Capítulo 6
Hasta que llegó al pasillo, descalza, a ________ no se le
ocurrió que las tres de la
madrugada no era el mejor momento para compartir secretos
íntimos con un hombre
que llevaba semanas esperando ansioso la consumación de
su matrimonio. Se quedó
dudando frente a la puerta entreabierta de su dormitorio.
La luz estaba encendida,
pero el silencio era absoluto. Tal se hubiera quedado
dormido.
—No hay nadie ahí dentro —dijo una voz a sus espaldas,
sobresaltándola.
________ se giró, para encontrarse a Tom allí de pie con
un vaso de whisky en la
mano.
—Pensé que te habías ido a la cama —murmuró.
—¿Y qué haces tú deambulando por los pasillos?
________ se rio avergonzada, y una sonrisa se dibujó
involuntariamente en los
labios de Tom. Estaba preciosa cuando se reía. No, estaba
preciosa de cualquier
modo.
—¿Has venido porque quieres dormir conmigo? —aventuró Tom
confuso.
—Bueno, no es la única razón —balbució ella sonrojándose.
Alzó los ojos hacia el
rostro de él, y luego volvió a bajarlos—. ¿Sabías que
nadie me había besado antes de
que lo hicieras tú?
Tom parpadeó incrédulo.
—¿Has venido a decirme eso a las tres de la mañana?
—Bueno... es que me parecía que era importante que lo
supieras —dijo ella
encogiéndose de hombros. Volvió a alzar la vista hacia
él, y sus ojos verdes miraron
con aire melancólico las duras facciones, la boca, los
marcados músculos del tórax y el
estomago...—Es increíble — murmuró con un suspiro, sin
poder apartar la mirada del torso
bronceado.
—¿El qué? —inquirió él frunciendo el entrecejo, y
observando algo turbado cómo
lo estaba devorando con los ojos.
—Que no tengas que echar a las mujeres de tu dormitorio
con el palo de una
escoba —contestó ella distraídamente.
—Ese relajante muscular... ¿tenía efectos secundarios?
—inquirió Tom
enarcando las cejas. No podía creer lo que estaba oyendo.
_______ se rio suavemente.
—¿Puedo dormir contigo? La verdad es que aún estoy
temblando por dentro por
el susto. Es decir... — dijo aclarándose la garganta—, si
no te importa demasiado. No
querría empeorar las cosas.
—No creo que puedan ponerse peor de lo que están ya
—repuso él quedamente.
La miró a los ojos—. listo bien, pasa.
________ lo siguió al interior del dormitorio, y subió a
la cama mientras él sostenía
las sábanas para que se deslizara bajo ellas.
—Puedo ajustar el aire acondicionado si quieres—le
ofreció Tom.
—No, está bien —replicó ella—. Detesto dormir en una
habitación calurosa,
incluso en invierno.
—A mí me pasa lo mismo —admitió él con una débil sonrisa.
Apagó la luz y se
metió en la cama.
—¿No vas... uní... no vas a quitarte los pantalón verdad?
—inquirió _______
agradeciendo que en la oscuridad él no pudiera verla
enrojecer.
Justin se echó a reír.
—Por Dios, ________...
—No te rías de mí —murmuró ella ofendida.
—Yo siempre pensé que eras una chica sofisticada —confesó
Tom—, ya sabes,
una de esas chicas liberadas que tienen una ristra de
hombres bajo la manga y beben
champán y lucen diamantes.
—Pues sí que estabas equivocado... —murmuró _______—.
Hasta que apareciste tú,
solo había salido con un hombre, y la única vez que
intentó besarme, mi padre le pegó
una bofetada. Estaba obsesionado con mantenerme casta y
pura hasta que encontrara
a alguien a quien venderme, a alguien que lo hiciera aún
más rico de lo que era. Pero
claro, tú no podías saber eso, porque crees que fue un
santo...
Tom encendió la luz y la miró fijamente a los ojos,
advirtiendo el rubor que
teñía sus mejillas.
—¿Te importaría apagar la luz, por favor? No puedo hablar
de estas cosas
mirándote a la cara.
Tom se limitó a sonreír divertido e hizo lo que le pedía.
—Está bien, continúa.
—Mi padre jamás quiso que me casara contigo, a pesar del
teatro que montó —le
explicó _______—. Quería que me casara con Gregor Wheelor
porque él también criaba
caballos de carreras, y quería asociarse con él.
—Perdona, pero no me lo trago —replicó él. ¿Cómo podía
creerse esa historia?
Bass Jacobs lo había ayudado a echar adelante su negocio.
Se preguntó si ella habría
jugado a averiguar aquello. ________ suspiró.
—Pues es la verdad. Estaba decidido a hundirte y a separarnos,
y por eso se
inventó esa mentira de que yo estaba enamorada de Gregor
y quería casarme con él.
—Tú admitiste que te acostabas con él —le recordó Tom
irritado—. Y me
habías rechazado aquella noche. No necesitaba más
pruebas.
—Pero no te rechacé porque te encontrara repulsivo como
tú crees —le espetó
ella.
—¿Ah, no?
Y antes de que _______ pudiera decir nada, rodó para
colocarse encima de ella.
Con un brazo la atrajo hacia sí, y buscó sus labios en la
oscuridad, besándolos con
rudeza. ________, asustada, alzó las manos a su pecho
para apartarlo, y cuando la
rodilla de Tom se deslizó entre las de ella, se puso
rígida y luchó aún con más ahínco.
Entonces Tom se apartó sin decir nada y se bajó de la cama.
_______ escuchó
como accionaba el interruptor de la pared, y cuando lo
vio volverse hacia ella, sus ojos
relampagueaban furiosos.
— ¡Sal de aquí! —rugió.
________ sabía que nada de lo que pudiera decirle lo
calmaría, así que se bajó de la
cama, llorosa y pidiéndole disculpas con la mirada, y
obedeció. No miró atrás. Cerró la
puerta suavemente tras de sí y, sin que las lágrimas
dejaran de rodar por sus mejillas,
bajó las escaleras.
Al llegar al salón, encendió la luz y fue al mueble bar
para sacar una botella de
brandy. Se sirvió una copa y bebió un sorbo.
En la casa reinaba el silencio más absoluto, pero su
mente era un verdadero
torbellino. ¿Por qué no podía comprender Tom que al
tratarla con tan poca
delicadeza solo lograba asustarla? ¿Y por qué se negaba
siempre a escucharla? Porque
lo había vuelto a rechazar, esa era la razón, se dijo
apesadumbrada. Pero, si no lo
hubiera apartado, si hubiera perdido el control... Cerró
los ojos espantada ante la idea
del dolor que podría haber experimentado, y se
estremeció.
Fue a sentarse al sofá con las piernas temblando, y
agachó la cabeza, apoyando la
frente en el borde de la copa. Se incorporó y, con los
ojos nublados por las lágrimas,
bebió otro sorbo y otro y otro... hasta que al fin se fue
tranquilizando.
Cuando advirtió que no estaba sola, ni siquiera alzó la
vista.
—Ya sé que me odias —murmuró sin fuerzas—. No hacía falta
que bajaras para
decirme eso.
Tom contrajo el rostro al ver las lágrimas en su cara y
notar la angustia en su
voz. Había vuelto a herirlo, pero no podía evitar
sentirse fatal al verla así.
Se sentó en el borde de la mesita de café frente a ella.
—He estado allí arriba llamándote toda clase de cosas
horribles —le dijo al cabo
de un minuto—, hasta que de pronto recordé lo que habías
dicho, acerca de que ningún
hombre te había besado antes de hacerlo yo.
—Da igual, tú piensas que soy una furcia —dijo ella
amargamente—, que me
acosté con Gregor Wheelor.
—Y recordé algo más... —murmuró Tom, arrodillándose
frente a ella para poder
mirarla a los ojos—. Recordé que esta noche,
cuando te saqué del arcén... me besaste.
No parecías tenerme miedo, y tampoco parecía repugnarte.
¿Era porque... porque eras
tú quien llevabas las riendas?
_______ suspiró temblorosa. Al fin Tom estaba empezando a
comprender. Tragó
saliva y asintió con la cabeza.
—Pero hasta ahora yo siempre he sido muy brusco cuando he
intentado
acercarme a ti... —prosiguió él esperando otra
confirmación.
—Así es —murmuró ella sonrojándose y rehuyendo su intensa
mirada.
—Entonces... no te apartas de mí por repulsión, sino por
miedo... no a quedarte
embarazada... tienes miedo al acto en sí -acertó por fin.
—Tómate otro whisky a mi cuenta —murmuró ________ con un
humor forzado.
Tom suspiró, viendo cómo ella deslizaba el pulgar por el
borde de su copa de
brandy medio vacía. Se la quitó de las manos y la puso en
la mesita.
—Levántate.
_______ elevó los ojos hacia él extrañada, pero hizo lo
que le decía. Tom se
tumbó en el sofá.
—Y ahora siéntate aquí —le indicó, dando una palmadita en
el hueco que había
dejado al borde.
Ella obedeció vacilante, preguntándose qué pretendía. Tom
le tomó una mano y
la colocó sobre su tórax.
—Piensa en esto como si fuera parte del... proceso de aprendizaje
—le dijo.
________ dejó escapar un suave gemido, y buscó sus ojos.
—Pero tú... A ti no te gusta que... —balbució recordando
que en el pasado jamás
la había animado a dar el primer paso.
—Olvídate de mí —le espetó él — . Si de este modo logro
que me pierdas el
miedo, estoy dispuesto a darte ventaja.
Nuevas lágrimas acudieron a los ojos de ________, y tuvo
que morderse el labio
inferior para que dejara de temblar.
—Oh, Tom... —murmuró, emocionada por aquel gesto.
—¿Podrás hacerlo así? —le preguntó él con ternura—. Si te
dejo, ¿crees que
podrías hacerme el amor tú a mí?
Las lágrimas rodaban ya por las mejillas de ella, incapaz
de contenerlas por más
tiempo.
—Quería decírtelo, Tom, pero me daba vergüenza...
—sollozó.
—Está bien —la tranquilizó él—. Debí haberlo comprendido
hace tiempo. No te
haré daño, ________, yo jamás te haría daño...
Entre lágrimas, ________ emitió una risa ahogada. Tenía
gracia que al final hubiera
tenido que ser él quien lo adivinara por sí mismo.
Sonrió, y se inclinó insegura para
besarlo.
Tom sentía que el corazón le iba a estallar. ¿Por qué no
había sido capaz de
comprenderlo hasta entonces? Obviamente Gregor Wheelor le
había hecho daño, y por
eso ella tenía miedo de hacer el amor con otros hombres.
Detestaba la idea de que
aquel tipo hubiera sido su amante, pero no podía soportar
ver a ________ sufrir el resto
de sus días por cómo la había tratado. Tenían que empezar
a construir una vida juntos
de algún modo, y aquel parecía el más indicado.
Apartó todo pensamiento de su mente y se concentró,
curioso, en el tímido beso
de _______. No, era evidente que no sabía besar, se dijo
esbozando una sonrisa. Llevaba
mucho tiempo de abstinencia, pero antes de conocerla su
falta de atractivo jamás
había sido un impedimento para atraer a las mujeres.
Sabía lo que tenía que hacer para
volverlas locas.
Como le había prometido, no la tocó. Se quedó allí mudo,
quieto, permitiendo que
la boca de ella jugara con la suya.
—Puedes acercarte más —le dijo—, no voy a comerte.
________ sonrió, y se tumbó a su lado, con los senos
apretados contra su tórax,
aunque no se atrevió aún a entrelazar las piernas con las
de él. Los labios le temblaban
ligeramente cuando lo besó de nuevo, pero Tom se mantuvo
fiel a su palabra y no
trató de atraerla hacia sí, ni de hacer el beso más
íntimo.
Las manos de _______ se enredaron en el cabello negro, y
recorrió con los labios
cada rasgo de su rostro. De sus labios escapó una risa;
encantada como estaba de
descubrir lo dulce que era poder tomarse la libertad de
acariciarlo y besarlo.
Tom abrió los ojos y la miró sorprendido.
—¿A qué ha venido eso?
—Es que... si supieras cuánto tiempo hace que quería
hacer esto...
—Podías habérmelo dicho — le espetó él.
—No, no podía —replicó ________ repasando la mano por el
vasto tórax—. Es algo
demasiado íntimo... —y entonces, de un modo impulsivo, se
agachó para rozar con sus
labios el esternón—. Oh, Tom, te he echado tanto de
menos...
El tórax de Tom se hinchó ante aquella caricia.
—Yo también te echaba de menos —murmuró con voz ronca—.
¡Dios, ________, no
puedo...! —masculló.
— ¿No es suficiente para ti, verdad? —inquirió ella,
vacilante, alzando el rostro—
Lo siento, me temo que estoy un poco verde en esto.
El deseo oscureció la mirada de él.
—Quiero tocarte —le susurró—, quiero tenerte tumbada
debajo de mí y sacarte
la camisa del pijama.
_______ se estremeció.
—Pero... si perdieras el control, ocurriría lo mismo que
ocurrió arriba hace un
rato —gimió—, me asustaré.
—Te juro por Dios que no lo perderé —le aseguró Tom—,
aunque tenga que
salir fuera a chillar en la oscuridad.
_______ se rio, pero le creyó. Aquello iba a ser lo más
difícil para ella: confiar en
él. Tragó saliva y se tumbó de espaldas, viendo cómo él
se colocaba sobre ella.
—Dar tu confianza a los demás es difícil, ¿no es verdad?
—murmuró Tom
adivinando sus pensamientos. La verdad era que la frase
podía aplicarse a los dos.
—Sí —asintió ella—, pero ya he comprendido que no hay más
remedio que
arriesgarse. Antes de acostarme estaba pensando en que
podía haber muerto en ese
deportivo, y todos los problemas parecen tan
insignificantes cuando has estado a
punto de morir... Lo único en que podía pensar mientras
frenaba era en ti, y en lo
triste que me sentía por no haber construido recuerdos
felices a tu lado.
—¿Por eso viniste a mi dormitorio? —le preguntó él con
una sonrisa.
—No, no solo por eso —respondió ella estudiando sus
labios—, tenía hambre de
ti, y quería saber si podría controlar mi miedo, pero
cuando me agarraste arriba, en tu
cuarto, me desmoroné.
—Esta vez no seré brusco —le prometió Tom.
Inclinó la cabeza para rozar sus labios y mordisquearlos
con cuidado, hasta que
ella lo imitó. Cuando notó que su respiración estaba
empezando a tornarse algo
entrecortada, se puso a dibujarle arabescos invisibles en
la camisa del pijama con los
dedos.
________ se puso rígida un instante, pero al ver que sus
movimientos eran lentos y
suaves se relajó de nuevo.
—¿Todo bien? —le preguntó Tom levantando la cabeza.
_________ no podría haberle expresado con palabras lo que
aquella ternura
significaba para ella. Asintió con la cabeza y sonrió.
Tom bajó la mirada hacia sus senos, y observó cómo se
ponían de punta sus
pezones cuando los acariciaba. Enseguida la escuchó gemir
suavemente y notó que se
estremecía. Le gustó aquella reacción, así que lo
repitió, y ella se arqueó hacia él como
un gato.
—Me siento... extraña —murmuró _______—, temblorosa.
—Yo también —susurró Tom. La besó dulcemente hasta que
ella abrió la boca
para darle acceso.—¿Quieres que te diga lo que voy a
hacer ahora?
El corazón de _______ empezó a latir como un loco, pero
volvió a asentir con la
cabeza.
—Voy a desabrocharte la camisa —le dijo Tom, y procedió a
sacar, uno tras
otro, cada botón de su ojal.
Cuando estuvo totalmente desabrochada, Tom la abrió por
abajo, pero dejando
aún cubiertos sus senos, y la miró a los ojos, y vio
reflejados en ellos su timidez, pero
también una creciente excitación que no podía ocultar.
—Tienes los pechos pequeños —susurró pasando la mano por
una de sus curvas,
tapada todavía por el salen—. Me gustan las mujeres con
los pechos pequeños.
________ volvió a estremecerse, y gimió maravillada
mientras él los acariciaba con
maestría, evitando siempre el pezón endurecido.
—Sí, eso te gusta, ¿verdad? —murmuró contra sus labios.
Volvió a acariciarle los senos, pero esa vez no se detuvo
al llegar a los pezones,
sino que abrió las palmas y las apretó contra aquellas
cálidas cumbres.
________ emitió un profundo gemido que la debió
sorprender a ella misma, porque
tragó saliva y se humedeció los labios con la lengua.
—Te comportas... como una virgen —susurró Tom.
Finalmente, apartó sensualmente el resto de la tela y se
incorporó un poco para
admirarlos. Aquellos montículos cremosos de areolas
sonrosadas estaban modelados
tan exquisitamente, que por un momento se quedó sin
respiración.
—¿De verdad no te importa que sean... pequeños.? —se
escuchó preguntar
_______.
—Dios, claro que no —fue la respuesta inmediata de él—.
¿Te importaría que los
besara?
_______ se sonrojó profusamente, pero sonrió y sacudió la
cabeza.
—No.
Tom le devolvió la sonrisa y agachó la cabeza. _______
volvió a arquearse al
sentir el contacto de aquellos labios en sus senos,
diciéndose que, en toda su vida,
jamás había imaginado que pudiera experimentarse un
placer semejante al ser
acariciada. Hundió los dedos en su cabello y lo sostuvo
apretado contra su cuerpo,
temblorosa. Suspiró y gimió, y sus ojos se llenaron de
lágrimas de dicha.
Tom la notó estremecerse, y comprendió inmediatamente la
razón. Era la señal
que había estado esperando. Sus grandes manos
descendieron hacia las caderas de
________ y siguieron bajando hasta llegar al vientre.
Tom le estaba quitando el pantalón del pijama con tanta
sensualidad y
destreza que a ella no le importó en absoluto, y tampoco
se sintió amenazada. Le
encantaba el contraste algo áspero de sus manos con la
suavidad de su piel.
Tomó uno de sus senos en la boca y succionó, hasta
hacerla gemir de placer otra
vez. De pronto ________ se miró subiendo y bajando las
manos por los musculosos
brazos, atrayéndolo más hacia sí, susurrándole, rogándole
que le diera algo sin saber
muy bien lo que era. Le mordió el hombro, y cuando Tom
alzó la cabeza y la miró,
________ apenas sí podía verlo, nublada tenía la vista
por el deseo que él había
despertado poco a poco en ella. Le pareció que sonreía
antes de volver a reclamar sus
labios, y entonces sintió que invadía su boca con la
lengua en envites lentos y
exquisitos, supo que su cuerpo titilaba debajo del de él.
Le rodeó el cuello con los brazos y lo apretó contra si
deleitándose en los duros
contornos de su cuerpo y el calor que se generaba al
estar piel contra piel, sus
sentidos registraron vagamente el hecho de que él ya no
tenía puesto el pantalón del
pijama, pero el tacto de su cuerpo desnudo era tan excitante
que verdaderamente no
quería que se detuviera.
—Va a suceder... ahora —le susurró Tom. Introdujo la
rodilla entre sus largas
piernas, notándola temblar—. No te haré daño, _______ y
tampoco te presionaré. En
cualquier momento puedes decirme que pare. Voy a hacer
esto con tanta dulzura que
no tendrás ningún miedo. Quédate quieta y confía en mí...
solo unos segundos más.
________ estaba temblando, y notaba que él también, pero
nunca había deseado
nada con tanta intensidad como aquello. Estaba
compartiendo el momento más íntimo
de su vida con Tom, con su marido, con el hombre al que
amaba más que a nada en el
mundo. Se había mostrado tan paciente, tan tierno, que
quería entregarse a él en
cuerpo y alma.
—Tom... —le susurró ansiosa, observando cómo se tensaban
sus facciones.
Al notar el primer contacto, _______ dio un pequeño
respingo.
—Shh... —la tranquilizó él, y sonrió, forzándose a
controlarse—. Voy a estar
pendiente de tus reacciones —murmuró contra sus labios—,
así que en el instante en
que sientas el más mínimo dolor lo sabré.
Habían dejado las luces encendidas, pero lo único que
_______ podía ver era el
rostro de Tom. En el silencio de la noche escuchaba su
respiración entrecortada,
jadeante. Sin embargo, no estaba asustada, ni siquiera
por el peso de su cuerpo. Pero
entonces el dolor le sobrevino como un cuchillo al rojo
vivo. Gritó, y las lágrimas
rodaron sin poder contenerlas por sus mejillas.
Tom se había quedado quieto como si se hubiera convertido
en piedra.
Entreabrió los labios y la miró incrédulo. Se movió de
nuevo, y vio que ________ apretaba
los dientes.
—Lo siento —sollozó ella—, no pares... Está bien, creo
que puedo... soportarlo.
— Dios del cielo!
Tom se retiró, estremeciéndose violentamente.
—Tom... No tenías... no tenías por qué parar — murmuró
ella.
Pero él no estaba escuchándola. Alargó la mano para
alcanzar su vaso de whisky,
pero las manos le temblaban de tal modo que casi derramó
el contenido antes de que
llegara a su boca.
Se puso de pie, y ________ apartó la mirada pudorosa ante
su masculinidad erecta.
—Lo siento mucho, _______ —dijo Tom.
Se agachó para recoger el pantalón del pijama y
ponérselo. Después, fue junto a
ella, la tomó en sus brazos y se sentó de nuevo en el
sofá con ella encima, acunándola y
susurrándole palabras que la calmaran mientras las
lágrimas seguían cayendo.
Cuando el llanto paró, Tom le secó la cara con un pañuelo.
La mejilla de _______
descansaba contra el torso de Tom, mientras que sus senos
estaban suaves y apretados contra el estómago de él.
—Eres mi esposa, _______ —le susurró Tom azorado—, no
pasa nada
porque te vea sin ropa.
—Lo siento —musitó ella—, supongo que tienes razón. Es
solo que esto es... nuevo
para mí.
—Lo sé —respondió Tom sonriendo—. Mi esposa virgen...
—murmuró
acariciándole suavemente los senos — . ¡Oh, _______,
_________...!
— Yo... El doctor Sims me hizo una intervención
quirurgica, pero solo de un modo
parcial —le explicó —. Me temo que no fue suficiente —le
dijo poniéndose roja como
una amapola.
—¿Y por qué no le dejaste que te hiciera la operación
completa?
—Para poder demostrarte que no me había acostado con
Gregor —respondió ella.
— ¡Dios mío! —murmuró él tomándola por la barbilla para
que lo mirara a los ojos
—. Dios mío, no quiero ni pensar en lo que habría
ocurrido si no me hubiera detenido
arriba en el dormitorio, o ahora, hace un momento.
—Habría dejado de dolerme, Tom, seguro... — murmuró ella
con timidez.
— ¡Y un cuerno! —exclamó él suspirando con pesadez—. He
sido un bruto, ________,
por no querer escucharte. Me temo que no te va a hacer
gracia, pero deberías ir otra
vez a tu médico para que acabe de hacerte esa operación.
—Pero...
—Un poco de dolor es una cosa, pero lo que tienes ahí
es... —notó que ella estaba
bastante incómoda hablando del tema, así que la abrazó y
le dijo—. Ponte la ropa. Te
serviré un poco de brandy.
_______ se levantó y se vistió. Se notaba las mejillas
ardiendo. Nunca hubiera
imaginado que la intimidad entre un hombre y una mujer
fuera así. Estaba contenta a
pesar del susto y del miedo, porque había descubierto que
Tom era capaz de
controlarse, era paciente y considerado cuando quería
serlo.
—_______ —dijo él de pronto—, ¿por qué no habías contado
nada de esto?
—¿Y cómo iba a hacerlo? —le respondió ella con un
suspiro—. Oh, Tom, tengo
veintisiete años y estoy tan verde como una
adolescente... Ni siquiera puedo hablar de
esto contigo ahora sin sonrojarme.
— Yo creía que me encontrabas repulsivo —murmuró él—.
Nunca pensé... Sí
hubiera sabido esto no te habría tratado como te he
tratado hasta ahora. Yo... me
dolía tanto pensar que me hubieras engañado con otro
hombre... y cuando tú me
rechazabas yo me sentía fatal.
—Bueno, al menos ahora sabes por qué me apartaba de ti.
Tom la miró a los ojos largo rato.
— ¡Dios, te deseo tanto...!
— Yo también te deseo, Tom —musitó ella bajando la vista
a la alfombra.
—Pues entonces solucionemos esto: ve a ver al doctor
Sims, hazte esa operación,
tengamos un matrimonio de verdad, la clase de matrimonio
en el que dos personas
duermen juntas y tienen hijos.
_______ volvió a sonrojarse, pero se obligó al alzar la
vista hacia él.
—¿De verdad quieres que tengamos hijos?
—Sí, los quiero tener contigo, con nadie más.
—Entonces no tendré que tomar... nada.
—No —contestó Tom esbozando una sonrisa.
________ se quedó allí de pie incómoda, sin saber como
decirle lo que le quería
decir.
—Supongo que no sería una buena idea que durmiéramos
juntos después de esto,
¿verdad? —musitó esperanzada de que él le dijera que no,
que podían dormir juntos.
—Tal vez no sería lo más sensato, pero vamos a dormir
juntos —le respondió
Tom—. Aunque no hagamos el amor, puedo abrazarte mientras
duermes.
—Tom, yo... quería pedirte perdón por tantas cosas—
________ suspiró aliviada.
— Yo también a ti, _______ —contestó él inclinándose para
besarla suavemente—,
pero creo que lo mejor será que dejemos que las cosas
vayan poco a poco. No volveré a
presionarte.
—Gracias.
Tom apagó la luz y subieron juntos a su dormitorio.
—¿Seguro que estás bien? —le preguntó cuándo ya estaban
en la cama, con ella
acurrucada contra su cuerpo—. ¿No te he hecho mucho daño?
—No —susurró ella en la oscuridad.
—¿Y tampoco te asusté demasiado? —insistió él preocupado.
—No, Tom, fuiste muy dulce —lo tranquilizó ella frotando
su mejilla contra el
pecho de él.
—Así debería hacerse siempre el amor —dijo Tom—, pero soy
un hombre
apasionado, señora Kaulitz, y llevo bastante tiempo de
abstinencia.
—¿Unos meses? —preguntó _______ con una media sonrisa.
—Um... Un poco más —contestó Tom besándola en la frente—.
Unos seis años.
— ¡Cielos! Nunca hubiera imaginado que... —balbució _______
sorprendida—.
Tom, yo...
— Shhh... Anda, duérmete, tienes que descansar.
Volvió a besarla, y la atrajo más hacia sí.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTA EL SIG ... 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA .... ADIOS :))
:O hay que lindos y que bueno que Tom se dio cuenta de que era virgen jejeje me encanto virgi espero el próximo cap..
ResponderEliminarQue lindo
ResponderEliminarQue bueno que ya se arreglo todo
Sube pronto :)
Al fin estan arreglando las cosas.
ResponderEliminarMe encantoo!! Siguelaa :)
Subeeee virgiii
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