lunes, 18 de abril de 2016

11 - FINAL

Capítulo 11
Calhoun y Abby no sabían qué hacer. Tom se había quedado catatónico cuando
la mujer tras el mostrador le dijo que el avión ya había despegado. Se desmoronó, y
cayó al suelo, quedándose sentado con las piernas flexionadas, temblando
incontrolablemente. Las lágrimas rodaban por sus mejillas, y miraba fijamente las
losetas con los ojos muy abiertos, espantado por lo que había hecho.
No paraba de repetir «la he perdido, la he perdido...», y de nada servía que le
dijeran que la encontrarían, costara lo que costara.
Solo entonces, al levantar Calhoun la cabeza un instante, vio entre la gente que
iba y venía, una figura de pie, a lo lejos, observándolos, con una maleta en las manos.
_______ se acercó lentamente donde se encontraban, y se detuvo frente a Tom.
Este, como atraído por un imán, alzó los ojos hacia ella, y Abby y Calhoun se alejaron
discretamente, dejándolos a solas.
—Estás aquí... —murmuró Tom incrédulo.
—Iba a marcharme —admitió _______ con lágrimas en los ojos—... pero no pude.
Siento haber huido de este modo, pero ya no podía aguantar más.
—No tienes por qué disculparte —repuso Tom secándole las mejillas con los
pulgares—. Nunca te di una oportunidad. Creí que te había perdido... Y no podía
soportarlo, no podía soportar la idea de perder todo lo que amo...
________ esbozó una sonrisa y le tomó la mano entre las suyas.
—¿Por qué no me dijiste nunca que me amabas? Yo jamás he dejado de amarte,
Tom, y nunca podré dejar de amarte. Tú eres lo único que yo quiero.
La otra mano de Tom se aferró a las suyas.
—¿Acaso no lo sabías... aunque no te lo dijera con palabras? —murmuró mirándola
a los ojos con amor—. Habría cruzado brasas descalzo si tú me lo hubieras pedido. Tú
eres todo mi mundo, _______. Te amo...
________ se acercó más a él y lo rodeó con sus brazos. Tom la tomó por la
cintura y la besó en la frente.
—Oh, Dios, ______... Si tú supieras... Yo creía que te habías casado conmigo solo
porque estabas sola y asustada.
—Y yo creía que me lo habías pedido porque te daba lástima —le contestó ella sin
tratar de retener ya las lágrimas.
Tom se puso de pie y la abrazó con fuerza, y la besó con ternura en los labios.
—Salgamos de aquí... Oh, _______, ________, creí que me moriría... Creí que te había
perdido...

Calhoun y Abby los llevaron directamente a casa.
—¿Por qué no venís a casa a cenar? —les propuso Abby cuando se bajaron del
coche—. María me dijo que ella y López se van a casa de su hermana, y no creo que
ninguno de los dos tengáis muchas ganas de cocinar.
—Eso sería estupendo —se lo agradeció Tom—. Gracias por todo... a los dos.
—Vosotros haríais lo mismo por nosotros —contestó Calhoun asomándose por la
ventanilla de Abby y guiñándoles un ojo—. Os esperamos a las siete.
Los despidieron y entraron en la casa, siendo recibidos por una María eufórica
de ver de vuelta a _______. Tom la alzó en sus brazos y le plantó un sonoro beso en la
mejilla.
—Gracias por haber llamado a Abby, María, te estaremos agradecidos
eternamente —le dijo _______ abrazándola.
La mujer se sonrojó, asegurándoles que no había hecho nada excepcional, y
después se disculpó, diciéndoles que tenía que ayudar a López a recoger las cosas,
porque se iban dentro de media hora.
Tom y _______ entraron de la mano en la casa, se sentaron en el salón,
abrazados el uno al otro.
—Te quiero, _______, aunque nunca haya encontrado el modo de decírtelo —le dijo
besándola dulcemente.
—Acabas de hacerlo —sonrió _______ devolviéndole el beso apasionadamente.
—Si pudiera te compensaría por esos seis años, y por el tiempo que llevamos
casados y no te he tratado como debería.
—Ya me has compensado por ello, Tom —le dijo ella con dulzura. Tomó su mano
y la colocó despacio sobre su vientre—. Llevo dentro de mí un hijo tuyo — le dijo
mirándolo a los ojos.
Tom ya lo sabía, pero oírlo de labios de ella lo hizo cien veces más hermoso, y
más real. Le acarició el vientre con suavidad mientras volvía a besarla.
—Voy a dejar el trabajo —le dijo ella de pronto—. Creo que Tammy y el señor
Holman se las apañarán muy bien sin mí.
—No tienes por qué hacerlo por mí, ________. He sido muy egoísta.
—No se trata de eso, Tom. Ahora nuestro bebé es mi prioridad. Además, tal
vez haga unos cursos, o vuelva a hacer labores de voluntariado social.
Tom se rio.
— ¿De cuántos meses estás?
—Creo que solo de seis semanas —murmuró ella.
—La primera vez que hicimos el amor —comentó él haciendo cálculos mentales.
_______ ocultó el rostro en el hueco de su cuello, sonrojándose.
—Sí, creo que sí —asintió entre risas.
—No está mal, ¿eh? A la primera —se pavoneó Tom con una sonrisa lobuna.
—No está «nada» mal —murmuró ella alzando la cabeza hacia él.
Tom agachó la suya para tomar sus labios, y ella se relajó, dejando que la
acariciara. Suspiró dentro de su boca, y le echó los brazos al cuello para atraerlo más
hacia sí. Los besos se fueron volviendo más apasionados, y pronto ________ pudo notar
que él la deseaba. Había aprendido sus señales, pero aquella vez sería diferente, porque
sabía que él la amaba y él sabía que ella a él también. 
—La primera vez que lo hicimos... también fue aquí —murmuró _______ mientras
Tom le iba desabrochando uno a uno los botones de la camisa.
—Si lo prefieres siempre nos queda la alfombra... —bromeó él.
—Tom... —se rio ella ante la ocurrencia.
—¿Qué? Es bastante gruesa, mullida y suave. Y además nadie nos verá. Y para
aseguramos...
Se levantó, aún sonriendo, y fue a cerrar la puerta del salón con pestillo. Se
quitó la camisa observando como ella miraba su torso desnudo con puro deleite.
Después, Tom la tumbó sobre la alfombra, echándose junto a ella, le
desabrochó la falda, y se deshizo de la ropa interior con destreza y sensualidad.
Los temores de _______ se habían desvanecido después de la primera vez, y su
cuerpo confiaba plenamente en ______, sabiendo los placeres que le aguardaban más
adelante.
Durante largo rato, no satisfecho con verla estremecerse y gemir, Tom se
dedicó por entero a excitarla, hasta que la tuvo completamente a su merced. Solo
entonces se fue desvistiendo él también, mientras iba devorando las suaves curvas de
ella y su cremosa piel.
_______ alzó la vista, enturbiada por el deseo, cuando vio que Tom se arqueaba
sobre ella, apoyando el peso en los brazos, y se concentró maravillada en el contacto
entre ambos cuando la poseyó.
— ¡Oh, Tom! —gimió al sentir que comenzaba a moverse dentro de ella.
—Te quiero —susurró él—. Nunca te he demostrado cuánto, pero ahora voy a
hacerlo... No te muevas, cariño, voy a llevarte directo a las estrellas.
Posó su boca sobre la de ella, y comenzó a murmurarle palabras de amor,
palabras que subrayaba con pequeños besos y caricias. Aquella vez no tenía que
contenerse, no había barreras, pero aun así, ajustó sus movimientos a las necesidades
del cuerpo de _______, tratándola con exquisita ternura. Y de pronto, en medio de aquel
fuego lento, la escuchó gemir cada vez con más fuerza mientras se adentraba con él
en el remolino del placer.
Cuando hubieron alcanzado la cima, _______ notaba que no podía dejar de temblar,
y se agarró a los fuertes hombros de Tom, pero él estaba igual.
—Está bien, no pasa nada... —la tranquilizó él besándola en la frente—. Es
normal... es lo que pasa cuando se desciende de repente de las alturas a las que
nosotros hemos volado.
—Nunca antes había sido tan increíble —murmuró ________.
—Eso es porque nunca lo habíamos hecho con tanta pasión, abriéndonos el uno al
otro.
_______ le tocó el rostro con dedos temblorosos.
—No quiero parar, Tom.
—Yo tampoco... —susurró él—. Y tampoco tenemos por qué hacerlo. Estamos
solos, y no tenemos otra cosa que hacer. ¿Qué te parece si subimos arriba y
averiguamos si podemos superarlo?
Y se levantó, ofreciéndole una mano para ayudarla. ________ la tomó y se incorporó
también, pero echó un vistazo al montón de prendas desperdigadas por el suelo.
—Tom... ¿y nuestra ropa?
Pero él ya la había tomado en brazos y se dirigía con ella hacia la puerta.
— Seguirá ahí cuando bajemos —le prometió divertido.

Ya había atardecido cuando se despertaron, exhaustos pero satisfechos.
—Um... qué sed tengo... —murmuró _______.
—Yo también —dijo él levantándose de la cama y estirándose—. ¿Qué te
apetece? ¿Un poco de té helado y algo de comer?
— Estupendo —asintió ella—. No tardes —dijo tumbándose mimosa.
Tom miró en derredor buscando algo con lo que taparse, pero se habían
quedado en la habitación de invitados porque era la que estaba más cerca, y
finalmente tuvo que ir al baño a por una toalla para liársela en torno a las caderas. La
más grande era una toalla de playa con una rana gigante estampada en ella.
—Por Dios, ________... ¿No podías haber comprado algo más discreto? —gruñó.
A ella sin embargo daba la impresión de parecerle muy divertido.
—¿Qué tiene de malo? Me encantan las ranas.
Tom ignoró sus risitas y bajó a la cocina, donde preparó unos sandwiches, y los
colocó en una bandeja con unos vasos y la jarra de té helado.
Sin embargo, justo cuando salía y se dirigía hacia las escaleras, se abrió la
puerta de la casa y apareció Calhoun. Se quedó de piedra, mirando con los ojos como
platos a su serio hermano, vestido solo con una toalla con una rana gigante estampada.
—Eee... Pensé que ibais a venir a cenar a casa — comenzó Calhoun.
Tom lo había olvidado por completo.
—Como eran más de las siete y media llamamos, pero no contestabais y pensamos
que habría ocurrido algo y por eso vine a ver... —continuó Calhoun sin poder apartar los
ojos de la rana.
Tom recordó que había descolgado el telefono antes de llevar a _______ arriba.
—Um... No, no ha pasado nada. Estaba... dándome una ducha —improvisó, algo
avergonzado de que su hermano pequeño lo hubiera pillado en una situación tan
comprometedora, aunque estuviera en su propia casa.
Calhoun vio la puerta del salón abierta, y el reguero de ropa por el suelo.
—¿Y esa ropa? —dijo para picarlo.
—Iba a... meterla a la lavadora. Y me entró hambre.
—Pero si os habíamos invitado a cenar.
—Bueno, solo iba a tomar un tentempié —farfulló Tom sonrojándose por la
insistencia.
—¿Y dónde está _______?
—Em... arriba, estaba cansada y se echó.
Pero entonces, la voz de _______ se escuchó desde el piso de arriba.
—Tom... ¿vas a subir ya? Me siento sola —dijo como haciendo pucheros.
Tom se puso rojo como un tomate mientras Calhoun se aguantaba la risa a
duras penas.
—Bueno, cuando acabes de meter la ropa en la lavadora, darte esa ducha y tomarte el
tentempié, venid a casa —le dijo — . Pero ponte algo menos... llamativo —y se marchó.
Tom subió las escaleras con la poca dignidad que le quedaba y dejó la bandeja
sobre la cama.
—Me ha parecido oír la voz de alguien hablando contigo abajo —le dijo _______
mientras se servía té.
—Era Calhoun. ¿Te acordabas tú de que nos habían invitado a cenar?
— ¡Cielos, no, lo había olvidado! —exclamó ella llevándose una mano a la boca.
—Y yo.
—No te preocupes, Tom —le dijo _______ al verlo tan enfurruñado—. Calhoun y
Abby lo entenderán, están casados.
—Lo sé, pero resulta un poco incómodo —repuso él—. Y conociendo a mi hermano,
prepárate, va a pasarse toda la cena picándonos.
Ella se rio y lo besó en la mejilla.
—________... —le dijo él de pronto—. ¿Me habrías dicho lo del bebé si te hubieras
marchado?
Ella asintió con la cabeza.
—Tenías derecho a saberlo. Además, nunca pensé en abandonarte, Tom, solo
necesitaba tiempo para pensar. Habría vuelto a tu lado: ya no sé vivir sin ti. Y tú,
¿habrías ido tras de mí?
—Por supuesto. Ya me imaginaba recorriendo la ciudad meses y meses, pero no
habría desesperado, habría buscado hasta en el último rincón.
—Lo sé —murmuró ella besándolo suavemente. Lo quería tanto que sentía que el
corazón le iba a explotar de felicidad—. Um... tengo un hambre terrible, me comería
una vaca entera.
—Llamaré a Abby para que la vaya preparando...
_______ se rio. Fuera, la noche estaba cayendo, y a unos kilómetros de allí, Abby
estaba recalentando el estofado de carne con verduras que había preparado, mientras
Calhoun descorchaba una botella de champán. Había tratado de decirle que esa bebida
no iba precisamente con la comida tan sencilla que había preparado, pero él insistió, así
que, entre risas, Abby fue a buscar las copas de champán. En el fondo, Calhoun tenía
razón: había mucho que celebrar.

Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 2 – Justin.


HOLA!!! BUENO PUES ... ESTE ES EL FINAL DE ESTA HERMOSA HISTORIA ... AHORA A CONTINUACION TENDREMOS A TYLER, EL HERMANO DE SHELBY ... BUENO GRACIAS POR LEER ESTA HERMOSA SERIE ... HAY MUCHO MAS ... HASTA PRONTO :))

AUTORA: DIANA PALMER
TOM KAULITZ: JUSTIN BALLANGER
_________: SHELBY JACOBS ... 


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