Capítulo 11
Calhoun y Abby no sabían qué hacer. Tom se había quedado
catatónico cuando
la mujer tras el mostrador le dijo que el avión ya había
despegado. Se desmoronó, y
cayó al suelo, quedándose sentado con las piernas
flexionadas, temblando
incontrolablemente. Las lágrimas rodaban por sus
mejillas, y miraba fijamente las
losetas con los ojos muy abiertos, espantado por lo que
había hecho.
No paraba de repetir «la he perdido, la he perdido...», y
de nada servía que le
dijeran que la encontrarían, costara lo que costara.
Solo entonces, al levantar Calhoun la cabeza un instante,
vio entre la gente que
iba y venía, una figura de pie, a lo lejos, observándolos,
con una maleta en las manos.
_______ se acercó lentamente donde se encontraban, y se
detuvo frente a Tom.
Este, como atraído por un imán, alzó los ojos hacia ella,
y Abby y Calhoun se alejaron
discretamente, dejándolos a solas.
—Estás aquí... —murmuró Tom incrédulo.
—Iba a marcharme —admitió _______ con lágrimas en los
ojos—... pero no pude.
Siento haber huido de este modo, pero ya no podía
aguantar más.
—No tienes por qué disculparte —repuso Tom secándole las
mejillas con los
pulgares—. Nunca te di una oportunidad. Creí que te había
perdido... Y no podía
soportarlo, no podía soportar la idea de perder todo lo
que amo...
________ esbozó una sonrisa y le tomó la mano entre las
suyas.
—¿Por qué no me dijiste nunca que me amabas? Yo jamás he
dejado de amarte,
Tom, y nunca podré dejar de amarte. Tú eres lo único que
yo quiero.
La otra mano de Tom se aferró a las suyas.
—¿Acaso no lo sabías... aunque no te lo dijera con
palabras? —murmuró mirándola
a los ojos con amor—. Habría cruzado brasas descalzo si
tú me lo hubieras pedido. Tú
eres todo mi mundo, _______. Te amo...
________ se acercó más a él y lo rodeó con sus brazos.
Tom la tomó por la
cintura y la besó en la frente.
—Oh, Dios, ______... Si tú supieras... Yo creía que te
habías casado conmigo solo
porque estabas sola y asustada.
—Y yo creía que me lo habías pedido porque te daba
lástima —le contestó ella sin
tratar de retener ya las lágrimas.
Tom se puso de pie y la abrazó con fuerza, y la besó con
ternura en los labios.
—Salgamos de aquí... Oh, _______, ________, creí que me
moriría... Creí que te había
perdido...
Calhoun y Abby los llevaron directamente a casa.
—¿Por qué no venís a casa a cenar? —les propuso Abby
cuando se bajaron del
coche—. María me dijo que ella y López se van a casa de
su hermana, y no creo que
ninguno de los dos tengáis muchas ganas de cocinar.
—Eso sería estupendo —se lo agradeció Tom—. Gracias por
todo... a los dos.
—Vosotros haríais lo mismo por nosotros —contestó Calhoun
asomándose por la
ventanilla de Abby y guiñándoles un ojo—. Os esperamos a
las siete.
Los despidieron y entraron en la casa, siendo recibidos
por una María eufórica
de ver de vuelta a _______. Tom la alzó en sus brazos y
le plantó un sonoro beso en la
mejilla.
—Gracias por haber llamado a Abby, María, te estaremos
agradecidos
eternamente —le dijo _______ abrazándola.
La mujer se sonrojó, asegurándoles que no había hecho
nada excepcional, y
después se disculpó, diciéndoles que tenía que ayudar a
López a recoger las cosas,
porque se iban dentro de media hora.
Tom y _______ entraron de la mano en la casa, se sentaron
en el salón,
abrazados el uno al otro.
—Te quiero, _______, aunque nunca haya encontrado el modo
de decírtelo —le dijo
besándola dulcemente.
—Acabas de hacerlo —sonrió _______ devolviéndole el beso
apasionadamente.
—Si pudiera te compensaría por esos seis años, y por el
tiempo que llevamos
casados y no te he tratado como debería.
—Ya me has compensado por ello, Tom —le dijo ella con
dulzura. Tomó su mano
y la colocó despacio sobre su vientre—. Llevo dentro de
mí un hijo tuyo — le dijo
mirándolo a los ojos.
Tom ya lo sabía, pero oírlo de labios de ella lo hizo
cien veces más hermoso, y
más real. Le acarició el vientre con suavidad mientras
volvía a besarla.
—Voy a dejar el trabajo —le dijo ella de pronto—. Creo
que Tammy y el señor
Holman se las apañarán muy bien sin mí.
—No tienes por qué hacerlo por mí, ________. He sido muy
egoísta.
—No se trata de eso, Tom. Ahora nuestro bebé es mi
prioridad. Además, tal
vez haga unos cursos, o vuelva a hacer labores de
voluntariado social.
Tom se rio.
— ¿De cuántos meses estás?
—Creo que solo de seis semanas —murmuró ella.
—La primera vez que hicimos el amor —comentó él haciendo
cálculos mentales.
_______ ocultó el rostro en el hueco de su cuello,
sonrojándose.
—Sí, creo que sí —asintió entre risas.
—No está mal, ¿eh? A la primera —se pavoneó Tom con una
sonrisa lobuna.
—No está «nada» mal —murmuró ella alzando la cabeza hacia
él.
Tom agachó la suya para tomar sus labios, y ella se
relajó, dejando que la
acariciara. Suspiró dentro de su boca, y le echó los
brazos al cuello para atraerlo más
hacia sí. Los besos se fueron volviendo más apasionados,
y pronto ________ pudo notar
que él la deseaba. Había aprendido sus señales, pero
aquella vez sería diferente, porque
sabía que él la amaba y él sabía que ella a él también.
—La primera vez que lo hicimos... también fue aquí
—murmuró _______ mientras
Tom le iba desabrochando uno a uno los botones de la
camisa.
—Si lo prefieres siempre nos queda la alfombra... —bromeó
él.
—Tom... —se rio ella ante la ocurrencia.
—¿Qué? Es bastante gruesa, mullida y suave. Y además
nadie nos verá. Y para
aseguramos...
Se levantó, aún sonriendo, y fue a cerrar la puerta del
salón con pestillo. Se
quitó la camisa observando como ella miraba su torso
desnudo con puro deleite.
Después, Tom la tumbó sobre la alfombra, echándose junto
a ella, le
desabrochó la falda, y se deshizo de la ropa interior con
destreza y sensualidad.
Los temores de _______ se habían desvanecido después de
la primera vez, y su
cuerpo confiaba plenamente en ______, sabiendo los
placeres que le aguardaban más
adelante.
Durante largo rato, no satisfecho con verla estremecerse
y gemir, Tom se
dedicó por entero a excitarla, hasta que la tuvo
completamente a su merced. Solo
entonces se fue desvistiendo él también, mientras iba
devorando las suaves curvas de
ella y su cremosa piel.
_______ alzó la vista, enturbiada por el deseo, cuando
vio que Tom se arqueaba
sobre ella, apoyando el peso en los brazos, y se
concentró maravillada en el contacto
entre ambos cuando la poseyó.
— ¡Oh, Tom! —gimió al sentir que comenzaba a moverse
dentro de ella.
—Te quiero —susurró él—. Nunca te he demostrado cuánto,
pero ahora voy a
hacerlo... No te muevas, cariño, voy a llevarte directo a
las estrellas.
Posó su boca sobre la de ella, y comenzó a murmurarle
palabras de amor,
palabras que subrayaba con pequeños besos y caricias.
Aquella vez no tenía que
contenerse, no había barreras, pero aun así, ajustó sus
movimientos a las necesidades
del cuerpo de _______, tratándola con exquisita ternura.
Y de pronto, en medio de aquel
fuego lento, la escuchó gemir cada vez con más fuerza
mientras se adentraba con él
en el remolino del placer.
Cuando hubieron alcanzado la cima, _______ notaba que no
podía dejar de temblar,
y se agarró a los fuertes hombros de Tom, pero él estaba
igual.
—Está bien, no pasa nada... —la tranquilizó él besándola
en la frente—. Es
normal... es lo que pasa cuando se desciende de repente
de las alturas a las que
nosotros hemos volado.
—Nunca antes había sido tan increíble —murmuró ________.
—Eso es porque nunca lo habíamos hecho con tanta pasión,
abriéndonos el uno al
otro.
_______ le tocó el rostro con dedos temblorosos.
—No quiero parar, Tom.
—Yo tampoco... —susurró él—. Y tampoco tenemos por qué
hacerlo. Estamos
solos, y no tenemos otra cosa que hacer. ¿Qué te parece
si subimos arriba y
averiguamos si podemos superarlo?
Y se levantó, ofreciéndole una mano para ayudarla.
________ la tomó y se incorporó
también, pero echó un vistazo al montón de prendas
desperdigadas por el suelo.
—Tom... ¿y nuestra ropa?
Pero él ya la había tomado en brazos y se dirigía con
ella hacia la puerta.
— Seguirá ahí cuando bajemos —le prometió divertido.
Ya había atardecido cuando se despertaron, exhaustos pero
satisfechos.
—Um... qué sed tengo... —murmuró _______.
—Yo también —dijo él levantándose de la cama y
estirándose—. ¿Qué te
apetece? ¿Un poco de té helado y algo de comer?
— Estupendo —asintió ella—. No tardes —dijo tumbándose
mimosa.
Tom miró en derredor buscando algo con lo que taparse,
pero se habían
quedado en la habitación de invitados porque era la que
estaba más cerca, y
finalmente tuvo que ir al baño a por una toalla para
liársela en torno a las caderas. La
más grande era una toalla de playa con una rana gigante
estampada en ella.
—Por Dios, ________... ¿No podías haber comprado algo más
discreto? —gruñó.
A ella sin embargo daba la impresión de parecerle muy
divertido.
—¿Qué tiene de malo? Me encantan las ranas.
Tom ignoró sus risitas y bajó a la cocina, donde preparó
unos sandwiches, y los
colocó en una bandeja con unos vasos y la jarra de té
helado.
Sin embargo, justo cuando salía y se dirigía hacia las
escaleras, se abrió la
puerta de la casa y apareció Calhoun. Se quedó de piedra,
mirando con los ojos como
platos a su serio hermano, vestido solo con una toalla
con una rana gigante estampada.
—Eee... Pensé que ibais a venir a cenar a casa — comenzó
Calhoun.
Tom lo había olvidado por completo.
—Como eran más de las siete y media llamamos, pero no
contestabais y pensamos
que habría ocurrido algo y por eso vine a ver...
—continuó Calhoun sin poder apartar los
ojos de la rana.
Tom recordó que había descolgado el telefono antes de
llevar a _______ arriba.
—Um... No, no ha pasado nada. Estaba... dándome una ducha
—improvisó, algo
avergonzado de que su hermano pequeño lo hubiera pillado
en una situación tan
comprometedora, aunque estuviera en su propia casa.
Calhoun vio la puerta del salón abierta, y el reguero de
ropa por el suelo.
—¿Y esa ropa? —dijo para picarlo.
—Iba a... meterla a la lavadora. Y me entró hambre.
—Pero si os habíamos invitado a cenar.
—Bueno, solo iba a tomar un tentempié —farfulló Tom
sonrojándose por la
insistencia.
—¿Y dónde está _______?
—Em... arriba, estaba cansada y se echó.
Pero entonces, la voz de _______ se escuchó desde el piso
de arriba.
—Tom... ¿vas a subir ya? Me siento sola —dijo como
haciendo pucheros.
Tom se puso rojo como un tomate mientras Calhoun se
aguantaba la risa a
duras penas.
—Bueno, cuando acabes de meter la ropa en la lavadora,
darte esa ducha y tomarte el
tentempié, venid a casa —le dijo — . Pero ponte algo
menos... llamativo —y se marchó.
Tom subió las escaleras con la poca dignidad que le
quedaba y dejó la bandeja
sobre la cama.
—Me ha parecido oír la voz de alguien hablando contigo
abajo —le dijo _______
mientras se servía té.
—Era Calhoun. ¿Te acordabas tú de que nos habían invitado
a cenar?
— ¡Cielos, no, lo había olvidado! —exclamó ella
llevándose una mano a la boca.
—Y yo.
—No te preocupes, Tom —le dijo _______ al verlo tan
enfurruñado—. Calhoun y
Abby lo entenderán, están casados.
—Lo sé, pero resulta un poco incómodo —repuso él—. Y
conociendo a mi hermano,
prepárate, va a pasarse toda la cena picándonos.
Ella se rio y lo besó en la mejilla.
—________... —le dijo él de pronto—. ¿Me habrías dicho lo
del bebé si te hubieras
marchado?
Ella asintió con la cabeza.
—Tenías derecho a saberlo. Además, nunca pensé en
abandonarte, Tom, solo
necesitaba tiempo para pensar. Habría vuelto a tu lado:
ya no sé vivir sin ti. Y tú,
¿habrías ido tras de mí?
—Por supuesto. Ya me imaginaba recorriendo la ciudad
meses y meses, pero no
habría desesperado, habría buscado hasta en el último
rincón.
—Lo sé —murmuró ella besándolo suavemente. Lo quería
tanto que sentía que el
corazón le iba a explotar de felicidad—. Um... tengo un
hambre terrible, me comería
una vaca entera.
—Llamaré a Abby para que la vaya preparando...
_______ se rio. Fuera, la noche estaba cayendo, y a unos
kilómetros de allí, Abby
estaba recalentando el estofado de carne con verduras que
había preparado, mientras
Calhoun descorchaba una botella de champán. Había tratado
de decirle que esa bebida
no iba precisamente con la comida tan sencilla que había
preparado, pero él insistió, así
que, entre risas, Abby fue a buscar las copas de champán.
En el fondo, Calhoun tenía
razón: había mucho que celebrar.
Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 2 – Justin.
HOLA!!! BUENO PUES ... ESTE ES EL FINAL DE ESTA HERMOSA HISTORIA ... AHORA A CONTINUACION TENDREMOS A TYLER, EL HERMANO DE SHELBY ... BUENO GRACIAS POR LEER ESTA HERMOSA SERIE ... HAY MUCHO MAS ... HASTA PRONTO :))
AUTORA: DIANA PALMER
TOM KAULITZ: JUSTIN BALLANGER
_________: SHELBY JACOBS ...
Me encantooooo virgi que linda historia.. y que bueno que hayan quedado juntos
ResponderEliminarMe encanto *.*
ResponderEliminarMe encantoo!! :)
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