viernes, 8 de abril de 2016

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CAPITULO 2
Cuando detuvo el vehículo a unos metros de la casa de huéspedes, Tom metió
un fajo de billetes en el bolso de _______. Ella quiso protestar, pero Tom siguió
fumando su cigarrillo y la ignoró por completo.
— Ya te dije antes que lo del dinero quedaría entre nosotros —murmuró
mientras apagaba el motor. Apoyó el codo en la ventanilla abierta y se giró para
mirarla—. Hablaba en serio, pero si como te dije prefieres considerarlo como un
préstamo, eso es cosa tuya.
—Te prometo que te lo devolveré... algún día — contestó ella con aire miserable,
mordiéndose el labio. Con lo poco que ganaba apenas si le alcanzaría para pagar el
alquiler y comprarse la ropa que necesitara.
— Me da igual.
— Pues a mí no —repuso ella algo sulfurada. Dejó escapar un enorme suspiro—.
Oh, Tom, ¿qué voy a hacer? —gimió—. Por primera vez en mi vida me encuentro sola.
Ty se ha marchado a Arizona, y no tengo más familia que él... —de pronto se dio cuenta
de que estaba evidenciando su debilidad, y bajó la vista avergonzada —Disculpa, no me
hagas caso, ya sé que no debí haber dicho eso. Solo sé quejarme...
Tom no dijo nada. Nunca había visto a ________ desesperada, siempre estaba
tan compuesta y calmada... era algo nuevo y algo incómodo verla tan vulnerable.
—Si las cosas se te hicieran demasiado cuesta arriba —le dijo con voz queda—,
siempre puedes venirte a vivir conmigo.
Ella emitió una risa ahogada.
—Eso no haría mucho bien a nuestras reputaciones.
—Si las habladurías es lo que te preocupa —dijo Tom echando una bocanada de
humo—, podríamos casarnos —lo dijo de un modo indiferente, pero tenía los ojos fijos
en ella.
A _______ se le había cortado la respiración. Preguntándose si se trataría de una
broma cruel..
—¿Por qué querrías casarte conmigo?
Tom habría deseado no tener que contestar a eso. No podía admitir que aún
la amaba.
—Tú necesitas un lugar donde vivir —le dijo encogiéndose de hombros—, y yo
estoy harto de estar solo. Desde que Abby y Calhoun se casaron y se fueron, la casa
parece un maldito panteón.
—No es verdad, lo harías porque me tienes lástima— lo acusó ella.
—Tal vez —murmuró él dando otra calada a su cigarrillo —. Bueno, ¿y qué si es
así? —replicó molesto girándose hacia ella—. Tampoco es que tengas demasiadas
opciones: o aceptas mi dinero para alquilar una habitación a la señora Simpson, o te
quedas en el cochambroso almacén de la oficina de Barry Holman, exponiéndote a ser
seducida por él.
—Para ya con eso, ¿quieres? —masculló ella incómoda—. El señor Holman no es de
esa clase de hombres, y además, si ya no te importo, no tienes razón para mostrarte
tan posesivo respecto a mí.
—¿No la tengo? —repitió él clavando sus ojos oscuros en los de ella—. Tal vez,
pero me temo que es algo que no se puede evitar. Una vez estuvimos prometidos,
_______, y los sentimientos que implican esa clase de relación no mueren fácilmente.
—Menuda relación fue... —murmuró ella con un suspiro—. Nunca entendí por qué
querías casarte conmigo.
—Para mí no fuiste más que un tanto que me apunté —mintió él con frialdad—.
Eras una joven rica y sofisticada, y yo un chico provinciano lleno de ilusiones. Me lo
hiciste pasar muy mal, pero la venganza es un plato que se sirve frío, y aquí estamos,
yo me he convertido en un hombre influyente y con dinero, y tú te ves ahora humillada
por el destino —entornó los ojos — No pienses ni por un momento que quiero casarme
contigo porque quedé en mí algún rescoldo de pasión porque no lo hay.
_______ lo miró con amarga tristeza. No era capaz de perdonarla. Se casaría con
ella solo para hacerla suplicar su amor, un amor que él juraría una y otra vez que jamás
había sentido. Tenía gracia que la despreciara porque creía que se había acostado con
Gregor Wheelor, por algo que era una burda mentira. Aún era virgen, y sería desde luego
un tremendo shock para él si llegaban a casarse y lo averiguaba.
—No soy tan estúpida como para pensar que aún me deseas —le respondió—, no
después del modo en que herí tu orgullo —añadió alzando los ojos para estudiar el
arrogante rostro—. Pero sí creía que me querías un poco, aunque nunca lo dijeras.
Aquello era verdad. Nunca había llegado a saber qué quería casarse con ella.
Hasta aquella noche no había dado muestra alguna de desear llevarla a su cama y no
era un hombre que mostrara sus sentimientos de un modo abierto. Sin embargo,
posiblemente por lo enamorada que estaba ella de él, no había reparado jamás en lo
poco que él se daba.
—Si lo que quieres es una cierta seguridad —dijo Tom ignorando sus
palabras—, puedo dártela. Nunca te faltaría nada.....aunque lógicamente no tengo la
fortuna tu padre.
________ cerró los ojos al sobrevenirle una oleada de vergüenza. Precisamente su
padre y su propia ingenuidad eran los culpables de que él estuviera resentido. Sin
embargo, estaba claro que lo único que quería era venganza, y no estaba dispuesta a
ofrecersela en bandeja de plata.
—Tom, no me casaré contigo —le dijo al cabo rato—. Sería una locura
—murmuró.
Entonces de un modo inesperado, él puso su mano sobre la de ella, para
retirarla al instante.
—Es una casa muy grande —le dijo—. Solo viven López y María conmigo.
Además, ni siquiera tendrías que trabajar si no quisieras.
Lo que Tom le ofrecía era el cielo para ella... si tan solo lo hiciera de corazón
no por lástima. No, era peor, no lo hacía únicamente por lástima, lo hacía por vengarse
de su rechazo, y del infierno en que lo había sumido durante los últimos seis años. Su
orgullo exigía una compensación. ¿Y no se lo debía?, se dijo ________ con amargura, ¿no
se lo debía después de lo que le había hecho? Después de todo, aunque no tuviera su
amor, era lo que siempre había soñado; pasar el resto de su vida junto a él.
Desayunarían juntos, comerían juntos, cenarían juntos, tal vez viendo la televisión. Y
dormirían bajo el mismo techo. Su corazón latió apresurado. Quería aquello más que
nada en el mundo, lo quería desesperadamente.
— Imagino que tú no... Es decir, que no querrías.. —... «un niño». Era incapaz de
decirlo. Solo Dios sabía cómo se las arreglaría para soportar lo que tendría que
soportar para concebir uno.
—No, nunca te pediré el divorcio —contestó él malinterpretándola—. Soy un
hombre de palabra, y cuando me comprometo a algo, lo cumplo.
________ no pudo evitar reconocer en sus palabras una acusación hacia ella.
—¿Todavía me odias, Tom? —inquirió. Necesitaba saberlo.
Él se quedó mirándola un rato, fumando en silencio.
— Ya no estoy seguro de lo que siento por ti.
Aunque ________ hubiera preferido una ardiente declaración de amor, su
respuesta había sido sincera. Probablemente no debería aceptar su proposición porque
era una locura, pero no pudo resistir la tentación.
—Me casaré contigo, entonces, si es que lo dices en serio — murmuró sin
atreverse a alzar la mirada.
Tom se quedó paralizado, pero el pulso se le disparó al escuchar sus palabras.
________ no podía imaginarse la cantidad de noches que había pasado en vela, ansiando
tenerla junto a él, deseándola. Pero había perdido su confianza, y jamás podría
recuperarla. No había vuelta atrás. Solo le había ofrecido esa solución porque
necesitaba ayuda. Tenía que mantener la cabeza fría y los pies en el suelo. Tal vez
incluso ella llegara al punto de mostrarse amable con él por gratitud, haciéndole daño
otra vez. No podría bajar la guardia ni un momento, pero... ¡oh, Dios, la deseaba tanto!
—Muy bien, entonces no hace falta que vayamos a ver a la señora Simpson hasta
que lo hayamos planificado todo —dijo.
Puso de nuevo el coche en marcha, camino de su rancho. ¿Por qué le temblaban
las manos?, se preguntó molesto agarrando con más fuerza el volante. No podía dejar
que ella supiera hasta qué punto lo había afectado su respuesta.

Si a María y a López los sorprendió ver a Tom acompañado de ________, ninguno
de los dos dijo nada. El anciano desapareció por la puerta de la cocina, mientras que su
esposa les servía café con pastas. Tom no quería que se molestara, pero la mujer
insistió, así que no tuvo más remedio que sentarse en su sillón orejero tras hacer un
ademán a ________ para que hiciera otro tanto en el sofá que había enfrente.
—Gracias, María —le dijo ________ con una cálida sonrisa.
—No hay de qué, señorita, es un placer —repuso la mujer mexicana con otra
sonrisa—. Estaré en la cocina si me necesita, señorito —le dijo a Tom antes de salir
del salón, y cerrar la puerta discretamente.
—¿Solo, verdad? —inquirió él inclinándose hacia la mesita y señalando la cafetera
plateada—, y sin azúcar.
—Sí, gracias —asintió ella. La agradó que recordara como le gustaba el café.
Tras servirle, Tom le tendió la taza y sirvió otra para él, añadiendo en cambio
bastante leche y varias cucharadas de azúcar.
_______ se quedó mirándolo, preguntándose por qué habría aceptado su
proposición. Había sido una locura. Era como una fortaleza inexpugnable, y estaba
claro que lo único que le interesaba era vengarse de ella. Claro que... por otra parte,
tal vez viviendo bajo el mismo techo que él tuviera una oportunidad de demostrarle
que todo había sido una treta de su padre. Lo único que tenía que hacer para probarle
su inocencia, era hacer que la llevara a la cama, pero lo malo era que ahí residía el
problema: esa clase de intimidad le daba un miedo atroz.
— ¿Por qué te sonrojas? —inquirió Tom de pronto.
— Es que... hace calor aquí —balbució ella tras aclararse la garganta.
— ¿Tú crees? — repuso él lanzando una risotada. Tomó un sorbo de su café—. Por
si te lo estabas preguntando, tendrás tu propia habitación. No espero nada a cambio
de darte cobijo.
_______ se puso aún más colorada, y tuvo que contener el deseo de tirarle la taza
a la cabeza.
—Lo estás poniendo como si yo fuera una sin techo.
—Duele, ¿verdad? —dijo él con crueldad — En fin, lo cierto es que Tyler no
puede mantenerte y no puedes vivir holgadamente con lo que te paga Barry Holman... y
no es que le critique por ello, pero es un hecho que las secretarias de las pequeñas
ciudades de provincia no ganan demasiado.
— El dinero no me importa demasiado— repuso ella a la defensiva.
— Oh, claro que no —dijo Tom sarcástico. Y tomó otro sorbo de su café.
— Escucha, Tom... Fue todo idea de mi padre lo del falso compromiso con Gregor
Wheelor y..
— Tu padre jamás me habría hecho algo así— cortó él con aspereza. Un brillo
amenazador cruzó sus ojos al inclinarse hacia delante— . No lo uses como chivo
expiatorio solo porque esté muerto. Siempre me trató como a un amigo.
«Eso es lo que tú crees», pensó ella con amargura.
Estaba claro que no serviría de nada tratar de explicarle. No comprendía que
Tom lo defendiera de ese modo solo porque su padre hubiera fingido que lo
Apreciaba.— Jamás volverás a fiarte de mí, ¿no es cierto? — le preguntó con suavidad.
Tom se quedó estudiando un instante su bello rostro, los ojos verdes que se
miraban en los suyos.
— No, un gato escaldado huye del agua. Pero si crees que me partiste el
corazón, estás muy equivocada. Me di cuenta muy pronto de cómo eras en realidad, y
heriste mi orgullo, pero no llegaste a mi corazón.
— No creo que ninguna mujer lo haya hecho. No dejas que nadie se te acerque
—repuso ella en el mismo tono suave, recorriendo con el dedo el borde de la taza.-
Abby me dijo que hacía mucho que no salías con nadie.
—Tengo treinta y siete años —le recordó Tom—. Hace bastante que dejé atrás
mis días de vivalavirgen, antes incluso de empezar a salir contigo —apuró el café y
dejó la taza sobre la mesita. La miró fijamente.— Y los dos sabemos que tú también
tuviste los tuyos, y con quién.
—No me conoces en absoluto, Tom —le espetó ________—. Ni ahora, ni antes
tampoco. Antes me dijiste que para ti era un símbolo de estatus social, y al volver la
vista atrás, supongo que así era en efecto — dijo riéndose con amargura—, porque
recuerdo como me llevabas a todas partes, para exhibirme ante tus amigos. Me sentía
como uno de esos caballos purasangre que Ty solía llevar a las carreras de
obstáculos.
—Si te llevaba a todas partes conmigo era porque eras bonita y dulce, y porque
me gustaba estar contigo — repuso él con aspereza—. Todo eso de que te deseaba
por tu estatus no era más que una tontería.
—Vaya, gracias por decírmelo —murmuró ________ recostándose en el sofá—. En
fin, supongo que de todos modos, como tú decías, ya no importa demasiado— apuró
también su café y dejó la taza sobre la mesita —. ¿Vamos a tener una boda por la
iglesia? —le preguntó.
—¿No te parece que ya somos un poco mayorcitos para esa clase de ceremonia? —respondió él.
—Yo quiero casarme por la iglesia —insistió ella.
—Muy bien, tendrás tu boda por la iglesia. Puedes quedarte en casa de la señora
Simpson hasta que nos casemos, así será todo más discreto —Tom alzó los ojos
entornados hacia ella — . Solo hay una cosa que quiero que quede bien clara: Ni se te
ocurra presentarte ese día con un vestido blanco, porque si lo haces, te dejaré
plantada en el altar.
—¿Y qué crees que pensarán las mujeres de la congregación si no voy de
blanco? —dijo ella con una mirada dolida en los ojos verdes.
Tom se sintió mal. Quería vengarse por su romance con Gregor Wheelor, pero lo
cierto era que no quería verla herida.
—Puedes ponerte algo que sea de color crema —concedió a regañadientes.
El labio inferior de _______ temblaba de rabia.
—Llévame a la cama—le dijo. Lo desafió con la mirada, pero un rubor intenso tiño
sus mejillas, y se estremeció ante su propio atrevimiento—. ¡Si crees que miento
acerca de mi inocencia, puedo demostrarte que digo la verdad!
Sin embargo, antes de que Tom, que se había quedado de piedra, pudiera
reaccionar, llamaron a la puerta y entró López con mensaje para Tom.
—Tengo unos asuntos que atender—le dijo este a _______ tras leer la nota que le
tendió López—. Puedo llevarte a la casa de huéspedes y luego tal vez quieras llamar a
Abby para que te ayude con los preparativos de la boda: las invitaciones y demás.
_______ no discutió. Se sentía moralmente agotada. ¿Sería capaz de avergonzarla
públicamente, como una adúltera exhibida por las calles? Apretó los dientes
obstinada mientras subían al coche. No iba a permitírselo, iría de blanco, y si la
dejaba tirada frente al altar, tal vez fuera lo mejor después de todo. Además, sabía
que Tom era perro ladrador pero poco mordedor, por lo que seguramente no
pretendía llevar a término esa amenaza ....o al menos eso era lo que ella quería creer. ¡
Si tan solo las cosas pudieran volver a ser como seis años atrás...!
_______ había conocido a los Kaulitz de toda la vida. De hecho, su hermano
Tyler y Calhoun, el hermano de Tom, eran muy amigos, lo cuál implicaba que ella y
Tom se veían de vez en cuando. Al principio se había mostrado frío y distante, pero
_______ se lo había tomado como un reto, y había empezado a picarlo, y a flirtear con él
de un modo ingenuo... y el cambio que se produjo en él fue espectacular. En una ocasión
habían acudido a una fiesta de Halloween que organizaba un amigo mutuo, y alguien le
había dado a ______ una guitarra, pidiéndole que tocara. Tom se había sorprendido
de su habilidad con aquel instrumento, pero al rato su anfitrión apareció con otra
guitarra e insistió en acompañarla. Ella trató tocar más despacio, pero él era bastante
torpe, y finalmente Tom se acercó, y sin una palabra extendió la mano hacia el
anfitrión para que le dejase la guitarra ,y este accedió con una sonrisa que _______ no
comprendería hasta momentos después, cuando Tom se sentara junto a ella, e
interpretara La rosa de San Antonio con tanta pasión que los presentes aplaudieron
entusiasmados. Después, tocaron una canción juntos, sin dejar de mirarse y, al llegar a
la última nota, Tom le dedicó una sonrisa tan encantadora, que ella le entregó en ese
instante su corazón.
No fue algo repentino, en realidad. Hacía mucho que la había impresionado lo
cariñoso y amable que podía ser, como cuando Calhoun y él se convirtieron en los
tutores legales de Abby al morir sus padres en aquel accidente de coche.
Además, Tom estaba siempre dispuesto a echar una mano a quien la necesitase,
y no había otro hombre en Jacobsville más generoso y trabajador que él. Cierto que
tenía un fuerte temperamento, pero sus hombres lo respetaban, porque no les exigía
nada que no se exigiese a sí mismo. Era copropietario del negocio junto con su
hermano, pero él era siempre el primero en llegar y el último en marcharse cuando
había algo que acabar. Tenía tantas cualidades admirables... Además, en aquella época,
______ era joven e impresionable, y tenía la edad justa para enamorarse perdidamente
de un hombre mayor que ella.
Después de aquella noche se tropezaban en todas partes: en el restaurante
donde almorzaba los martes y los jueves con una amiga; en distintos eventos sociales;
en los mercadillos benéficos; cuando iba a dar un paseo a caballo cerca del rancho de
los Kaulitz... Entonces no se había imaginado siquiera que ella pudiera ser la razón
por la que de repente un hombre tan ocupado parecía tener tanto tiempo libre ni por
qué le había dado por frecuentar los lugares que ella frecuentaba. Sin embargo, se
había enamorado de él y, cada segundo que pasaba a su lado, se enamoraba más y más
de él.
Y de pronto, un día, todo cambió. Habían ido a hacer una excursión juntos a
caballo, y tras detenerse para que descansaran sus monturas, se habían puesto a
pasear hasta que Tom se paró bajo un árbol, apoyándose en un tronco. No dijo una
palabra, pero la mirada en sus ojos no podía ser más elocuente. Tenía un cigarrillo en la
mano derecha, pero le tendió la otra a _______. Ella no sabía qué iba a pasar, pero
tomó su mano. El corazón le palpitaba con violencia, y no podía dejar de observar los
labios de él con ansiedad. Quizá Tom sabía que lo deseaba, pero no se aprovechó de
ello.
La atrajo hacia sí. Solo sus manos se tocaban. Los ojos negros de Tom
buscaron los iris verdes de _______, inclinó despacio la cabeza, dándole tiempo para
dudar, para apartarse, para mostrarle que no quería lo mismo que él... Pero _______ sí
lo quería. Se quedó muy quieta, sin cerrar los ojos, hasta que los labios de Tom
rozaron los suyos suavemente. Un instante después él alzó de nuevo la cabeza y volvió
a mirarla.
Dejó caer el cigarrillo sobre la hierba y lo aplastó con la punta de la bota,
mientras el corazón de ________, amenazaba con salírsele del pecho. Los brazos de
Tom la rodearon atrayéndola un poco hacia sí, se inclinó de nuevo sobre ella, y la
besó con ternura y respeto. _______ respondió, besándolo del mismo modo, le pasó los
brazos por encima de los hombros, y dejó que su mente se hundiese entre lo que
parecían interminables oleadas de placer.
Tom se apartó al cabo de un largo minuto y la soltó sin decir nada, para a
continuación tomarla de la mano y seguir caminando.—¿Quieres una boda a lo grande, o te conformarías con una por lo civil? —le
preguntó de improviso, como si le estuviera hablando del tiempo.
Y así fue como se prometieron. Aquella noche Tom fue a su casa para darle
juntos la noticia a su padre. Fue un tremendo shock para el viejo Bass Jacobs, pero no
se lo dejó entrever, recobrando pronto la compostura y charlando animadamente con
Tom, dándole la bienvenida a la familia. Después, _______ acompañó a Tom a su
rancho para comunicarles la buena nueva también a Calhoun y a Abby, pero el primero
había volado a Oklahoma para ver a un hombre por negocios, y Abby había dejado una
nota para decir que iba a pasar la noche en casa de una amiga. Así pues, se
encontraron sin esperarlo con la casa para ellos dos solos. _______ recordaba vivamente
como se habían reído y brindado por su futura felicidad. Tom la había abrazado y
la había besado de un modo muy diferente, y ella se había sonrojado ante la intimidad
de sentir la lengua de él en su boca.
— _______, vamos a casarnos —le susurró él encantado ante ese pudor—, no te
haré daño.
—Lo sé —respondió ella ocultando el rostro en su camisa blanca—, es solo que
esto es nuevo para mí, el estar así... contigo.
—También es nuevo para mí —murmuró él. Su tórax subía y bajaba.
Se desabrochó la camisa, botón a botón, la abrió, y colocó suavemente las manos
de ella en su pecho bronceado y musculoso.
—Acaríciame, _______ —la instó.
Ella se puso un poco nerviosa, pero cuando él se inclinó para tomar sus labios una
vez más, logró empezar a relajarse y a disfrutar del tacto de su piel y de su aroma.
Tom apretó las manos de ________ más fuertemente contra sí, y cuando ella lo
miró a los ojos, vio en ellos una expresión que no había visto antes en todas las
semanas que habían estado saliendo, algo salvaje y fuera de control. Se estremeció al
comprender que se trataba de deseo, pero antes de que pudiera reaccionar, Tom le
pasó la mano por debajo de la nuca, atrayéndola hacia sus labios, devorándolos con
besos breves como mordiscos, que tuvieron en ella un efecto inesperado y
sorprendente.
Gimió asustada por aquellas sensaciones desconocidas , pero para Tom un
gemido tenía un significado totalmente distinto. Creyó que estaba tan inmersa en
placer como él, y las incursiones de su boca se hicieron más insistentes a la vez que
bajó las manos hasta las caderas de ella, alzándola hacia sí en un abrazo que la dejó sin
sentido.
Sabía muy poco acerca de los hombres y del sexo, los contornos rígidos de
cierta parte de la anatomía de Tom le indicaron muy gráficamente que estaba
excitándose y lo sintió gemir dentro de su boca mientras se frotaba contra ella.
_______ trató de revolverse, pero él era muy fuerte, y la pasión lo tenía
desbocado. De hecho, no se percató de que ella estaba tratando de apartarse de él
hasta que _______ despegó los labios de los suyos y lo empujó rogándole que parara.
Tom alzó la cabeza con la respiración entrecortada y la frustración escrita en
la mirada.
—_______... — gimió él desesperado.
— ¡Suéltame! —le suplicó ella—, por favor, Tom...no...
—Pararé antes de que lleguemos al final —le susurró él contra sus labios,
inclinándose para besarla de nuevo.
Las protestas de _______ se vieron ahogadas por la cálida boca de él, y de pronto
notó que la alzaba, en volandas y la llevaba al sofá, tendiéndola sobre los suaves
cojines.
La insoportable necesidad de ella hizo que Tom se estremeciera antes de
volver a besarla con fiereza, tumbándose encima. A _______ le estaba entrando
verdadero pánico. Sabía lo que podía ocurrir, y era muy posible que él, a pesar de sus
intenciones, no fuera capaz de detenerse llegado el momento.
— ¡Tom! —lo llamó suplicante.
— No voy a arrebatarte tu castidad, _______ —murmuró él deslizando las manos
hacia sus caderas—. Oh, Dios, cariño, no me hagas esto. Déjame que te ame, _______...
Sus últimas palabras se vieron ahogadas al presionar sus labios de nuevo contra
los de ella, con mayor ansia aún. A _______ pronto le quedó patente la absoluta falta de
control de Tom al sentir cómo empujaba sus caderas hacia las de ella, y cómo sus
manos buscaban sus senos, pero fue al meter él una rodilla entre sus piernas cuando
le entró verdadero pánico.
Trató otra vez, de revolverse, y al cabo de un rato por fin él se percató de su
Oposición. Alzó la cabeza, con la llama de la pasión todavía en sus ojos negros, y se
quedó mirándola un instante, desconcertado. Al leer el rechazo en la expresión de
_______ y notar la rigidez de su cuerpo, se apartó de ella y se puso de pie. Pasó un buen
rato antes de que ella recobrara el aliento, y para entonces Tom se había alejado
varios metros, y estaba apoyado en un mueble fumando un cigarro.
Tras varios minutos de tenso silencio, él sirvió brandy en dos vasos, y le tendió
uno a ________, sonriendo burlón ante el modo en que ella evitó rozarle siquiera la mano
al tomarlo.
—Espero que sepas que no tengo planeado dormir en otra habitación cuando nos
casemos —le dijo sombrío.
—Lo sé —murmuró ella tomando un sorbo del vaso. Las manos le temblaban de un
modo exagerado. Quería explicarle lo que le ocurría, pero Tom, con su actitud no se lo estaba poniendo nada fácil—. Tom, yo .... soy virgen.
— ¿Acaso crees que no lo sé? —masculló él. Se volvió a mirarla, pero su rostro
era una máscara impenetrable. — ¡Por amor de Dios, vamos a casarnos! ¿Esperas que
me mantenga a un metro de ti hasta que te haya puesto el anillo en el dedo?
________ enrojeció y bajó la vista al vaso.
—Tal vez.... tal vez sería lo mejor —dijo en un hilo de voz.
—Teniendo en cuenta mi falta de control, quieres decir— apuntó él en un tono
gélido que jamás había usado antes con ella.
Apuró el brandy y al cabo de un rato pareció disiparse su ira, para alivio de
_______. No se disculpó, se acercó a ella, la tomó de la mano y le sonrió como si nada
hubiera pasado. Siguieron bebiendo juntos y, cuando los efectos del alcohol
empezaban a evidenciarse en ambos, le enseñó una canción de taberna mexicana. En
ese momento entraron María y López, que volvían de una fiesta, y tras una buena
regañina de la mujer a Tom por enseñarle una canción tan grosera , él la había
llevado de vuelta a casa.
_______ había esperado el día de la boda con ilusión, pero también con miedo.
Temía que llevado aquella pasión desenfrenada, se olvidara de no hacerle daño.
Durante los días que siguieron, no obstante, la demostración de amor más
apasionada que le hizo Tom fue tomarla de la mano y besarla en la mejilla, así que
_______ se relajó y volvió a disfrutar de su compañía.
Y entonces, de pronto, su padre puso fin a su relación. Le dijo que debía dejar a
Tom si no quería verlo perder todo cuanto tenía. Tom acabaría odiándola, le dijo,
la culparía por haberlo dejado en la ruina, y su matrimonio no tendría ninguna
posibilidad, porque su orgullo se encargaría de destrozarlo.
Por aquel entonces ella era muy joven e ingenua, mientras que su padre era un
perro viejo en cómo conseguir siempre lo que se proponía. Consiguió la ayuda de Gregor
Wheelor, prometiéndole una beneficiosa fusión, y la obligó a mentir a Tom,
admitiendo que tenía un romance con Gregor, y que solo le interesaban el dinero y una
elevada posición social, cosas que Tom no podía darle.
Hacía ya tanto tiempo de eso, se dijo ________, y había habido tanto dolor... Ella
solo había querido proteger a Tom, evitarle la agonía de perder todo aquello por lo
que su familia y él habían trabajo tan duramente. Y sin embargo, al mismo tiempo,
había sacrificado su propia felicidad. No podía culpar a Tom por la frialdad con que
la trataba. Además, no se culpaba a sí misma solo por haberlo hecho sufrir tanto,
sino también por no haber sido honesta con él respecto a la razón por la que le daba
pánico que la tocara.
Iba a casarse con ella por lástima, no por amor. Y estaban también sus deseos
de venganza, claro. No sabía cómo iba a sobrellevar el vivir con él, pero estaba
segura de que tan solo la proximidad lo llevaría a cambiar de actitud. Tal vez incluso,
algún día, reuniría el coraje suficiente para decirle la verdad y hacerle comprender.
Había dicho que se casaría con él, y no iba a echarse atrás. No, iba a tratar de
hacer que aquello funcionara.



OTRO CAPITULO MAS ... 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))

4 comentarios:

  1. :O (Tn) se casara con Tom huyyy eso es un buen inicio entre ellos, me encantoooo espero el próximo cap..

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  2. Me muero! X.x
    Quierooooooo mass capitulossss😂
    Ugh pobre (Tn)
    Porfa subi capi pronto

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  3. Sii por fa agrega mañanaaa!
    Me encantaa :)

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