —respondió él—, pero ya no tienes por qué temerme... nunca
más —Tom se estiró un gran bostezo—. Bueno, entonces, ¿qué te apetece para
desayunar?

Era increíble como una noche podía haber cambiado tanto las cosas. Finalmente
parecía que iban camino a lograr tener una relación sólida y duradera, y los días que
siguieron lo pusieron de relieve. _______ no podía dejar de pensar en Tom cuando estaba
en la oficina, y cuando llegaban a casa no había más discuciones, ni más barreras.
Tom la besaba a cada momento, y cada noche hacían el amor y dormían el uno en los
brazos del otro. Era como haber subido al cielo, se decía _______, como estar soñando
despierta. Pasaban juntos todo su tiempo libre: montando a caballo, tocando la
guitarra, viendo películas de video... Era un buen comienzo, y a ________ le parecía que lo
que tenían era casi perfecto.
Sin embargo, aunque había habido entre ellos acercamiento físico, y aunque
pasaban más tiempo juntos, ________ podía notar que todavía había una distancia
emocional. Tom no parecía corresponder al amor que ella sentía por él. Hasta la
fecha no le había dicho que la quería, ni siquiera cuando estaban a solas. Tampoco
hablaba del pasado ni del futuro. Era como si quisiera vivir únicamente el presente, sin
preocuparse por el mañana.
En el bufete, Barry Holman había conseguido que Tammy volviera, y las cosas
iban mejor entre ellos: no hacían más que lanzarse miraditas, y ________ sospechaba que
el día menos pensado estallaría el amor.
Había otra novedad. ________ aún no le había dicho nada a Tom, pero estaba casi
segura de que estaba embarazada. La posibilidad de que fuera así la había puesto
contentísima. Tener un hijo con Tom la haría completamente feliz. Él le había dicho
que también quería tener una familia, así que tal vez cuando naciera el bebé, empezara
a quererla a ella también.
Aquella tarde, estaba echada en el sofá cuando entro Tom con un aire
preocupado.
—¿Ocurre algo? —le preguntó ________ incorporándose.
— Tengo que ir a Wyoming. Me han pedido que actúe como testigo en el juicio de
Quinn Sutton, un amigo al que han demandado —le explicó él con un suspiro—. No me
apetece nada ir, pero es un buen tipo y sé que haría lo mismo por mí. Es un feo asunto.
Se sentó junto a ella, atrayéndola hacia sí y le explicó que lo habían acusado de
vender carne de vaca en mal estado a una envasadora.
—¿Y estás seguro de que no lo hizo? —inquirió ella.
Tom asintió y la besó en la frente.
—Te llevaría conmigo —le dijo—, pero Sutton no se lleva demasiado bien con las
mujeres. Su mujer los abandonó a él y a su hijo y se fue con otro hombre. No sé qué
será del chico si meten a su padre en la cárcel —dijo meneando la cabeza.
—Espero que se solucione todo —murmuró ella—. Te echaré de menos.
Tom la abrazó.
—No más de lo que yo te echaré de menos a ti, cariño. Pero te llamaré cada
noche, y tal vez el juicio acabe antes de lo previsto — y volvió a besarla—. No se te
ocurra correr con el coche mientras estoy fuera —le advirtió levantando el índice.
_______ se rio. Difícilmente podría correr con el pequeño utilitario que Tom le
había comprado.
— No lo haré —le aseguró.
Sin embargo, la mirada seria no se borró del rostro de Tom.
— Tom, ¿hay algo más que te preocupe?
— No, yo... _______, ¿no estás cansándote de estar casada conmigo, verdad?
________ lo miró boquiabierta.
—¿Qué?
—Yo no puedo darte todo lo que tenías con tu padre, y...
_______ lo tomó por las mejillas para que la mirara.
—Tom, tú eres todo lo que quiero. — Y lo besó apasionadamente para
demostrárselo con hechos.—¿Cuándo tienes que marcharte? —le preguntó al despegar
sus labios de los de él.
— Mañana.
—¿Tan pronto?
Tom la atrajo hacia sí.
— Pero tenemos toda la noche por delante... — suspiro antes de besarla de
nuevo.—¡Dios, te deseo tanto, ________, no puedo dejar de pensar en ti...!
_______ quería decirle que lo amaba, y revelarle la noticia que ya se había
confirmado, pero no pudo, ya que, él continuó besándola casi sin pausa y la alzó
volandas para llevarla arriba. Y, como siempre, la chispa del deseo apartó de su mente
todo pensamiento. A la mañana siguiente, cuando se despertó, Tom se había
marchado ya, y ella solo recordaba vagamente un suave beso cuando estaba adormilada
y como le había susurrado un «adiós».



HOLA!!! BUENO AQUI ESTA EL CAPS ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... OIGAN YA HICIERON ESOS DOS COSITAS ... Y LA ______ (SHELBY) ESTA EMBARAZADA ... BUENO NOS VEMOS MAÑANA ... HASTA PRONTO :))

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