jueves, 14 de abril de 2016

7

Capítulo 7
Tom apenas podía creérselo cuando se despertó a la mañana siguiente y vio a
________ a su lado en la cama. Estaba ya tan acostumbrado a que los sueños con ella
terminasen al amanecer... Pero allí estaba, dormida, con la larga cabellera azabache
desperdigada sobre la almohada, sus finos rasgos álficos, y los labios entreabiertos,
tan dulces y tentadores.
Se quedó largo rato allí echado junto a ella, observándola. Se había sentido muy
solo sin ella... y únicamente en ese momento se daba cuenta de hasta qué punto la
había echado de menos. Durante el tiempo que estuvieron saliendo, le gustaba
imaginarse así en la cama con ________, viéndola dormir plácidamente. Ella no podía
imaginar cuánto significaba para él, ni que la noche anterior había sido para él una
tremenda revelación, la culminación de las esperanzas que tanto tiempo había estado
abrigando, aun cuando no habían acabado lo que empezaron. Además, el haber
descubierto que era virgen, lo había sorprendido y llenado, nunca lo había engañado,
ni con Gregor Wheelor ni con nadie.
Se inclinó para besarla suavemente en los labios, y ________ parpadeó y abrió los
ojos, guiñándolos por la del sol. Bostezó ligeramente y le sonrió.
—Buenos días.
—Buenos días —respondió él besándola de nuevo-¿Has dormido bien?
—No había dormido mejor en toda mi vida. ¿Y tú?
—Yo tampoco —le dijo Tom tapándola con la sábana —. Quédate en la cama y
descansa. No tienes que levantarte aún.
—¿Te vas a la nave tan temprano? —inquirió ella adormilada, echando un vistazo
al reloj.
—Tengo que tomar un vuelo a Dallas, cariño —le explicó él levantándose—. He
quedado con un nuevo cliente, pero estaré de vuelta por la noche.
—Pues yo no tengo que estar en el bufete hasta las nueve —le dijo ella con una
sonrisa ufana.
—Pues yo preferiría que no tuvieras que ir en absoluto —repuso él frunciendo el
ceño.
—Tom, me gusta mi trabajo —protestó ella con un mohín.
—Sí, pero a mí no me gusta nada Barry Holman— murmuró Tom.
—Puede que sea un donjuán, pero conmigo se porta siempre muy correctamente
—le aseguró ________—. Además, es un buen hombre, de verdad.
Tom se dio la vuelta, no quería que leyese en su rostro lo celoso que estaba de
su atractivo jefe.
—Bueno, voy a darme una ducha.
________ se quedó mirándolo mientras buscaba ropa interior en uno de los cajones
del armario y se dirigía hacia el cuarto de baño, devorando su torso desnudo con los
ojos. Lo ocurrido la noche anterior le parecía en ese momento tan irreal... Se sonrojó
al recordar pero Tom no lo vio porque había entrado ya al aseo.
Volvió a quedarse dormida y, cuando se despertó él estaba ya vestido con un
traje gris claro que marcaba cada músculo de su cuerpo, y se encontraba en ese
instante anudándose la corbata frente al espejo.
Mientras lo miraba, volvió a recordar todo lo que habían hecho la noche anterior
y volvió a ruborizarse.
—Caray, menudo sonrojo... —murmuró Tom divertido. Adoraba esas reacciones
de ella—. Apuesto que si me pongo ahora a rememorar la noche anterior te
esconderías debajo de la cama.
—Y no perderías la apuesta, te lo aseguro —respondió ella riéndose—. ¡Oh,
Tom! —susurró sonrojándose aún más por los recuerdos y tapándose el rostro con
las manos.
Tom se sentó a su lado en la cama y la abrazó. _______, con la cabeza apoyada
en su pecho, inspiró profundamente, inhalando su colonia.
—¿Seguro que quieres ir a trabajar? —le preguntó Tom, tomándola de la
barbilla para que lo mirara a los ojos—. El médico dijo que tal vez te convendría hacer
reposo.
—Estoy bien. Me llevé un buen susto, pero después de haber descansado parece
que los dolores han desaparecido.
—Yo también me llevé un buen susto —murmuró Tom—, gracias a ti tengo cinco
canas más esta mañana.
_______ alzó la mano para peinar con los dedos sus cabellos, hundiéndolos entre
los mechones sobre la frente, donde las primeras canas empezaban a asomar en la
mata de pelo negro.
—________... —dijo Tom de repente. Ella advirtió de inmediato que la calma en su
voz era engañosa—, Por qué me mentiste acerca de Wheelor? ¿No te habría bastado
con romper nuestro compromiso sin tener que herir también mi orgullo?
Ahí estaba de nuevo, pensó ________, el resentimiento volvía a aparecer. ¿Acaso no
iba a perdonarle jamás por lo ocurrido, ni siquiera tras comprobar por sí mismo que no
lo había traicionado? De repente empezó a preguntarse si tal vez él solo la deseaba
físicamente, y si no podría haber nunca nada más que eso. Ella quería que la amara, la
pasión no era suficiente. La tristeza hizo que se le humedecieron los ojos. La dicha que
la había inundado la noche anterior estaba derrumbándose como un castillo de naipes.
Cerró los ojos y exhaló un suspiro de hastío y frustración.
—Ya te lo dije anoche, fue idea de mi padre.
—Eso no me cuadra, _______. Él me apreciaba... Me ayudó muchísimo. Incluso lloraba la noche que vino a verme con Wheelor...
________ lo miró a los ojos.
—Todo esto se reduce a una cuestión de confianza, Tom, y sé que tú sigues sin
confiar en mí. Tampoco es del todo culpa tuya —se apresuró a añadir—, porque yo
empeoré las cosas al mentirte, pero si pudieras al menos darme un voto de confianza...
La mandíbula de Tom se puso tensa.
— No puedo —murmuró. La soltó y se puso de pie—. Yo aún te deseo, y tú lo
sabes, pero no puedo volver a abrirte mi corazón. Quien ha traicionado una vez puede
volver a hacerlo.
—Yo no te traicioné, tú mismo has comprobado que todavía soy virgen —le
recordó ella incómoda.
—No me refería a eso: me mentiste, me dejaste tirado —inspiró profundamente
y sacó un paquete de cigarrillos de la chaqueta—. Ni siquiera ahora puedo estar seguro
de que no vayas a dejarme tirado de nuevo por tu jefe. Está claro que él no necesitaría
que le alentaras demasiado para lanzarse, y además no es nada feo, ¿no es cierto?
—Tú no eres feo.
— ¡Qué curioso que te hayas dado cuenta tan rápido de que estaba hablando de
mí...! —le espetó él enfadado—. No te metas en problemas mientras estoy fuera —le

dijo lanzándole las llaves del Thunderbird— ten cuidado con mi coche. —No tocaré tu preciado coche si no quieres— murmuró _______ airada—. Tomaré
un taxi para que todo el mundo en Jacobsville murmure.
Se quedaron un buen rato desafiándose el uno al otro con la mirada, pero de
pronto _______ observó que las comisuras de los labios de Tom se arqueaban
ligeramente, para dar paso a una sonrisa lobuna, y a continuación estalló en carcajadas.
—Bruja —masculló divertido.
—Salvaje —le espetó ella.
Tom avanzó hacia la cama como un animal de presa. ________ había echado a un
lado las sábanas, y trató de rodar hacia el otro lado de la cama, pero él fue más
rápido, y en un instante la tuvo atrapada bajo su fuerte cuerpo, sin poder escapar. Ella
se revolvió entre risas.
—Eso es, lucha —la animó Tom divertido, pero la rodilla de ella lo rozó en la
entrepierna y dejó escapar un gemido ahogado—. Dios, ________...
Ella se quedó quieta, roja como una amapola.
—Bueno, tampoco es para ponerse así —la picó Tom—. Anoche ya viste como
me excitabas, y eso que ahora no estamos piel contra piel...
— ¡Tom, para ya! —volvió a reírse ______, ocultando el rostro en el hueco de su
cuello.
—Eres como una chiquilla —murmuró él con ternura y rodó de modo que ella
quedó encima de él—. ¿Mejor así? —le preguntó. Para él desde luego era mejor, ya que
le ofrecía una buena vista del escote de la pijama.
—Eres un hombre horrible —bromeó ________ haciendo pucheros.
—Lo soy —asintió él. Tomó un mechón entre sus dedos y la hizo agachar la
cabeza tirando suavemente.— Bésame.
—Te arrugaré el traje...
—Me da igual, tengo docenas de trajes más planchados en el armario, pero ahora
quiero que me beses, y ya, porque tengo que tomar ese avión.
_______ claudicó divertida, y la discusión que habían tenido hacía un
momento quedó olvidada en cuanto sus labios se fundieron con los de él. Tom deslizó
una mano entre sus cabellos, y la tomó por la nuca para acercarla aún más mientras
hacia el beso más profundo.
— Después de que te hagas la operación tendremos que esperar al menos un par
de días antes de retomar lo que empezamos anoche, así que no vayas a darle vueltas y
a ponerte nerviosa, ¿de acuerdo? —le dijo Tom mirándola a los ojos—. No te
presionaré, será como tú quieras que sea.
_______ lo besó primero en un párpado y luego en el otro con adoración. Quería
susurrarle que lo amaba más que a su propia vida, que todo lo que había hecho lo había
hecho solo para protegerlo, pero sabía que él aún no había recobrado la confianza en
ella. Tendría que ir poco a poco.
—¿Me creerías si te dijera que ya no te tengo miedo? —murmuró.
—Cariño, ¿cómo no voy a creerte en la postura en que estamos?
—¿Qué pos...? ¡Tom!
Él se rio y volvió a hacerlos rodar sobre el colchón quedando de nuevo sobre ella.
—En «esta» postura... —le dijo besándola sensualmente—. Bésame para que
pueda marcharme.
—Ya lo he hecho... varias veces —le susurró _______ subrayando cada palabra con
un beso.
—Pues hazlo unas cuantas más, hasta que sienta que mis piernas pueden
sostenerme de nuevo.
_______ se rio, y tras rodearle el cuello con los brazos le mordió el labio inferior
con dulzura.
—Ahora eres mío —le dijo mirándolo a los ojos—, así que ni se te ocurra ir por
ahí flirteando con otras.
Tom sonrió encantado ante aquel arranque de posesividad. Volvió a tomarla por
la nuca, y le dio un beso largo y profundo, teniendo que obligarse a ponerse en pie para
poder parar.
—Será mejor que me marche antes de que se funda la última de mis neuronas
—bromeó sin poder apartar la vista de ella. _______ rehuyó vergonzosa su mirada—. Me
habrías dejado seguir adelante, ¿verdad? —le preguntó de repente en voz queda—.
Aun sabiendo lo mucho que te habría dolido... no me habrías detenido.
—Quería que supieras la verdad —murmuró ella.
—Fuiste muy valiente —añadió Tom mirándola con admiración. Se quedó un
momento en silencio, como si no quisiera dejarla, pero tras echar un vistazo a su reloj
de pulsera, suspiró y le dijo—. Tengo que irme ya.
_______ se incorporó mientras él se dirigía a la puerta.
—Que tengas un buen viaje.
Tom no dijo adiós, sino que tras volverse una última vez a mirarla, salió y cerró
la puerta tras de sí. «Ojalá pudiera leerle la mente», se dijo _______. ¿De otro modo
podría averiguar lo que sentía por ella? se preguntaba si él siquiera lo sabría.
El día fue realmente agotador para _______. Después de tener que aguantar toda
la mañana y parte de la tarde al señor Holman chillando a Tammy por una cosa o por
otra, a última hora fue a la consulta del doctor Sims, quien le había dado cita para
terminar de realizarle la intervención.
Llegó a casa cansada, pero después de tomarse una buena taza de café y la
deliciosa cena que le había preparado María, se sintió mejor.
Estuvo viendo un rato la televisión, esperando a Tom, pero la había llamado
para decirle que el vuelo se había retrasado, y pronto empezaron a cerrársele los ojos,
así que decidió subir a acostarse. Al pasar por delante del dormitorio de Tom se
quedó dudando un momento, sin saber qué hacer, pero le pareció que tal vez él se
molestaría si la encontraba allí sin su permiso.
Se fue pues a la habitación de invitados, y apenas se hubo metido en la cama se
quedó dormida.
No oyó llegar el taxi de Tom, ni abrirse la puerta, ni cómo sus pasos se
dirigieron esperanzados a su dormitorio, para maldecir entre dientes al encontrar la
cama vacía, ni tampoco lo vio observarla en silencio con el ceño fruncido cuando fue a
la habitación de invitados y la halló allí dormida.
Tom cerró la puerta tras de sí, ceñudo, y se fue a su cuarto. Había pensado
que ella lo estaría esperando despierta, o al menos que se habría ido a dormir a su
cama.
_______ pasó la noche ignorante de su enfado, y al levantarse por la mañana bajó
las escaleras deseosa de ver a Tom, pero cuando entró en el comedor, él le lanzó una
mirada furibunda.
_______ se detuvo en la puerta sin saber corno actuar.
—Buenos días —balbució.
—No son precisamente buenos.
________ enarcó las cejas y se acercó a él. Tom apartó la vista de ella y alzó la
taza para tomar un sorbo de café.
—Le diré a López que te lleve al trabajo —le dijo—.¿Te importaría devolvermelas llaves de mi coche?
_______ las sacó del bolsillo de su falda y las puso sobre la mesa, pero antes de
que pudiera retirar la mano, Tom la retuvo con la suya.
—¿Por qué volviste a la habitación de invitados anoche? —la interrogó. Sus ojos
negros parecían lanzar llamaradas.
¡De modo que se trataba de eso!, pensó _______ suspirando aliviada.
—No sabía si querrías que durmiera contigo otra vez —le dijo con una sonrisa
tímida— Cuando te fuiste no me dijiste adiós y... bueno, no quería molestarte
—confesó encogiéndose de hombros.
—Dios mío, _______, estamos casados... —murmuró él—. No me molestas.
________ bajó la vista a la fuerte mano que aferraba la suya, y su calidez la hizo
estremecer por dentro.
—Es que... desde que nos casamos siempre te has comportado de un modo muy
distante.
—¿Y no sabes todavía por qué? —le preguntó él con suavidad.
Ella lo miró a los ojos y asintió lentamente. 
—Porque me... ¿porque me deseas?
—En parte es por eso —asintió Tom sin querer entrar en más detalles—.
¿Fuiste a ver al doctor Sims?
El sonrojo de ______ le dio la respuesta antes de ella asintiera con la cabeza.
Tom retiró la silla junto a la suya para que se sentara.
—Te llevaré yo mismo a la oficina —le dijo acercándole un plato de huevos
revueltos. _______ sonrió con la cabeza agachada.
Cuando llegaron a la ciudad, Tom estaba ya más calmado, pero no le duró
mucho, porque en cuanto aparcó junto al bufete, vio a Barry Holman en la acera,
mirando en derredor con los brazos en jarras, como si estuviera esperando impaciente
la llegada de _______, pensó Tom frunciendo el ceño. Holman alzó la vista
hacia ellos en cuanto el Thumderbird se detuvo, y el rostro se le iluminó. Sonrió de un
modo exagerado, y corrió junto a _______, saludando de pasada a Tom con una mera
inclinación de cabeza. Este pareció querer fulminarlo con la mirada pero no dijo nada.
—Gracias a Dios que has venido —le dijo Barry Holman a _______, abriendo la
puerta de la oficina—, Temía que llegaras tarde —le dijo tomándola del brazo y
arrastrándola en esa dirección—. No te preocupes, Tom, cuidaré bien de ella —le
dijo sonriéndole.
Tom no contestó, y tampoco le dijo adiós a _______, sino que se metió en el
coche dando un portazo. Y, sin mirar atrás, arrancó el automóvil y se alejó de allí a
toda velocidad.
— ¿Ha ocurrido algo, señor Holman? —le preguntó ________ a este parándose en
seco ante la puerta. La marcha de Tom la había dejado un poco nerviosa, y no era
para menos, su jefe le había dado una impresión muy poco favorable de su relación,
haciendo que pareciera algo más que la estrictamente laboral.
— ¡Esa mujer tiene que irse! —le respondió Holman con grandes aspavientos—.
¡Se ha encerrado en mí despacho y se niega a salir! Pero no me he quedado de brazos
cruzados, ¡ah, no!... He llamado a los bomberos —le dijo con una sonrisa cruel—.
Echaran la puerta abajo, la sacaré de los pelos y la pondré de patitas en la calle... para
siempre.
_______ se frotó la nuca incómoda:
—Em... Señor Holman... ¿y por qué... por qué se ha encerrado Tammy en su
oficina?
Su jefe carraspeó.
—Fue por... fue por el libro.
—¿Qué libro?
—El libro que le tiré —masculló él irritado.
— ¿Le tiró un libro?
—Bueno, sí, un diccionario... —farfulló él metiéndose las manos en los bolsillos del
pantalón—. Teníamos cierta diferencia de opiniones acerca de cómo se escribía un
término legal. En fin, imagínate... —añadió enfadado—. Soy abogado, estudié derecho...
¿Qué se cree, que no sé deletrear los términos de mi profesión?
_______, que había comprobado de primera mano la desastrosa ortografía del
señor Holman, no dijo una palabra, pero frunció los labios.
—De acuerdo —prosiguió su jefe hablando más consigo mismo que con ella—, le
dije algunas cosas, pero ella me dijo también otras... ¿Dónde ha quedado el respeto
hacia los superiores? El caso es que le lancé el libro, me estaba poniendo frenético, y
entonces fue cuando se encerró en mi despacho... ¡Por un libro nada más!—exclamó.
_______ enarcó las cejas—. Bueno, y por el cristal —admitió.
—El... ¿cristal? —inquirió ella boquiabierta.
—El cristal de la... ventana —murmuró su jefe. Se dio la vuelta y le señaló unos
cristales rotos sobre la acera en los que ella no había reparado hasta ese momento.
Barry Holman se agachó a recoger algo del estropicio.
— Ah, aquí está! Sabía que debía estar por aquí — dijo levantándose y blandiendo
el diccionario, un talonario bastante grueso.
________ se debatía entre la risa y las lágrimas cuando se oyó un chirrido y una
sirena, y apareció torciendo en esquina el camión de bomberos. Se detuvo frente al
edificio.
—Estoo... ¿No les dijo para qué necesitaba que vinieran? —le preguntó _______ a
su jefe al ver que los bomberos se bajaban y empezaban a desenroscar la manguera.
—Pues no, la verdad es que no —respondió Holman distraídamente—. ¡Oh, hola,
Jake! —saludó al de bomberos de Jacobsvüle, adelantándose—. Gracias a Dios que
habéis venido!
—¿Dónde es el incendio, Holman? —inquirió este mirando en todas direcciones.
—¿Incendio? —repitió Barry rascándose la cabeza— .La verdad es que no hay
ninguno. Se trata de otra clase de emergencia.
Jake, un tipo grande y fuerte con la cara colorada, lo miró ceñudo.
— No hay fuego —les hizo una señal a sus compañeros para que guardaran la
manguera—. ¿Entonces para que nos necesitas?
—Quiero que echéis abajo la puerta de mi despacho con un hacha. Es que... he
perdido la llave —improvisó el señor Holman. No podía decir la verdad delante de la
muchedumbre de curiosos que se había agolpado allí delante.
—¿Y por qué no has llamado a un cerrajero? — preguntó el jefe de bomberos
empezando a perder la paciencia.
— Pues porque... porque...
— Una joven empleada se ha encerrado allí y no quiere salir —le explicó _______ al
jefe de bombero llevándolo aparte.
— ¡Por todos los demonios, Barry!, ¿quieres que tiremos una puerta a hachazos
para hacer salir a una pobre chica?! —exclamó Jake.
La muchedumbre prorrumpió en carcajadas mientras que Barry Holman enrojecía
y balbucía cosas como: «¿Pobre chica?» y «¡es un diablo, un diablo!» Por suerte no fue
precisa ninguna actuación, ya que en ese momento, Tammy, que debía haber oído el
jaleo salió por su propia voluntad, y avanzó amenazadora hacia su jefe.
— ¡Dimito! —le gritó al señor Holman. En cuanto llegó a su lado le arrebató el
diccionario de la mano, y lo golpeó con él en la cabeza con todas sus fuerzas. Se volvió
hacia _______ temblando de ira—. Lo siento, ________, pero a partir de hoy vuelves a ser
la única secretaria de esta oficina. ¡No aguanto ni un día más al lado de este
atormentador de mujeres! ¡Y no tiene usted ni idea de ortografía, señor abogado de
pacotilla! —le gritó a Holman.
— ¡Tengo mucha más idea que tú, niñita de instituto! —le gritó él viéndola
alejarse—. ¡No esperes que vaya corriendo tras de ti para rogarte que vuelvas!, ¡no
pienso hacerlo! Seguro que en esta estúpida ciudad hay cientos de estúpidas mujeres
que no sepan deletrear, igual que tú, y que necesiten trabajo.
El jefe de bomberos estaba observando la escena boquiabierto, mientras que
________ trataba a duras penas de no estallar en risas. Presintiendo lo que iba a ocurrir,
se escabulló y entró en la oficina. Y, tal y como había supuesto, al cabo de un par de
minutos el jefe de bomberos estaba lanzando serpientes y culebras por la boca
Aturdido Barry Holman por haberlos llamado para semejante majadería, y
diciéndole que diera gracias porque no fuera a informar de ello a la policía para que le
dieran una multa o lo arrestaran.
El incidente con Tammy había puesto de un humor de mil diablos a Barry
Holman, así que, seguramente entallaría porque no hacía más que despotricar de ella.
Y como no había trabajo adelante ni dejaba trabajar a _______, dijo que cerrarían una
hora antes. _______ recogió sus cosas y llamó a la nave de los Kaulitz para
preguntarle a Tom si podía acercarse a recogerla antes, pero le dijeron que estaba
fuera. ________ suspiró mientras colgaba auricular, y al ver a su jefe salir de su
despacho en ese momento con el maletín en la mano, le preguntó sin pensarlo dos
veces.
—¿Le importaría llevarme en su coche a la nave? He llamado a Tom para que
viniera a recogerme, pero me han dicho que ha salido.
—Claro, cómo no. ¿Qué ha pasado con tu coche nuevo?, ¿averiado?
— Hum... Es una larga historia —murmuró ella mientras él le sostenía la puerta de
su Mercedes para que entrara—. ¿De verdad va a despedir a Tammy? — le preguntó
cuando él hubo entrado también—. En el fondo es una buena chica.
—No es cierto, es como una piedra en el zapato — masculló Barry.
—Si le diera otra oportunidad y tratara de ser más paciente estoy segura de que
lo sorprendería.
Barry Holman se removió incómodo en el asiento.
—Supongo que para ti es una faena: la verdad es que el volumen de trabajo que
tenemos ahora es demasiado para una sola persona.
—Tal vez debería plantearse pedirle que volviera— sugirió ________—. Además, seguro
que está avergonzada de cómo se ha comportado.
—En fin, supongo que tendré que hacerlo — respondió él exhalando un profundo
suspiro—. Después me pasaré por la casa de sus padres y les diré que puede venir
mañana de nuevo a la oficina si quiere— concedió como si estuviera haciéndole un
favor a la chica.
Cuando llegaron a la nave, a pesar de que ella le dijo que no era necesario, él
insistió en salir del coche y abrirle la puerta para que bajase.
_______ estaba despidiéndolo con la mano y viendo alejarse el vehículo cuando vio
una sombra cernirse sobre la suya en el suelo, una sombra alargada. Se dio la vuelta y
se encontró con Tom, un Tom con cara de pocos amigos.
—Ah... hola.
—Pensaba que salías a las siete —le dijo él en un tono peligroso.
—Hemos tenido un problema en la oficina y hemos salidos antes —explicó _______.
¿Cómo se le habría ocurrido pedirle a Barry Holman que la llevara sabiendo lo celoso
que era Tom respecto a él?—. ¿Puedes llevarme a casa o tienes que quedarte aún un
rato? Te esperaré si hace falta.
—Calhoun sale ahora, él te dejará en casa.
Y entró en las oficinas de la nave, dejándola allí de pie, bajo un sol de justicia,
entre los mugidos del ganado.
Calhoun apareció al rato visiblemente irritado.
—¡Menudo caradura de hermano que tengo!, lleva todo el día sentado tras su
mesa de brazos cruzados, y va y me saca de una reunión para llevarte a casa. Te juro
que no entiendo nada. ¿Está enfadado contigo?
—¿Y cuándo no lo está? —replicó ella airada—, el señor Holman me ha traído en
su coche hasta aquí, Tom debe haberse imaginado que lo he seducido en la autopista.
¡Es tan... tan... tan insufrible, tan cabezota, tan insensible...!
—Bueno, bueno... —la tranquilizó él mientras caminaban hacia su coche—.
¿Entonces es solo una cuestión de celos? Venga, _______, eso no es problema. Una
mujer, debería saber perfectamente lo que tiene que hacer.
________ imaginó a qué se refería, y se sonrojó profundamente. Habían llegado
junto al coche, y Calhoun le abrió la puerta para que se sentara y entró él también. Le
hizo gracia verla ruborizarse. En el fondo Tom y ella eran muy parecidos: chapados a
la antigua y llenos de prejuicios. Puso el vehículo en marcha y se aclaró la garganta.
—_______... —le dijo—, la mejor manera de obtener la atención de un hombre y de
quitarle el mal humor, es besarlo, abrazarlo y... bueno, dejar que la naturaleza siga su
curso, ya sabes a qué me refiero —dijo guiñándole un ojo.
_______ volvió a sonrojarse.
—No creo que a Tom le gustase que hiciese eso—murmuró con voz ronca.
—Pues claro que sí —le aseguró él dándole unas palmaditas de ánimo en la mano—.
Está tan loco por ti que ve fantasmas por todas partes. Hazme caso, _______, si utilizas
el método de aproximación adecuado, se volverá dócil como un perrillo faldero.
Habían llegado al rancho. Tras despedirse de Calhoun, _______ entró en la casa
pensativa. Lo cierto era que la idea de seducir a Tom era tentadora, se dijo
sonriendo con picardía mientras subía la escalera.


HI CHICAS!!! OTRO MAS ... AHORA QUE PASARA? SE STA PONIENDO BN BUENA ... SE QUE LES GUSTA ESTA SERIE A MI NO ME ENGAÑAN ... :)) ... A MI ME FASCINA ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR LEERLA :))

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